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Capítulo 5. Anatomía tridimensional del aparato acomodativo

PBR-C05 Versión 0.2 Borrador profesional auditado Evidencia revisada: 2026-08-15 23 referencias

La acomodación no pertenece a un órgano aislado. Es el comportamiento coordinado de un sistema suspendido entre el segmento anterior y el vítreo: cristalino y cápsula, zónula lenticular, plexos de la pars plana y la pars plicata, cuerpo y músculo ciliar, coroides, esclera y membranas del vítreo anterior. La anatomía que importa no es únicamente la forma de cada pieza, sino su origen, su trayecto, sus inserciones, el espacio disponible para desplazarse y la manera en que una modificación local se transmite a los compartimentos vecinos.

El cristalino ocupa el centro óptico de ese sistema. Es un volumen biconvexo, avascular y celular, recubierto por una cápsula de grosor desigual. Su epitelio solo cubre la cara anterior y alimenta durante toda la vida la formación de fibras. Alrededor de su ecuador se inserta una red de microfibrillas de fibrilina organizada en haces anteriores, ecuatoriales y posteriores. Estos haces no nacen como cuerdas aisladas: recorren la superficie interna del cuerpo ciliar, se cruzan en plexos entre los procesos y se continúan con estructuras relacionadas con la pars plana y el vítreo anterior.

El cuerpo ciliar forma un anillo complejo. La pars plicata contiene los procesos que producen humor acuoso y delimitan los valles por los que pasa la zónula. La pars plana conecta ese territorio con la ora serrata, la base vítrea y la coroides. Externamente, el músculo ciliar ocupa un volumen triangular entre esclera y estroma ciliar. Sus regiones longitudinal, radial y circular describen un gradiente de orientación, no tres músculos independientes. La contracción redistribuye la masa muscular hacia delante y hacia dentro, reduce el diámetro del anillo y modifica el equilibrio de tensiones que llega al cristalino.

Por detrás del cristalino, la hialoides anterior se adhiere de forma anular a la cápsula mediante el ligamento de Wieger. En el centro queda el espacio de Berger, habitualmente potencial. Lateralmente, la zónula vítrea y el espacio retrozonular conectan el aparato acomodativo con el vítreo, la ora serrata y la coroides. Estos elementos se han hecho visibles gracias a la UBM, la OCT de segmento anterior e intraoperatoria, la resonancia magnética, la endoscopia y la microscopía tridimensional de tejidos aclarados.

Cada método muestra una escala distinta. La histología identifica capas y terminales nerviosas, pero altera tensiones. La microscopía electrónica resuelve microfibrillas, pero solo en campos pequeños. La UBM atraviesa el iris y observa procesos, zónula y cámara posterior; la OCT registra con rapidez superficies y músculo; la resonancia magnética ofrece la geometría completa del anillo con menor resolución. Ninguna técnica mide por sí sola la fuerza zonular ni demuestra un mecanismo entero.

Esta cartografía tiene consecuencias clínicas. Explica la estabilidad del saco capsular, la vulnerabilidad ante diálisis zonular, la relación entre cápsula posterior y vítreo durante la cirugía de catarata, las limitaciones de las lentes intraoculares acomodativas y los riesgos de actuar sobre esclera, cuerpo ciliar o pars plana. También proporciona una regla intelectual: observar una estructura, medir su movimiento y asignarle una función son tres pasos diferentes. Mantenerlos separados es esencial para comprender la presbicia sin simplificarla.

Al finalizar el capítulo, el lector deberá ser capaz de:

  1. describir el aparato acomodativo mediante un sistema común de ejes, planos y vectores;
  2. situar cristalino, cápsula, epitelio y fibras dentro de sus compartimentos vecinos;
  3. explicar por qué la cápsula no puede representarse como una membrana de grosor uniforme;
  4. diferenciar zónula lenticular anterior, ecuatorial y posterior de zónula de pars plana y zónula vítrea;
  5. reconstruir el trayecto desde epitelio ciliar y plexo zonular hasta la inserción capsular;
  6. identificar pars plicata, pars plana, procesos, valles interprocesales, ora serrata y espacio circunlenticular;
  7. interpretar las regiones longitudinal, radial y circular del músculo ciliar como una arquitectura continua;
  8. relacionar músculo ciliar, esclera, espolón, coroides y membrana de Bruch en una unidad mecánica;
  9. distinguir cámara posterior, espacio retrozonular, canal de Petit, hialoides anterior y espacio de Berger;
  10. resumir irrigación, inervación autonómica e indicios de control neural intrínseco;
  11. comparar lo que pueden y no pueden demostrar histología, UBM, OCT, resonancia magnética y modelos;
  12. aplicar la anatomía tridimensional al razonamiento sobre catarata, LIO, cirugía vitreorretiniana y restauración acomodativa.

La imagen didáctica más conocida muestra un cristalino central unido por fibras radiales a un anillo ciliar. Es correcta como primer mapa, pero demasiado simple para responder a preguntas clínicas. No explica dónde nacen y se cruzan las fibras, qué separa el ecuador de los procesos, cómo se relaciona la zónula con la hialoides anterior, dónde se ancla el músculo por detrás ni por qué el saco capsular se comporta de manera distinta tras catarata, vitrectomía o pérdida zonular.

La zónula de Zinn centra el cristalino y transmite fuerzas, pero también forma parte de una red extracelular con continuidad ciliar y vítrea. Bassnett la define como un sistema elaborado de fibras que no solo participa en la desacomodación, sino que puede influir en tamaño y forma lenticular y en otras relaciones del segmento anterior.[1] Esa perspectiva cambia la pregunta. En lugar de «¿qué estructura tira del cristalino?», conviene preguntar «¿cómo se distribuye la carga alrededor de un volumen deformable y entre qué anclajes?».

La organización interna de las fibras es jerárquica. La microscopía multiescala ha mostrado microfibrillas agrupadas en haces, haces asociados en fibras mayores y elementos de envoltura o entrecruzamiento capaces de mantener la coherencia del conjunto.[2] Parte de esos datos procede de zónula bovina y no debe traducirse en medidas humanas exactas. Su enseñanza general sí es sólida: la zónula no es una goma homogénea, sino un cable biológico compuesto.

El sistema acomodativo puede ordenarse en cinco unidades conectadas:

  1. unidad lenticular: cápsula, epitelio, fibras, corteza y núcleo;
  2. unidad suspensoria: zónula lenticular, plexos, zónula de pars plana y conexiones vítreo-zonulares;
  3. unidad motora: músculo ciliar y sus anclajes anterior y posterior;
  4. unidad de contención y deslizamiento: esclera, supracoroides, coroides, ora serrata y estroma ciliar;
  5. unidad de interfaces y fluidos: cámara posterior, espacio circunlenticular, espacio retrozonular, hialoides anterior y vítreo.

Ninguna funciona de forma independiente. Una contracción muscular cambia posición y geometría ciliar; estas modifican las tensiones del plexo; la cápsula redistribuye la carga sobre el contenido lenticular; el cambio de forma desplaza humor acuoso y vítreo; y las restricciones de esclera, coroides y membranas determinan cuánto movimiento resulta posible.

1.2. Ejes, planos y palabras que no deben intercambiarse

Sección titulada «1.2. Ejes, planos y palabras que no deben intercambiarse»

El cristalino posee un polo anterior, un polo posterior y un ecuador definido por su máxima circunferencia. El eje que une ambos polos es el eje lenticular; no coincide necesariamente con el eje visual ni con el eje geométrico del globo. El plano ecuatorial es aproximadamente perpendicular al eje lenticular. Un meridiano recorre la superficie de polo a polo.

Estas referencias permiten distinguir:

  • espesor axial: distancia central entre superficie anterior y posterior;
  • diámetro ecuatorial: distancia transversal máxima;
  • movimiento anterior o posterior: desplazamiento paralelo al eje del globo;
  • movimiento centrípeto o centrífugo: desplazamiento hacia o desde el centro del anillo;
  • rotación o inclinación: cambio angular del plano lenticular;
  • descentración: desplazamiento transversal del centro.

Decir que «el cristalino avanza» puede esconder comportamientos diferentes: la superficie anterior puede moverse hacia delante, la posterior hacia atrás y el centro apenas cambiar. Del mismo modo, un músculo puede engrosarse por delante y adelgazar por detrás sin aumentar su volumen total. El capítulo utilizará siempre el vector y el punto de referencia.

1.3. De la sección meridional al anillo completo

Sección titulada «1.3. De la sección meridional al anillo completo»

La mayoría de las figuras anatómicas y de las imágenes UBM u OCT son cortes meridionales. En ellos, el cuerpo ciliar parece un triángulo y la zónula una horquilla. En realidad, ambos rodean el cristalino. La horquilla es la sección de un sistema anular y los procesos forman una corona irregular.

La extrapolación de un meridiano a 360° exige prudencia. El cuerpo ciliar suele ser más largo temporal que nasal; la longitud de pars plana y la prominencia de procesos varían; el surco ciliar no es perfectamente circular; y el cristalino puede estar inclinado. Una medida nasal no es un diámetro. Una imagen temporal no demuestra simetría. Las técnicas que proporcionan anillo completo —sobre todo resonancia magnética y algunas adquisiciones OCT de campo amplio— pierden detalle respecto a la imagen local.

Esta tensión entre campo y resolución acompañará todo el capítulo. Cuanto más se ve del volumen, menos se resuelven las microestructuras; cuanto mejor se distingue una microfibrilla, menos se conoce su comportamiento en el anillo vivo.

El cristalino está situado detrás del iris y delante del vítreo. Su cara anterior se asoma a la cámara anterior a través de la pupila, pero periféricamente queda detrás del iris, bañada por el humor acuoso de la cámara posterior. El ecuador se proyecta hacia los procesos ciliares sin tocarlos en condiciones normales. Entre ambos queda un espacio circunlenticular atravesado por fibras zonulares. La cara posterior se enfrenta a la membrana vítrea anterior.

Su estabilidad no depende de apoyo rígido. La suspensión circunferencial lo centra, mientras las presiones de los compartimentos y la interfaz vítrea contribuyen a su posición. Por eso una rotura zonular localizada puede producir facodonesis o inclinación antes de una luxación completa; el resto del anillo continúa soportando el volumen, pero de forma asimétrica.

El cristalino no es una esfera. La superficie posterior suele ser más curva que la anterior en reposo y ambas son asféricas. La curvatura, el espesor y el diámetro cambian con edad y acomodación. Las cifras absolutas dependen de la corrección óptica aplicada al instrumento: medir a través de córnea, humor acuoso y tejido de índice graduado introduce distorsión si se trata la imagen como una fotografía geométrica.

La cápsula lenticular es una membrana basal transparente secretada por las células que contiene. Rodea todo el cristalino, pero no presenta el mismo espesor ni composición funcional en cada punto. Es más robusta por delante y extremadamente fina en el polo posterior. En un estudio histológico de 26 cristalinos humanos de 12 a 103 años, el grosor se midió cada 250 µm a lo largo del perímetro sagital: aumentaba hacia la media periferia anterior, descendía en una región preecuatorial relacionada con la inserción zonular, se recuperaba cerca del ecuador y alcanzaba el mínimo en el polo posterior, con una media de 3,5 µm.[3]

La cifra no debe convertirse en una constante quirúrgica. Procede de tejido procesado y resume ojos de edades muy diferentes. Su valor conceptual es mayor: la cápsula tiene una topografía, y la carga zonular se aplica sobre bandas con propiedades distintas.

Las microfibrillas zonulares se integran en la lámina externa de la cápsula, no terminan como ganchos puntuales. La inserción cubre regiones anteriores, ecuatoriales y posteriores. Cuando la tensión cambia, la cápsula distribuye fuerzas sobre una superficie. El contenido lenticular ofrece resistencia y se deforma. El resultado depende de geometría capsular, propiedades materiales, arquitectura de fibras y edad; no puede atribuirse solo a que una zona sea más gruesa.

La cápsula es además un límite quirúrgico. La anterior permite capsulorrexis y soporte de una LIO; la posterior separa el saco del espacio de Berger y del vítreo anterior. La gran diferencia de grosor ayuda a comprender por qué ambas hojas toleran manipulaciones muy distintas.

Inmediatamente por debajo de la cápsula anterior existe una sola capa de células epiteliales. No hay un epitelio equivalente cubriendo la cápsula posterior del cristalino adulto. Las células centrales son relativamente planas; hacia la periferia aumenta la actividad proliferativa y se organiza una zona germinativa. Sus descendientes avanzan hacia el ecuador, salen del ciclo celular, se alargan y se diferencian en fibras.

En el ecuador aparece el arco o «bow» lenticular: los núcleos de células en elongación forman una curva característica en el corte meridional. Esta región marca la transición entre epitelio y masa fibrilar. Su proximidad a zónula, cámara posterior y procesos ciliares es relevante para nutrición, señalización y respuesta a cirugía, aunque la regulación molecular del crecimiento corresponde al capítulo siguiente.

El epitelio mantiene transporte de iones, síntesis de proteínas y homeostasis. Tras cirugía de catarata, las células que permanecen pueden migrar, proliferar y contribuir a fibrosis capsular u opacificación posterior. Ese comportamiento no es una propiedad de la LIO; nace de la biología de un epitelio periférico que no se elimina por completo.

Las fibras lenticulares son células muy alargadas que constituyen casi todo el volumen. Las generaciones nuevas se depositan en la periferia y desplazan las antiguas hacia el centro. Sus extremos se reúnen en patrones de sutura anteriores y posteriores. Durante maduración pierden núcleo y orgánulos, lo que favorece transparencia, pero obliga a una organización metabólica cooperativa.

«Corteza» y «núcleo» son regiones prácticas, no órganos separados por una cápsula interna. La transición morfológica es gradual. En clínica y cirugía se utilizan también endonúcleo, epinúcleo y capas de discontinuidad; esos nombres dependen de apariencia y comportamiento. Para la acomodación importa que las propiedades no son uniformes. La cápsula recibe la fuerza periférica, la corteza se deforma y el núcleo ofrece una resistencia que cambia con edad.

La estructura concéntrica no significa que las capas se deslicen libremente como hojas. Las fibras están interdigitadas, conectadas y organizadas en suturas. La deformación es colectiva. En PBR-C06 se estudiarán crecimiento, compactación, índice de refracción y elasticidad; aquí basta recordar que la forma externa no revela por sí sola la distribución interna de deformación.

2.5. Avascularidad, nutrición y entorno líquido

Sección titulada «2.5. Avascularidad, nutrición y entorno líquido»

El cristalino adulto carece de vasos y nervios. Esta ausencia evita dispersión de luz, pero exige intercambio a través de cápsula y epitelio. El humor acuoso de la cámara posterior y anterior es su medio nutritivo inmediato. El vítreo constituye el entorno posterior, aunque el balance metabólico principal se organiza en relación con el acuoso.

La avascularidad no equivale a inactividad. El epitelio consume energía, las fibras mantienen gradientes iónicos y el órgano completo gestiona antioxidantes, agua y metabolitos. Una anatomía de compartimentos debe incluir flujos, no solo paredes. El humor producido por los procesos ciliares pasa por la cámara posterior, rodea la región preecuatorial y atraviesa la pupila. La proximidad vascular de los procesos aporta sustratos al acuoso sin invadir el cristalino.

3. Cuerpo ciliar y músculo: la plataforma motora

Sección titulada «3. Cuerpo ciliar y músculo: la plataforma motora»

El cuerpo ciliar es la porción anterior de la úvea entre iris y coroides. En sección meridional se asemeja a un triángulo cuya base anterior se relaciona con la raíz del iris y el ángulo, cuya cara externa se apoya en la esclera y cuya cara interna mira a cámara posterior y vítreo. Posteriormente se continúa con la coroides y alcanza la ora serrata, donde termina la retina neurosensorial y comienza el epitelio ciliar.

La superficie interna se divide en pars plicata y pars plana. La pars plicata contiene los procesos ciliares, pliegues radiales mayores acompañados de procesos accesorios. La pars plana es posterior, más lisa y recorrida por estrías. La transición no es una frontera instantánea: los procesos disminuyen y los valles se continúan hacia atrás.

Una morfometría reciente midió la pars plana en ojos cadavéricos humanos. De 46 ojos, 37 pudieron analizarse; la longitud media fue 3,8 mm, con valores entre 2,8 y 4,9 mm y sin diferencias estadísticamente significativas entre cuadrantes en esa muestra.[4] La variación de más de 2 mm es clínicamente más instructiva que la media. Ningún número aislado sustituye la consideración de edad, longitud axial, cirugía previa y anatomía individual al planificar un acceso.

Cada proceso ciliar posee un núcleo estromal vascular revestido por dos epitelios. El pigmentado continúa con el epitelio pigmentario retiniano; el no pigmentado mira al humor acuoso y continúa con la retina neurosensorial invertida en su origen embrionario. Ambos se enfrentan por sus superficies apicales y forman parte de la barrera hematoacuosa.

Los procesos mayores no están pegados unos a otros. Entre sus paredes quedan valles por los que discurren y se anclan los plexos zonulares. Esa relación explica por qué una visión endoscópica revela haces en surcos, no una lámina única situada solo en las puntas. Los procesos producen acuoso y organizan a la vez un corredor mecánico.

El ecuador lenticular suele quedar a corta distancia de sus extremos. El espacio permite cambio de diámetro sin colisión. Cuando el cristalino crece, el anillo ciliar cambia o se implanta un dispositivo en cámara posterior, ese margen se modifica. La medición «sulcus-to-sulcus» no describe por completo el espacio porque el surco, los procesos, el ecuador y los hápticos ocupan planos distintos.

La pars plana no es una superficie quirúrgica vacía. Internamente se relaciona con epitelio ciliar, fibras zonulares, membrana vítrea y la extensión anterior de la base vítrea; externamente con músculo posterior, supracoroides y esclera. En su extremo posterior, la ora serrata marca la transición retinociliar.

Las fibras zonulares nacen o se anclan principalmente en la lámina basal del epitelio ciliar no pigmentado de pars plana y regiones adyacentes, avanzan hacia la pars plicata y forman plexos. La base vítrea se fija firmemente alrededor de la ora. Una incisión demasiado posterior amenaza retina; una demasiado anterior, procesos, zónula o cristalino. La «zona segura» es una decisión quirúrgica contextual, no un espacio sin anatomía.

El músculo ciliar ocupa la cara externa del cuerpo ciliar bajo la esclera. Sus haces se clasifican tradicionalmente en longitudinales o meridionales de Brücke, radiales o reticulares de Iwanoff y circulares de Müller. Un estudio histomorfométrico de 55 globos humanos enucleados cuantificó las dimensiones de estas regiones y su asociación con longitud axial y glaucoma.[5] La clasificación es útil para orientarse, pero los límites no son tabiques: la dirección de las fibras cambia de forma gradual.

La porción longitudinal es la más externa y se extiende en sentido anteroposterior. La radial ocupa una posición intermedia con haces ramificados. La circular se concentra más anterior e internamente, cerca del eje lenticular. En tres dimensiones forman una masa integrada. Un corte oblicuo puede convertir una fibra longitudinal en aparente sección circular, y la proporción de cada orientación cambia a lo largo del anillo.

Anteriormente, tendones musculares se insertan en espolón escleral y estructuras trabeculares. El espolón funciona como anclaje relativamente estable y como punto de transmisión hacia la vía de salida convencional. Posteriormente, los extremos musculares se continúan mediante tendones elásticos con el estroma coroideo y la prolongación anterior de la membrana de Bruch. Entre músculo y esclera existe tejido supraciliar que facilita deslizamiento.

Esta disposición permite dos movimientos simultáneos durante contracción: el ápice y la masa anterior se desplazan hacia delante y hacia dentro; la inserción posterior tracciona coroides y región de ora anteriormente. La consecuencia zonular no puede reducirse a «el círculo se hace pequeño». También cambia la posición anteroposterior del plexo y la relación con membranas vítreas.

El cuerpo ciliar recibe sangre principalmente de arterias ciliares posteriores largas y arterias ciliares anteriores, con anastomosis intramusculares y ramas hacia el círculo arterial mayor del iris. Los procesos contienen redes capilares fenestradas adaptadas a producción de acuoso.

Los moldes de la microcirculación humana examinados por microscopía electrónica mostraron varias ramas arteriales desde el círculo mayor hacia cada proceso y drenaje por venas del iris, vénulas entre procesos y venas de pars plana.[6] La configuración del círculo no debe imaginarse como una tubería perfectamente continua: puede ser segmentaria y recibir aportes variables.

La microscopía de hoja de luz de ojos humanos aclarados ha añadido una visión volumétrica. En seis segmentos anteriores, Darche y colaboradores siguieron vasos y nervios a través de esclera, músculo, procesos e iris; una arteria ciliar pudo reconstruirse desde su entrada escleral hasta el círculo mayor.[7] La técnica conserva trayectos que un corte histológico fragmenta, pero sigue siendo ex vivo y depende de marcaje y aclaramiento.

La vascularización explica la doble identidad del cuerpo ciliar: motor de acomodación y órgano secretor. También recuerda que cualquier procedimiento escleral o ciliar puede afectar vasos, estroma, vía uveoescleral y producción de acuoso además del objetivo mecánico buscado.

El control motor principal es parasimpático. Las fibras preganglionares procedentes del complejo de Edinger-Westphal viajan por el III par, sinaptan en el ganglio ciliar y alcanzan músculo y esfínter pupilar por nervios ciliares cortos. La acetilcolina sobre receptores muscarínicos produce contracción. La vía simpática modula el estado acomodativo y la desacomodación con un efecto menor y más lento; la aferencia sensitiva procede del trigémino. El circuito central se desarrollará en el capítulo neurofisiológico.

La periferia es más compleja que un cable eferente. Tamm y colaboradores estudiaron músculo ciliar de diez donantes con microscopía e inmunohistoquímica. Identificaron neuronas intrínsecas pequeñas y grandes, sobre todo en las regiones reticular y circular, con actividad NADPH-diaforasa e inmunorreactividad para óxido nítrico sintasa; en un ojo estimaron 923 neuronas.[8] La cifra pertenece a una muestra, pero la existencia de una red neural local está bien apoyada. Su papel propuesto en relajación o fluctuaciones acomodativas sigue siendo una hipótesis fisiológica.

En 48 ojos humanos de donante, Flügel-Koch y colaboradores hallaron terminales inmunorreactivas para calretinina alrededor de extremos musculares, tendones y la placa interna próxima a la porción circular. Algunas estructuras mostraban morfología compatible con mecanorrecepción.[9] «Compatible» es la palabra decisiva. La histología aporta indicios de retroalimentación propioceptiva; no demuestra percepción consciente ni un bucle funcional completo.

4. Zónula lenticular, plexos y conexiones vítreas

Sección titulada «4. Zónula lenticular, plexos y conexiones vítreas»

«Zónula anterior», «zónula posterior» y «zónula vítrea» se utilizan a veces como si describieran el mismo reparto. No lo hacen. La primera clasificación suele referirse al lugar de inserción en la cápsula; otras se refieren al origen o trayecto en cuerpo ciliar; y la zónula vítrea se define por conexión con la membrana vítrea.

Para evitar ambigüedad, cada nombre debería responder tres preguntas:

  1. ¿dónde se origina o ancla?
  2. ¿por dónde transcurre?
  3. ¿dónde termina?

Así, «haz lenticular posterior» significa que se inserta por detrás del ecuador capsular. «Fibra de pars plana» señala un trayecto u origen posterior. «Zónula vítrea intermedia» designa una relación con el vítreo, no una banda de cápsula.

La síntesis de componentes zonulares ocurre en gran medida en el epitelio ciliar no pigmentado. Las microfibrillas se reúnen en haces que avanzan por pars plana y alcanzan la transición hacia pars plicata. En los valles de los procesos se aplanan, cruzan y forman plexos. Desde allí parten los haces que atraviesan el espacio circunlenticular hasta el cristalino.

El plexo no es un nudo casual. Redistribuye la fuerza entre un origen ciliar irregular y una inserción capsular circunferencial. La histología fijada puede mostrar haces más rectos; la microscopía de barrido y la endoscopia revelan cruces. La apariencia depende de si el ojo conserva presión, cristalino, iris y tensión.

La fibra zonular humana se compone de microfibrillas de unos pocos nanómetros reunidas en haces micrométricos. La fibrilina-1 es dominante y las proteínas asociadas contribuyen a ensamblaje, estabilidad y elasticidad emergente. La zónula no contiene un núcleo celular ni se repara como un tendón vascularizado. Esta biología explica su vulnerabilidad en pseudoexfoliación, traumatismo y trastornos de microfibrillas, aunque esas patologías se desarrollarán en otros capítulos.

4.3. Inserción capsular anterior, ecuatorial y posterior

Sección titulada «4.3. Inserción capsular anterior, ecuatorial y posterior»

Los haces lenticulares alcanzan bandas diferentes de la cápsula. Los anteriores se insertan por delante del ecuador; los ecuatoriales alrededor de él; y los posteriores por detrás. En sección, el conjunto adopta la forma de una horquilla o abanico. En volumen, es una corona discontinua de haces que rodea el cristalino.

Las inserciones no son líneas matemáticas. Se ramifican e integran en la lámina zonular. Las cifras de distancia al ecuador varían según edad, preparación y definición. Es más exacto representar bandas y solapamientos que dibujar tres puntos. Esta consideración importa en cirugía: una capsulorrexis anterior no corta directamente la inserción normal, pero las fuerzas aplicadas a su borde pueden llegar a la zónula a través de la cápsula.

La afirmación clásica de que «la zónula se relaja» durante acomodación debe descomponerse. Disminuye la tensión de los haces que aplanan el cristalino en desacomodación, sobre todo en el sistema lenticular anterior; otros elementos posteriores o vítreos pueden cambiar de dirección, tensarse o deslizarse. No se puede asignar el mismo estado a todas las fibras.

Existe un conjunto de fibras finas originadas en la pars plicata más anterior, cerca de la región circular del músculo. Flügel-Koch y colaboradores las estudiaron en material humano y con UBM en 12 sujetos. Algunas se unían a ramas de la horquilla zonular y otras alcanzaban directamente el cristalino; su origen se relacionaba con tejido conjuntivo y una red neural local.[10]

Los autores propusieron una función de regulación rápida y fina. El razonamiento es plausible: una fibra próxima a mecanorreceptores y al componente circular podría informar o ajustar tensión. Sin embargo, no se midió su fuerza ni se bloqueó selectivamente su función. El hallazgo debe enriquecer el mapa, no convertirse en una teoría demostrada.

4.5. Zónula de pars plana y zónula vítrea

Sección titulada «4.5. Zónula de pars plana y zónula vítrea»

Posteriormente, parte del sistema se relaciona con la membrana vítrea. Una clasificación contemporánea distingue componentes anterior, intermedio y posterior de la zónula vítrea. El anterior se vincula con hialoides cercana a la cápsula y región de Wieger; el intermedio une plexo con membrana vítrea periférica; el posterior se integra en una zona de inserción que recibe o ancla elementos de pars plana.

La taxonomía procede en buena parte de estudios de primates con UBM, contraste y manipulación experimental. Es útil para explicar los movimientos observados, pero no existe acuerdo universal sobre todos sus límites. Las figuras deben mostrar equivalencias históricas y actuales, no eliminar nombres que describen regiones distintas.

Croft y colaboradores observaron en 12 participantes humanos, mediante UBM, un cordón continuo entre la zona posterior de inserción de la zónula vítrea y el aspecto posterior del ecuador lenticular: la estructura PVZ INS-LE. Durante acomodación farmacológica se desplazaba hacia delante junto con músculo y región zonular. En 12 macacos, experimentos adicionales —algunos tras retirar contenido lenticular o cápsula— ayudaron a explorar su comportamiento.[11]

Se propuso que el cordón podría actuar como puntal, guiar el ecuador posterior y facilitar engrosamiento. La estructura y su movimiento están observados; «empujar» es una interpretación de fuerzas no medidas directamente. Esta distinción es especialmente importante porque el término puede dar al lector una falsa imagen de barra rígida. Se trata de tejido biológico conectado a membranas deformables.

Entre la cara posterior de la zónula y la hialoides anterior existe un compartimento retrozonular conocido históricamente como canal de Petit. En cortes o preparaciones puede parecer una hendidura anular con comunicaciones. «Canal» no implica un tubo endotelizado ni una luz rígida. Su forma depende de tensión zonular, estado del vítreo y técnica.

El espacio circunlenticular, el compartimento zonular y el canal de Petit no son lo mismo. El primero describe el margen entre ecuador y anillo ciliar; el segundo contiene los haces; el tercero queda por detrás de ellos. En la cámara posterior circula humor acuoso por delante y alrededor del cristalino. La cavidad vítrea comienza tras la hialoides. Una figura bien rotulada evita más errores que una lista de epónimos.

El extremo posterior del músculo ciliar se inserta mediante tendones elásticos en el estroma coroideo y la prolongación anterior de la membrana de Bruch. La coroides continúa hasta la ora serrata. Cuando el músculo se contrae, no solo cambia su diámetro; tracciona esta red hacia delante. En primates jóvenes se ha observado movimiento anterior de coroides y ora, con reducción relacionada con edad. Los datos humanos son más difíciles porque la coroides periférica queda oculta y su desplazamiento es pequeño.

La coroides no es una banda elástica uniforme. Incluye vasos, tejido conjuntivo, melanocitos, nervios y membranas con propiedades diferentes. Un modelo puede representarla como resorte, pero esa simplificación debe declararse. La rigidez aumenta con edad y enfermedad de forma regional; el efecto sobre acomodación no puede deducirse sin medir geometría y respuesta.

5.2. La esclera como límite y superficie de deslizamiento

Sección titulada «5.2. La esclera como límite y superficie de deslizamiento»

La esclera anterior fija el espolón y cubre externamente el músculo. Entre ambos, el espacio supraciliar contiene tejido laxo que permite deslizamiento anteroposterior. La curvatura escleral define el camino; su rigidez resiste expansión y condiciona cuánto puede desplazarse el anillo.

Esta relación es la base anatómica de procedimientos esclerales propuestos para presbicia. Aumentar el espacio alrededor del cristalino o modificar la tensión puede parecer razonable, pero la anatomía muestra que una incisión actúa en un territorio con vasos, nervios, vía uveoescleral y anclajes musculares. La plausibilidad geométrica no garantiza que la fuerza resultante llegue a la cápsula de manera útil ni segura.

La ora serrata marca la transición entre retina neurosensorial y epitelio ciliar no pigmentado. La base vítrea se adhiere firmemente alrededor de ella, extendiéndose por retina anterior y pars plana. Fibras de colágeno vítreo se entrelazan con membranas basales y crean una zona que no se separa con facilidad.

Por eso la ora es simultáneamente límite retinal y anclaje del aparato acomodativo periférico. El movimiento ciliar puede transmitirse a membrana vítrea; una tracción quirúrgica en base vítrea puede llegar a retina. La división entre «segmento anterior» y «posterior» es práctica, no mecánica.

El vítreo anterior forma una concavidad alrededor de la cara posterior del cristalino, la fosa patelar. Su condensación cortical anterior se denomina hialoides anterior. Lateralmente se adapta a procesos, zónula y base vítrea; centralmente se aproxima a cápsula posterior.

La hialoides es transparente y suele ser invisible en exploración habitual. Puede hacerse patente con triamcinolona, hemorragia, material inflamatorio o OCT intraoperatoria. La invisibilidad no significa ausencia. A la inversa, una línea hiperreflectiva no debe identificarse sin considerar artefactos, refracción y contexto.

5.5. Ligamento de Wieger y espacio de Berger

Sección titulada «5.5. Ligamento de Wieger y espacio de Berger»

La hialoides anterior se une de forma anular a la cápsula posterior periférica mediante el ligamento hialoidocapsular de Wieger. Centralmente queda una interfaz potencial entre ambas superficies: el espacio de Berger. En condiciones normales puede estar virtualmente colapsado. Patología o cirugía pueden abrirlo y llenarlo de fluido, sangre, células, amiloide, aceite o fármacos.

La OCT intraoperatoria permitió a Tassignon y Ní Dhubhghaill mostrar en tiempo real el anillo de Wieger, la hialoides y el espacio en tres casos.[12] Mares y colaboradores aportaron una serie multimodal con ojos patológicos y siete ojos enucleados con retinoblastoma, demostrando material dentro del espacio y correlación histológica.[13] Son pruebas de existencia anatómica, no medidas de su tamaño normal ni de cuántas personas lo tienen abierto.

La definición útil es: espacio potencial entre cápsula posterior e hialoides anterior, delimitado periféricamente por la adhesión de Wieger. No debe confundirse con el espacio retrozonular, situado más periféricamente, ni con una separación creada tras implantar una LIO.

La interfaz tiene relevancia quirúrgica. Si el anillo se mantiene, puede limitar el paso de material; si se rompe, la hidratación o fragmentos pueden extenderse hacia vítreo anterior. La cápsula posterior puede desplazarse y aumentar el riesgo de contacto instrumental. El comportamiento depende de edad, adherencia vítrea y manipulación.

Una respuesta acomodativa anatómica completa requiere, como mínimo:

  • diámetro y posición del anillo ciliar;
  • perfil del músculo desde espolón hasta límite posterior visible;
  • distancia entre músculo, procesos y ecuador;
  • diámetro ecuatorial y espesor lenticular;
  • curvatura y desplazamiento de ambas superficies;
  • profundidad de cámara anterior;
  • posición pupilar e iris;
  • configuración de zónula, hialoides y vítreo anterior;
  • respuesta óptica objetiva alcanzada.

La demanda del estímulo no sustituye a la respuesta. Un objetivo de −4 D puede provocar 3 D, 1 D o casi ninguna respuesta según edad, atención y diseño. Expresar cambios «por dioptría» exige dividir por la respuesta objetiva, no por la lente presentada.

La OCT de segmento anterior observa córnea, cámara y superficies lenticulares con alta resolución. Para visualizar músculo a través de esclera se emplea una longitud de onda mayor, alrededor de 1.300 nm. Shao y colaboradores combinaron dos sistemas sincronizados: uno para segmento anterior y otro para músculo. En seis ojos compararon reposo y estímulo de 4 D y registraron cambios dinámicos.[14] El trabajo demostró que podían medirse tejidos antes estudiados en momentos separados; su muestra no define valores normales.

Ruggeri y colaboradores mejoraron la sincronía hasta producir dos secuencias a 13 imágenes por segundo. En un participante joven y otro preprésbita relacionaron espesor lenticular y grosor máximo muscular mediante diagramas de estado.[15] La enseñanza es metodológica: dos tejidos pueden alcanzar su estado final con tiempos diferentes y mostrar histéresis. Una fotografía al final no describe la trayectoria.

En 25 adultos jóvenes, Esteve-Taboada y colaboradores midieron demandas de 0 a −3 D. La profundidad de cámara anterior y el radio de curvatura anterior disminuyeron; el espesor lenticular y el área muscular aumentaron.[16] Los porcentajes publicados pertenecen al equipo, la segmentación y el estímulo utilizados. La córnea no cambió, lo que ayuda a separar la respuesta lenticular de una supuesta acomodación corneal humana.

6.3. Resonancia magnética: el anillo completo

Sección titulada «6.3. Resonancia magnética: el anillo completo»

La resonancia magnética sacrifica resolución microscópica, pero muestra el cristalino completo y el diámetro del anillo ciliar sin depender de transparencia. Kasthurirangan y colaboradores estudiaron 15 jóvenes y 15 adultos mayores. En los jóvenes, acomodación aumentó el espesor, redujo el diámetro ecuatorial y el diámetro del anillo, y aumentó la curvatura posterior. La superficie anterior no pudo definirse bien por superposición con iris.[17]

El estudio aporta una imagen global compatible con relajación de la suspensión lenticular y redondeamiento. También muestra una limitación: incluso una técnica capaz de ver el ecuador puede perder una superficie central. Ningún conjunto de datos es completo.

Strenk y colaboradores evaluaron 48 ojos de 40 personas entre 22 y 91 años, incluyendo pares fáquico-pseudofáquico. El diámetro del músculo disminuyó durante esfuerzo acomodativo a lo largo de la edad y tras implantar una LIO monofocal; en ojos fáquicos el espacio circunlenticular disminuía con la edad.[18] La contracción preservada no produjo acomodación óptica en la pseudofaquia. Esa disociación es fundamental para diseñar implantes: disponer de motor no basta si falta transmisión o una óptica deformable.

6.4. Cuantificación multimodal por dioptría

Sección titulada «6.4. Cuantificación multimodal por dioptría»

Richdale y colaboradores combinaron ultrasonografía, facometría, OCT y resonancia en 26 emétropes de 30 a 50 años. Por cada dioptría de respuesta observaron aumento de espesor lenticular, reducción de diámetro ecuatorial y de anillo ciliar, engrosamiento anterior y adelgazamiento posterior del músculo.[19] El diseño evita pedir a una técnica lo que otra mide mejor.

No obstante, combinar instrumentos introduce registro entre sesiones, posturas y estímulos. Las cifras sirven para establecer direcciones y órdenes de magnitud, no como constantes universales. En miopía, hipermetropía, ojos muy largos o mayores, la geometría basal y la visibilidad cambian.

Wagner y colaboradores analizaron perfiles continuos de grosor muscular por OCT en 15 sujetos de 20–39 años. Durante una demanda de 3 D encontraron adelgazamiento muy anterior en los primeros 0,25 mm y engrosamiento desde aproximadamente 0,36 hasta 1,48 mm detrás del espolón.[20] El resultado recuerda que las medidas CMT1, CMT2 o CMT3 simplifican un perfil; el punto de máximo cambio no coincide siempre con un milímetro fijo.

La OCT dinámica de 2025 incorporó corrección de movimiento, transformación geométrica y análisis de forma para cuantificar desplazamiento del ápice y centroide. Se aplicó a dos adultos jóvenes y dos preprésbitas bajo 2 D.[21] Demostró factibilidad, no diferencias etarias. Con cuatro participantes, cualquier comparación es exploratoria.

6.5. Un patrón anatómico de consenso prudente

Sección titulada «6.5. Un patrón anatómico de consenso prudente»

Pese a técnicas y muestras distintas, puede formularse un patrón general para el ojo joven:

  1. el músculo se contrae y su masa anterior se mueve hacia delante y hacia dentro;
  2. el diámetro interno del anillo disminuye;
  3. cambia la tensión de los haces lenticulares y de las conexiones posteriores;
  4. el ecuador del cristalino se desplaza centrípetamente;
  5. el diámetro ecuatorial disminuye;
  6. el espesor axial aumenta;
  7. la superficie anterior se mueve hacia delante y aumenta su curvatura;
  8. la posterior cambia de curvatura y puede moverse ligeramente hacia atrás;
  9. la cámara anterior se hace menos profunda;
  10. iris, pupila, hialoides y vítreo presentan movimientos asociados.

El patrón no determina por sí solo la contribución relativa de cápsula, núcleo, zónula posterior o vítreo. Es una descripción cinemática. La dinámica y las teorías causales se desarrollarán después.

La biomicroscopía ultrasónica utiliza frecuencias altas para obtener cortes del segmento anterior. Atraviesa iris pigmentado, esclerótica y medios opacos, por lo que puede mostrar procesos, surco, zónula, ecuador, cámara posterior e implantes fáquicos. Sigue siendo la modalidad de referencia cuando la pregunta está detrás del iris.

Sus límites son igualmente importantes. Es una técnica de contacto, a menudo realizada en decúbito, y la copa o sonda puede modificar fijación y estímulo. La resolución axial es inferior a OCT; el corte debe orientarse y puede no pasar por el centro; la presión de la sonda, si existe, altera geometría. Las estructuras membranosas pueden necesitar contraste o condiciones especiales para verse.

En acomodación debe documentarse si el ojo medido fija o responde consensualmente, la distancia del objetivo, la postura, el meridiano y la respuesta refractiva. Una imagen aislada con músculo grueso no demuestra contracción si no existe estado comparable.

7.2. OCT de segmento anterior y transescleral

Sección titulada «7.2. OCT de segmento anterior y transescleral»

La OCT es rápida, no invasiva y ofrece gran resolución axial. Los sistemas de 840 nm visualizan bien el eje anterior; los de 1.050–1.310 nm penetran mejor hacia esclerótica y músculo. La OCT de fuente barrida amplía profundidad y campo. Puede repetirse durante cambios de estímulo y permite segmentación automática o semiautomática.

La imagen está deformada por índices de refracción y por la geometría de adquisición. Las superficies profundas deben corregirse mediante modelos ópticos. El iris produce sombra y el ecuador puede quedar fuera del campo. El límite posterior del músculo no siempre es visible; los algoritmos pueden coincidir con expertos sobre una frontera que ambos ven con incertidumbre.

La revisión de Fernández-Vigo y colaboradores resume esta complementariedad: OCT aporta alta resolución, rapidez y reproducibilidad; UBM mantiene ventaja para procesos, zónula y cámara posterior profunda.[22] La elección depende de la pregunta, no de cuál tecnología es más nueva.

La iOCT visualiza cápsula posterior, hialoides y espacios retrolenticulares durante cirugía. Puede confirmar separación o adherencia y mostrar hidratación. No representa el ojo intacto: la presión, las incisiones, el viscoelástico, la extracción del cristalino y la LIO cambian la anatomía. Una estructura visible en ese contexto existe, pero su distancia no es una norma fisiológica.

La RM es útil para diámetro ecuatorial, anillo ciliar, espacio circunlenticular y relación global. No atraviesa una óptica deformante y puede comparar fáquicos y pseudofáquicos. Sus desventajas son resolución limitada, adquisición más lenta, dificultad del estímulo dentro del imán, movimiento ocular y coste.

La RM responde «¿cómo cambia el anillo completo?», mientras OCT responde «¿cómo cambia este perfil con alta resolución?». La aparente contradicción entre desplazamiento anterior observado por una técnica y ausencia de cambio en otra puede nacer de puntos de referencia, resolución o definición del ápice.

7.5. Histología, microscopía y tejido aclarado

Sección titulada «7.5. Histología, microscopía y tejido aclarado»

La histología identifica epitelios, inserciones, vasos, tendones y nervios. La orientación debe declararse: meridional, tangencial, frontal o ecuatorial. La fijación puede encoger o endurecer; retirar el cristalino destensa zónula; cortar el anillo elimina continuidad. Un haz que parece terminar puede salir del plano.

La microscopía electrónica resuelve microfibrillas e inserciones, pero su campo es pequeño. La hoja de luz sobre tejido aclarado conserva volúmenes mayores y permite seguir trayectos; aun así, el aclaramiento modifica índice, tamaño y fluorescencia. Lo ideal es registrar en un mismo ojo macroanatomía, volumen aclarado y microestructura, pero son pocos los estudios que lo logran.

Los modelos son necesarios porque no pueden medirse todas las fuerzas en vivo. Knaus y colaboradores construyeron un modelo de elementos finitos con tres regiones musculares activables. En la simulación, la porción circular contribuía más al aumento de espesor, mientras longitudinal y radial influían en traslación y podían oponerse a algunos efectos.[23]

El resultado demuestra que una arquitectura plausible puede producir interacciones no intuitivas. No demuestra que el músculo reclute selectivamente esas regiones en una persona. Un modelo debe declarar geometría, propiedades materiales, condiciones de contorno y criterio de validación. Reproducir una forma final no garantiza haber identificado las fuerzas correctas: varios conjuntos de parámetros pueden generar una figura parecida.

La zónula suele ser invisible con pupila no dilatada. Sus consecuencias se infieren por profundidad asimétrica, iridodonesis, facodonesis, descentramiento, borde ecuatorial visible o cambio con posición. La pseudoexfoliación puede producir debilidad difusa; un traumatismo, diálisis sectorial; los trastornos de fibrilina, ectopia característica. La misma apariencia de cristalino desplazado puede nacer de mapas de soporte distintos.

Antes de cirugía interesa estimar no solo si hay debilidad, sino su extensión y la calidad del resto del anillo. Una diálisis de pocas horas con cápsula intacta no equivale a fragilidad general. Los dispositivos de soporte funcionan porque redistribuyen carga hacia zonas más estables o hacia esclera. La anatomía del plexo explica que una maniobra local pueda desplazar el saco a distancia.

La capsulorrexis crea un nuevo borde en la cápsula anterior. Si es centrada y se superpone a la óptica, ayuda a estabilizar la LIO y a limitar migración celular. Si es pequeña, la contracción capsular puede ejercer tracción centrípeta y acentuar debilidad zonular. Si es demasiado grande, disminuye el solapamiento y cambia la distribución de fuerzas.

La hidrodisección separa corteza de cápsula; la rotación y fragmentación transmiten fuerza al ecuador. En un saco débil, minimizar torsión protege la zónula. El anillo capsular no reemplaza una zónula ausente, pero distribuye la tensión y mantiene contorno ecuatorial. Los segmentos o fijaciones añaden soporte dirigido.

La cápsula posterior, con pocos micrómetros en el polo, separa instrumentos y vítreo. Tras una rotura, la hialoides anterior puede permanecer intacta inicialmente. El anillo de Wieger y la configuración del vítreo condicionan si el contenido prolapsa. «Rotura capsular» y «pérdida vítrea» están relacionadas, pero no son sinónimos instantáneos.

El resultado refractivo depende de la posición axial, inclinación y centrado de la LIO. Estas variables surgen de saco, cápsula, zónula, tamaño de óptica y fibrosis. La profundidad de cámara anterior por sí sola no predice toda la geometría del plano ecuatorial.

En una LIO multifocal o de foco extendido, pequeñas inclinaciones y descentramientos pueden interactuar con el diseño óptico. En una LIO tórica, la estabilidad rotacional depende de fricción capsular, diámetro del saco y simetría zonular. La biometría calcula potencia; la anatomía determina dónde termina la lente.

Una estrategia acomodativa puede intentar desplazar la óptica, deformarla, modificar curvatura o cambiar separación entre elementos. Cualquiera necesita convertir contracción ciliar en cambio dióptrico. El sistema natural enseña que esa conversión requiere varios eslabones:

contracción muscular → cambio del anillo → transmisión zonular/capsular → movimiento o deformación de la óptica → cambio de potencia → respuesta visual

Fallar un eslabón rompe la cadena. Una LIO puede moverse sin cambiar suficiente potencia; puede cambiar posición por presión o convergencia sin respuesta acomodativa; o puede producir profundidad de foco que el paciente interpreta como cerca. Por ello deben medirse simultáneamente movimiento anatómico y refracción objetiva.

La persistencia de contracción en pseudofaquia es prometedora, pero no garantiza una fuerza útil ni una excursión estable tras fibrosis. El saco operado no conserva la arquitectura del cristalino joven: pierde contenido, cicatriza y se contrae. Un diseño que funciona inmediatamente puede cambiar meses después.

8.5. Implantes fáquicos en cámara posterior

Sección titulada «8.5. Implantes fáquicos en cámara posterior»

Los hápticos de una lente fáquica posterior suelen buscar apoyo en surco ciliar, pero la posición real varía y puede quedar sobre procesos o en regiones asimétricas. El blanco-a-blanco es una medida corneal externa y no reproduce necesariamente el diámetro interno. La UBM permite ver apoyo, relación con cristalino y procesos; la OCT mide con precisión el vault central cuando la periferia queda oculta.

El aparato acomodativo sigue activo alrededor del implante. Músculo, iris y cristalino cambian de posición con luz y enfoque. Un vault estático no describe toda la relación dinámica. El contacto crónico con cristalino aumenta riesgo de catarata; un exceso puede estrechar el ángulo. La selección exige integrar anatomía, no solo una cifra.

El acceso por pars plana intenta evitar cristalino anteriormente y retina posteriormente. La longitud varía y el punto de entrada cambia con edad y condición fáquica. En un ojo fáquico, dirigir un instrumento demasiado anterior o hacia el eje amenaza zónula y cristalino; demasiado posterior, retina y base vítrea.

La vitrectomía modifica el entorno posterior y puede alterar las restricciones de la hialoides y las conexiones vítreo-zonulares. No implica que desaparezca la contracción ciliar, pero puede cambiar movimientos asociados. Los estudios de acomodación después de vitrectomía deben distinguir extracción central de manipulación de base y hialoides anterior.

8.7. Procedimientos sobre esclera y cuerpo ciliar

Sección titulada «8.7. Procedimientos sobre esclera y cuerpo ciliar»

Las técnicas que pretenden expandir esclera, aumentar espacio circunlenticular o restaurar tensión parten de un modelo geométrico. Antes de valorar eficacia deben responder:

  • qué tejido se modifica;
  • qué cambio de anillo produce;
  • cómo se transmite a zónula y cápsula;
  • si modifica potencia objetiva;
  • cuánto dura;
  • y qué ocurre con vasos, nervios, presión intraocular y estabilidad.

Un aumento subjetivo de visión próxima puede proceder de profundidad de foco, astigmatismo, iluminación o aprendizaje. La anatomía aporta plausibilidad y riesgos; el ensayo clínico aporta eficacia.

9. Un método práctico de razonamiento anatómico

Sección titulada «9. Un método práctico de razonamiento anatómico»

Ante cualquier estudio o intervención sobre acomodación conviene recorrer seis preguntas.

Debe identificarse por límites y relaciones, no solo por apariencia. Una banda detrás del iris puede ser proceso, zónula, hialoides, cápsula o artefacto. El nombre debe concordar con modalidad y plano.

Fáquico, pseudofáquico, afáquico, dilatado, ciclopléjico, estimulado farmacológicamente, en decúbito o intraoperatorio son anatomías funcionalmente distintas. Una imagen posquirúrgica no establece normalidad.

El espolón escleral es útil para músculo; la córnea, para profundidad; el plano ecuatorial, para inserción; el centro del globo, para anillo. Si el referente también se mueve, la medida relativa puede ocultar un desplazamiento global.

La lente presentada define estímulo. La refracción dinámica o cambio óptico define respuesta. Especialmente en presbicia, la diferencia puede ser casi toda la demanda.

9.5. ¿Se observó movimiento o se infirió fuerza?

Sección titulada «9.5. ¿Se observó movimiento o se infirió fuerza?»

El desplazamiento requiere una resultante de fuerzas, pero no identifica cada componente. «La estructura fue hacia delante» no permite decir si tiró, fue empujada o acompañó a otra.

9.6. ¿El cambio anatómico produjo función?

Sección titulada «9.6. ¿El cambio anatómico produjo función?»

El desenlace final es potencia óptica, calidad de imagen y visión útil. Un mecanismo terapéutico debe cerrar esa cadena. La anatomía sin óptica es incompleta; la óptica sin anatomía puede atribuir el efecto a una vía errónea.

  • El aparato acomodativo es una unidad continua formada por cristalino, cápsula, zónula, cuerpo y músculo ciliar, coroides, esclera y vítreo anterior.
  • Un corte meridional muestra una sección de un sistema anular; no debe extrapolarse sin cautela a toda la circunferencia.
  • El cristalino es avascular, biconvexo y celular; el epitelio cubre solo su cara anterior y genera fibras en la región ecuatorial.
  • La cápsula es una membrana basal de grosor desigual: más robusta anteriormente y mínima en el polo posterior.
  • La inserción zonular ocupa bandas anteriores, ecuatoriales y posteriores; no un único punto del ecuador.
  • La zónula está compuesta principalmente por microfibrillas de fibrilina organizadas jerárquicamente en haces y plexos.
  • Zónula lenticular, zónula de pars plana y zónula vítrea se clasifican por criterios distintos y necesitan un apellido anatómico.
  • La pars plicata contiene procesos vascularizados y valles zonulares; la pars plana conecta plexos, ora serrata, coroides y base vítrea.
  • Las regiones longitudinal, radial y circular del músculo ciliar forman un gradiente tridimensional, no tres músculos independientes.
  • Durante acomodación, la masa muscular se desplaza hacia delante y hacia dentro, el anillo se estrecha, el diámetro lenticular disminuye y el espesor aumenta.
  • La contracción ciliar puede persistir con edad y pseudofaquia sin generar acomodación óptica útil.
  • La hialoides anterior se adhiere a la cápsula posterior mediante el anillo de Wieger; el espacio de Berger es central y habitualmente potencial.
  • La UBM es especialmente útil detrás del iris; la OCT aporta alta resolución y dinámica; la RM, geometría de anillo completo.
  • Ninguna imagen mide directamente tensión o fuerza. Los modelos integran hipótesis, pero necesitan validación óptica y experimental.
  • La anatomía explica soporte capsular, riesgos vitreocapsulares, posición de LIO y límites de procedimientos acomodativos, pero no sustituye evidencia clínica de eficacia.

Controversias, lagunas y líneas de investigación

Sección titulada «Controversias, lagunas y líneas de investigación»

«Posterior» puede describir inserción capsular, origen en pars plana o conexión vítrea. Se necesita un consenso que nombre cada elemento por origen-trayecto-destino y que pueda mapear epónimos históricos sin perder información.

OCT, UBM y RM miden geometría. La tensión zonular y la fuerza muscular siguen siendo inferencias. Hacen falta métodos no invasivos o estimaciones validadas que incorporen propiedades materiales individuales y presión intraocular.

No existe un atlas circunferencial de alta resolución durante acomodación objetiva en una población amplia. Las adquisiciones deberían registrar edad, sexo, refracción, longitud axial, meridiano, pupila y respuesta alcanzada.

Se han observado conexiones y movimientos, pero falta establecer cuánto facilitan, guían o restringen la respuesta en humanos y cómo cambian tras desprendimiento vítreo, vitrectomía, catarata o pseudofaquia.

La estimulación central y las intervenciones en rhesus permiten experimentar de forma imposible en humanos. Deben compararse geometría, edad biológica, excursión y tejido conjuntivo antes de trasladar mecanismos o magnitudes.

Los modelos separan componentes longitudinal, radial y circular; no se ha demostrado su activación selectiva in vivo. Nuevas técnicas de deformación, elastografía o imagen molecular podrían aclarar distribución de esfuerzo.

La presencia de neuronas NOS y terminales con morfología mecanorreceptora es convincente anatómicamente. Su función en microfluctuaciones, estabilidad de enfoque y desacomodación necesita estudios fisiológicos.

Falta conectar en el mismo ojo microfibrillas, haces, plexo, anillo, movimiento y resultado óptico. Los bancos de ojos, imagen premortem y aclaramiento tridimensional podrían acercar estas escalas.

Los algoritmos automáticos necesitan conjuntos de referencia que incluyan ojos difíciles. Deben publicar error interobservador, visibilidad de límites, corrección de distorsión y fracaso de segmentación, no solo promedios de repetibilidad.

Un modelo útil debe predecir algo que pueda refutarse: un desplazamiento, una curvatura o una potencia bajo estímulo. Ajustar muchos parámetros hasta reproducir una figura no identifica el mecanismo. La incertidumbre de propiedades tisulares debe propagarse al resultado.

El saco capsular y la interfaz vítrea evolucionan tras cirugía. Se necesitan series que relacionen fibrosis, contracción, posición de LIO, movimiento ciliar y respuesta óptica durante años, especialmente en diseños acomodativos.

Seguridad de intervenciones esclerales y ciliares

Sección titulada «Seguridad de intervenciones esclerales y ciliares»

Los ensayos deben medir no solo visión próxima, sino vasos, nervios, presión, perfusión, vía uveoescleral, estabilidad refractiva y efecto sobre retina periférica. La anatomía obliga a una evaluación más amplia que el cambio dióptrico.

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