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Capítulo 12. Óptica geométrica de la visión próxima

PBR-C12 Versión 0.2 Borrador profesional auditado Evidencia revisada: 2026-08-15 30 referencias

La visión próxima empieza con una distancia, pero no termina en su recíproco. Un texto situado a 40 cm presenta, en aire, una vergencia de objeto de −2,50 D y una demanda escalar de 2,50 D. Esa identidad elemental solo se convierte en una predicción clínica cuando se especifican el plano desde el que se midieron los 40 cm, la refracción de lejos, la posición de la corrección, la acomodación residual y el criterio con el que se decide que la imagen sigue siendo útil.

Este capítulo construye una óptica de primer orden de la tarea próxima. Fija convenciones de signo; deriva las relaciones entre vergencia, potencia y traslación; define punto remoto, punto próximo, amplitud y recorrido; y muestra por qué los centímetros deben convertirse en dioptrías antes de comparar intervalos. A partir de esa base se estudian la efectividad de vértice, las diferencias entre gafas y lentes de contacto, la adición efectiva, la magnificación, el tamaño angular, el campo útil y los prismas inducidos fuera del centro óptico.

La elección de una adición se presenta como un problema de asignación de rango, no como una tabla de edad. La fórmula adición ≈ demanda − acomodación utilizable proporciona un punto de partida, pero la amplitud depende del método, la reserva del sujeto no es una fracción universal y la lectura exige más que resolver el optotipo mínimo. Por ello, el cálculo se completa midiendo el intervalo lejano–próximo a través de la corrección, verificando texto continuo y refinando la menor potencia que cubra la tarea.

El análisis distingue tres plantas ópticas. El ojo fáquico puede añadir potencia mediante acomodación verdadera; el pseudofáquico puede leer por foco residual, profundidad de foco o multifocalidad sin que exista un cambio dinámico; y el afáquico necesita una compensación externa completa, con efectos de magnificación, campo y vértice especialmente relevantes. Esta distinción evita llamar «acomodación» a cualquier visión de cerca y prepara la evaluación rigurosa de gafas, lentes de contacto y LIO en los capítulos posteriores.

Al finalizar el capítulo, el lector podrá:

  1. declarar una convención coherente de signos y planos para cálculos de visión próxima;
  2. convertir distancia de trabajo en vergencia y demanda dióptrica;
  3. diferenciar punto remoto, punto próximo, amplitud, recorrido y respuesta acomodativa;
  4. calcular el intervalo claro de un ojo ametropizado o corregido;
  5. trasladar vergencias entre el plano de las gafas y la córnea;
  6. explicar y cuantificar la diferente demanda con gafas y lentes de contacto;
  7. estimar una adición y comprobarla mediante el rango que realmente proporciona;
  8. reconocer por qué reservar la mitad de la amplitud es una heurística clínica;
  9. relacionar tamaño físico, distancia, ángulo visual e imagen retiniana;
  10. distinguir magnificación por distancia, magnificación angular y magnificación de gafas;
  11. anticipar cambios de campo, prisma y tamaño de imagen en potencias altas;
  12. interpretar la visión próxima de ojos fáquicos, pseudofáquicos y afáquicos sin confundir mecanismos.

1. Una tarea próxima es un sistema, no una distancia aislada

Sección titulada «1. Una tarea próxima es un sistema, no una distancia aislada»

La óptica geométrica reduce un sistema complejo a rayos paraxiales, planos y potencias. Esa reducción no pretende describir aberraciones ni percepción; permite responder preguntas previas: ¿qué vergencia llega a la córnea?, ¿cuánta potencia adicional necesita el ojo?, ¿dónde quedan los límites claro lejano y próximo?, ¿qué tamaño angular ocupa una letra?

La óptica lineal ofrece un lenguaje general para ojos, lentes y combinaciones de ambos. Su potencia es precisamente obligar a definir la entrada, la salida y el plano en que se expresa cada propiedad.[1] En visión próxima, muchos aparentes desacuerdos no son fisiológicos: se comparan distancias medidas desde planos distintos, adiciones rotuladas en la lente con cambios efectivos en la córnea o amplitudes subjetivas con respuestas refractivas.

Una tarea real puede representarse así:

objeto físico → ángulo y vergencia en la corrección → vergencia corneal → potencia ocular → imagen retiniana → decisión perceptiva → rendimiento

Cada flecha añade variables. La óptica geométrica cubre con gran solidez las primeras transformaciones; predice peor el último tramo si no se incluyen pupila, contraste, luminancia, aberraciones, retina y procesamiento neural. Por eso una ecuación puede estar bien resuelta y no garantizar comodidad.

La revisión BCLA CLEAR sobre mecanismo y óptica insiste en separar estímulo, respuesta acomodativa, profundidad de foco y estrategias de corrección.[2] Su informe de evaluación añade que la técnica, el tamaño del blanco, el contraste y la iluminación modifican el resultado, y recomienda combinar medidas subjetivas y objetivas.[3]

En este capítulo se distinguirán:

  1. identidades dentro del modelo, como L′ = L + F para una lente delgada;
  2. aproximaciones clínicas, como medir la distancia desde la córnea y usar 1/x;
  3. heurísticas, como reservar la mitad de la amplitud o asignar una adición por edad.

La primera puede verificarse algebraicamente. La segunda es válida si su error es pequeño para el objetivo. La tercera necesita comprobación individual. Confundirlas transforma una regla útil en una falsa ley fisiológica.

Los rayos paraxiales viajan cerca del eje y forman ángulos pequeños. El modelo no describe por sí mismo:

  • aberraciones de alto orden;
  • difracción;
  • dispersión y deslumbramiento;
  • dependencia pupilar de la profundidad de foco;
  • adaptación neural;
  • tolerancia binocular;
  • velocidad de lectura;
  • calidad periférica de una lente progresiva o multifocal.

Estos límites no invalidan el cálculo. Indican cuándo debe dejar de interpretarse como pronóstico funcional completo.

Se considera que la luz viaja de izquierda a derecha. En un plano transversal:

  • un objeto real situado antes del plano tiene distancia l < 0;
  • una imagen real situada después tiene distancia positiva;
  • la vergencia es L = n/l;
  • en aire, n ≈ 1;
  • una lente convergente tiene potencia positiva y una divergente, negativa.

Por tanto, un objeto real a 40 cm tiene:

l = −0,40 m

L = 1/(−0,40) = −2,50 D

En clínica resulta cómodo llamar demanda a la magnitud positiva:

D_tarea = −L = 1/x

Así se dice que la tarea demanda 2,50 D sin perder la información de que su vergencia algebraica es −2,50 D.

Una dioptría es un metro inverso. No es una distancia, aunque permite convertir distancias en una escala ópticamente útil:

Distancia del objetoVergencia en aireDemanda escalar
infinito0 D0 D
1,00 m−1,00 D1,00 D
0,80 m−1,25 D1,25 D
0,67 m−1,50 D1,50 D
0,50 m−2,00 D2,00 D
0,40 m−2,50 D2,50 D
0,33 m−3,00 D3,00 D
0,25 m−4,00 D4,00 D
0,20 m−5,00 D5,00 D

La relación no es lineal. Pasar de 100 a 50 cm añade 1,00 D; pasar de 50 a 25 cm añade 2,00 D. Este hecho explica por qué un pequeño acercamiento del teléfono puede agotar una reserva limitada.

2.3. Cambio de vergencia en una lente delgada

Sección titulada «2.3. Cambio de vergencia en una lente delgada»

En un mismo plano:

L′ = L + F

Si un objeto a 40 cm aporta L = −2,50 D y se interpone una adición de +1,50 D, la vergencia emergente es:

L′ = −2,50 + 1,50 = −1,00 D

El ojo recibe una demanda residual aproximada de 1,00 D. La lente no «da 1,50 D de acomodación»; cambia la vergencia del haz antes de que entre en el ojo.

La vergencia cambia al propagarse. Después de recorrer una distancia d en un medio de índice n:

L₂ = L₁ / [1 − (d/n)L₁]

En aire:

L₂ = L₁/(1 − dL₁)

Una vergencia divergente se hace menos negativa al avanzar hacia su foco virtual. Una convergente se hace más positiva al aproximarse a su foco real. Esta transformación es la base del efecto de vértice.

«Lectura a 40 cm» es incompleto si se busca precisión. La distancia puede medirse desde:

  • el texto hasta la cara anterior de las gafas;
  • el texto hasta la córnea;
  • el texto hasta la pupila de entrada;
  • el texto hasta un plano principal del ojo.

Para una corrección baja y una tarea corriente, una diferencia de 12–15 mm produce unas centésimas de dioptría. En una gafa de potencia alta, el mismo vértice modifica además la vergencia por la lente y el error puede superar varias décimas. La recomendación editorial será declarar el plano en ejemplos y protocolos y usar siempre el mismo dentro de un cálculo.

El punto remoto es el objeto conjugado con la retina cuando la acomodación está relajada. No es sinónimo de «objeto lejano»:

  • en emetropía está en infinito;
  • en miopía se encuentra a una distancia finita delante del ojo;
  • en hipermetropía es virtual y queda detrás del ojo dentro de la convención geométrica.

Si K expresa la refracción ocular en el plano elegido —equivalente a la lente delgada que neutralizaría el error allí—, la vergencia del punto remoto sin corrección es L_R = K. Un ojo con −3,00 D de miopía tiene L_R = −3,00 D y un punto remoto aproximadamente a 33,3 cm.

El punto próximo es el objeto más cercano que cumple el criterio de nitidez durante un esfuerzo máximo. Si ambas vergencias se expresan en el mismo plano:

A = L_R − L_P

La amplitud es una diferencia de vergencias, no una diferencia de distancias. Con 3,00 D de amplitud:

  • emétrope: L_R = 0; L_P = −3,00 D; punto próximo 33,3 cm;
  • miope de −3,00 D: L_R = −3,00; L_P = −6,00 D; punto próximo 16,7 cm;
  • hipermétrope de +3,00 D: L_R = +3,00; L_P = 0; el punto próximo solo alcanza infinito.

Los tres ojos poseen el mismo intervalo dióptrico, pero ocupan regiones espaciales muy distintas.

3.3. Recorrido lineal y recorrido dióptrico

Sección titulada «3.3. Recorrido lineal y recorrido dióptrico»

El recorrido de acomodación puede expresarse como el espacio entre punto remoto y próximo. Su representación en centímetros es intuitiva, pero distorsiona las comparaciones. Un intervalo de 100 a 50 cm y otro de 50 a 33,3 cm representan ambos 1,00 D, aunque midan 50 y 16,7 cm.

Para diseñar una adición debe trabajarse primero en dioptrías. Después se convierten los límites a metros para comprobar si cubren teclado, pantalla, partitura o lectura manual.

3.4. Punto próximo subjetivo y respuesta objetiva

Sección titulada «3.4. Punto próximo subjetivo y respuesta objetiva»

El punto de primera borrosidad incorpora:

  • acomodación refractiva;
  • profundidad de foco;
  • aumento angular al acercar el blanco;
  • tamaño y contraste del optotipo;
  • criterio del observador;
  • miosis y aberraciones;
  • aprendizaje y velocidad del desplazamiento.

Wold et al. demostraron diferencias entre métodos subjetivos y objetivos de amplitud.[4] En 236 participantes de 3–64 años, Anderson y Stuebing encontraron amplitudes objetivas menores que las obtenidas por acercamiento en todas las edades, con divergencias especialmente grandes en niños.[5] Un estudio de 2026 comparó tres estímulos en evaluación objetiva y encontró diferencias medias pequeñas, aunque con concordancia limitada entre procedimientos.[6]

Por tanto, una amplitud debe acompañarse de método, ojo, corrección, blanco, iluminación, pupila o condición binocular cuando sea relevante. «Amplitud 3,00 D» sin contexto no es un dato plenamente transferible.

Ante una demanda de 3,00 D, el ojo puede responder 2,25 D y tolerar el resto mediante profundidad de foco. La diferencia se denomina lag acomodativo dentro de un contexto definido. Una respuesta inferior no implica siempre fallo: el sistema regula precisión, vergencia y estabilidad. Tampoco puede sumarse profundidad de foco a la acomodación objetiva como si ambas fueran el mismo mecanismo.

En el présbita avanzado, el punto de borrosidad subjetivo puede persistir cuando la respuesta dinámica es mínima. El dato describe visión útil bajo esa prueba, no rejuvenecimiento lenticular.

4. Distancia de trabajo: geometría, ergonomía y tarea

Sección titulada «4. Distancia de trabajo: geometría, ergonomía y tarea»

Los 40 cm son una referencia clínica, no una postura universal. Una misma persona puede utilizar:

  • 25–30 cm para una etiqueta pequeña;
  • 35–45 cm para un teléfono o un libro;
  • 50–70 cm para un monitor;
  • 80–120 cm para instrumentos, cocina, paneles o interacción social;
  • varias distancias durante una tarea manual.

La adición que optimiza 33 cm puede estrechar innecesariamente el rango de un monitor a 65 cm. Preguntar «¿para cerca?» sin medir la actividad convierte tareas diferentes en una sola categoría.

La distancia de trabajo resulta de longitud del brazo, postura, tamaño del objeto, corrección y estrategia. Boccardo midió a 233 usuarios de 16–90 años con sus teléfonos habituales: la media global fue 36,8 ± 6,6 cm; los présbitas trabajaron más lejos que los no présbitas —39,0 ± 6,1 frente a 35,0 ± 6,4 cm— y la postura también produjo diferencias.[7]

Una media poblacional no prescribe a un individuo. El hallazgo demuestra la dispersión: usar 40 cm por convenio puede desalinear la corrección de quien trabaja habitualmente a 28 o 60 cm.

Acercar aumenta el ángulo visual, lo que facilita resolver una letra, pero aumenta la demanda dióptrica. En un présbita sin reserva, el beneficio angular puede quedar anulado por el desenfoque. Alejar reduce demanda, pero empequeñece el ángulo. Hay tres vías geométricas para salir del conflicto:

  1. añadir potencia y conservar la distancia;
  2. aumentar el tamaño físico y alejar el texto;
  3. combinar tamaño, contraste, luz y adición.

No son funcionalmente idénticas. Una fuente grande en un teléfono puede dejar pocas palabras por línea; una gafa fuerte puede reducir la distancia y el campo; un monitor alejado puede mejorar postura, pero exigir mayor tipografía.

La distancia cambia durante una tarea. Conviene registrar un intervalo, no un punto único:

  • límite más próximo que debe verse;
  • distancia predominante;
  • límite más lejano dentro de la misma corrección;
  • tiempo mantenido;
  • necesidad de alternar con lejos.

Una adición ocupacional puede diseñarse para cubrir 45–80 cm; una gafa de lectura, 30–45 cm. La mejor potencia no es necesariamente la que produce máxima agudeza en el centro del intervalo, sino la que conserva rendimiento y postura en todo él.

5. Efectividad de vértice y demanda con gafas

Sección titulada «5. Efectividad de vértice y demanda con gafas»

Sea F_s la potencia de una lente delgada de gafas y d la distancia positiva desde ella hasta la córnea. Para un objeto en infinito:

F_c = F_s/(1 − dF_s)

Con d = 0,015 m:

  • −7,00 D → −7/[1 − 0,015(−7)] = −6,33 D;
  • +7,00 D → +7/[1 − 0,015(+7)] = +7,82 D.

Al acercar una lente negativa al ojo se necesita más potencia negativa para conservar efecto; al acercar una positiva se necesita menos positiva. En potencias superiores a unas 4–5 D conviene registrar el vértice y convertir con precisión.

5.2. Vergencia de un objeto próximo a través de la gafa

Sección titulada «5.2. Vergencia de un objeto próximo a través de la gafa»

Si el objeto aporta L en el plano de la gafa:

L_c = (L + F_s)/[1 − d(L + F_s)]

Para calcular la acomodación no se toma simplemente −L; se compara la vergencia corneal que el ojo neutraliza para lejos con la que recibe para cerca:

A_dem = L_c,lejos − L_c,cerca

La resta elimina la ametropía neutralizada y conserva el cambio que debe producir el ojo.

Una gafa de −7,00 D a 15 mm corrige lejos. Para un objeto a 33,3 cm medido desde la lente:

L_obj = −3,00 D

Lejos:

L_c,lejos = −7/[1 + 0,105] = −6,33 D

Cerca, después de la lente:

L′ = −3 − 7 = −10,00 D

Tras 15 mm:

L_c,cerca = −10/[1 + 0,150] = −8,70 D

Demanda:

A_dem = −6,33 − (−8,70) = 2,37 D

La lente de contacto equivalente se sitúa aproximadamente en córnea. El cambio entre infinito y 33,3 cm vuelve a ser 3,00 D. El miope con gafas pierde esa ventaja al pasar a lentes de contacto.

Una gafa de +7,00 D a 15 mm equivale a +7,82 D en córnea. Para el mismo objeto:

L′ = −3 + 7 = +4,00 D

L_c,cerca = +4/[1 − 0,060] = +4,26 D

A_dem = +7,82 − (+4,26) = 3,56 D

Con la lente de contacto equivalente, la diferencia es de nuevo aproximadamente 3,00 D. El hipermétrope necesita menos acomodación próxima con contacto que con su gafa positiva alta.

Hunt et al. midieron a 30 jóvenes con errores entre −7,87 y +3,50 D y demandas de 0,1–5,0 D. Con lentes de contacto, los miopes ejercieron más acomodación y vergencia que con gafas; los hipermétropes, menos. La dirección coincidió con la predicción geométrica, aunque hubo variabilidad.[8]

Jiménez et al. compararon múltiples variables acomodativas y binoculares en 30 miopes. Con lentes de contacto encontraron mayor lag, más esoforia próxima y cambios de vergencia fusional respecto a gafas.[9] El cálculo no predice por sí solo la respuesta adaptativa, pero identifica la perturbación que el sistema debe compensar.

Al mirar cerca, los ojos rotan y atraviesan las lentes nasales al centro óptico de lejos. Por la regla de Prentice:

P = cF

donde P es prisma en dioptrías prismáticas, c la descentralización en centímetros y F la potencia en ese meridiano.

Las gafas negativas inducen base interna y reducen la convergencia motora necesaria; las positivas inducen base externa y la aumentan. Las lentes de contacto se mueven con el ojo y apenas generan ese prisma por mirada. Por ello, cambiar el plano de corrección modifica simultáneamente acomodación y vergencia.

5.7. La adición efectiva no siempre es la rotulada

Sección titulada «5.7. La adición efectiva no siempre es la rotulada»

Si la potencia de lejos es F_d y la de cerca F_n = F_d + Add, la diferencia en córnea es:

Add_c = F_n/(1 − dF_n) − F_d/(1 − dF_d)

Con vértice de 12 mm:

  • base −8,00 D, adición +2,50 D: la potencia de cerca es −5,50 D; la diferencia efectiva corneal es aproximadamente +2,14 D;
  • base +8,00 D, adición +2,50 D: la potencia de cerca es +10,50 D; la diferencia efectiva es aproximadamente +3,16 D.

No significa que la gafa esté mal fabricada. La adición rotulada es correcta en el plano de la lente; el ojo experimenta la diferencia tras la traslación. En potencias habituales la discrepancia es pequeña, pero en ametropías altas afecta al rango y a la comparación con lentes de contacto.

Una adición positiva desplaza el intervalo de vergencias que el ojo puede aceptar. Si el ojo está corregido para lejos y se ignoran vértice y profundidad de foco:

  • el punto remoto a través del segmento de cerca queda a 1/Add;
  • el punto próximo queda a 1/(Add + A_u);

donde A_u es la acomodación que se decide utilizar durante la tarea.

Con Add = +2,00 D y A_u = 1,00 D:

  • límite remoto: 50 cm;
  • límite próximo: 33,3 cm.

La potencia no crea un único «foco de lectura» cuando queda acomodación; crea un intervalo. En un pseudofáquico sin respuesta, profundidad de foco y tolerancia al desenfoque dan anchura aparente, pero no deben introducirse como A_u objetiva.

Para una tarea de demanda D_t:

Add_inicial ≈ D_t − A_u

Una regla tradicional permite usar la mitad de la amplitud medida y reservar la otra mitad:

A_u ≈ 0,5 A_medida

Para 40 cm, D_t = 2,50 D. Si A_medida = 2,00 D, se utilizan 1,00 D y la adición inicial es +1,50 D.

La regla protege frente a fluctuación y cambios de distancia, pero presupone que la amplitud se midió de forma comparable y que su mitad es sostenible. Ninguna de esas premisas es universal.

6.3. Los métodos solo proporcionan una adición tentativa

Sección titulada «6.3. Los métodos solo proporcionan una adición tentativa»

Antona et al. compararon siete procedimientos en 69 présbitas. Los sesgos medios respecto a la adición final fueron pequeños, pero los intervalos de concordancia superaron ±0,50 D; concluyeron que cualquier estimación debía ajustarse a necesidades individuales.[10]

En 81 participantes, Yazdani et al. compararon amplitud, retinoscopia dinámica y aumento progresivo de plus. Las medias fueron 1,31, 1,68 y 1,77 D, respectivamente; el método de añadir plus produjo valores mayores, aunque los resultados finales fueron clínicamente comparables.[11]

La discrepancia no es ruido irrelevante. Un exceso de +0,50 D puede desplazar el límite remoto desde 50 a 40 cm; en un usuario de ordenador, esa diferencia es funcional.

Deepu et al. estudiaron 130 personas de 40–60 años. La proporción de amplitud que quedaba en reserva con la adición prescrita fue superior a la recomendación teórica y, después de los 50 años, el comportamiento de la amplitud medida resultó poco predictivo.[12] El estudio usó una estimación explícita de profundidad de campo que también tiene supuestos; su valor principal es demostrar la dicotomía entre regla y práctica.

Hanlon et al. revisaron retornos debidos a adiciones inadecuadas y encontraron que los métodos producían errores diferentes.[13] La lección no es reemplazar una regla por otra, sino separar:

  • adición tentativa;
  • preferencia inmediata;
  • intervalo medido;
  • funcionamiento prolongado.
  1. Refracción de lejos: refinar esfera y cilindro; evitar que hipermetropía latente o sobreminus contaminen la adición.
  2. Tarea: medir distancia habitual, límites, tamaño, postura, iluminación y duración.
  3. Amplitud o rango: identificar método y condición monocular/binocular.
  4. Estimación: calcular D_t − A_u o usar un método alternativo como punto de partida.
  5. Potencia mínima: probar en pasos de 0,25 D y evitar más plus del necesario.
  6. Rango: medir punto remoto y próximo a través de la corrección.
  7. Texto funcional: verificar frase continua, tamaño crítico, contraste y tiempo.
  8. Binocularidad: comprobar comodidad, foria, convergencia y diferencia entre ojos cuando proceda.
  9. Geometría final: confirmar vértice, inclinación, altura y distancia real en la montura.
  10. Documentación: registrar adición, distancia, cartilla, luminancia y resultado.

Más plus no siempre significa más visión. Aumentar la adición:

  • acerca el límite remoto;
  • acerca también el próximo;
  • reduce el intervalo lineal lejano;
  • puede exigir postura más rígida;
  • amplía efectos prismáticos o distorsión según diseño;
  • y puede dejar una zona intermedia borrosa.

El objetivo suele ser la menor potencia que mantenga la tarea dentro del rango con reserva suficiente, no la máxima nitidez de una línea pequeña a una distancia fija.

La edad puede detectar una cifra improbable, pero no debe prescribir. Refracción, método de amplitud, distancia, profundidad de foco, enfermedad, medicación y tarea explican dispersión. Una tabla por décadas ignora precisamente las variables que hacen necesaria la consulta.

7. El intervalo claro de una corrección próxima

Sección titulada «7. El intervalo claro de una corrección próxima»

Una lente de +2,50 D sobre la corrección de lejos lleva el punto remoto aproximado a 40 cm. Si el usuario conserva 0,75 D utilizables, el próximo queda en:

1/(2,50 + 0,75) = 0,308 m

El rango es aproximadamente 40–31 cm. Es apropiado para lectura cercana, no para una pantalla a 60 cm.

Supóngase 1,00 D utilizable:

  • lejos sin adición: infinito–100 cm;
  • intermedio +1,00 D: 100–50 cm;
  • cerca +2,00 D: 50–33 cm.

Los tres intervalos se tocan. Sin el intermedio, existiría una brecha entre 50 y 100 cm. La geometría explica la lógica de un trifocal; el diseño real añade salto de imagen, prismas y dimensiones de zona.

Una progresiva no ofrece una adición única fuera de sus zonas estables. La potencia cambia con la posición vertical y la ley de diseño introduce astigmatismo periférico. El corredor puede entenderse como una sucesión de puntos remotos: cada mirada elige una potencia y, por tanto, un intervalo.

Esta interpretación ayuda a resolver síntomas:

  • si el monitor solo se ve elevando el mentón, su demanda coincide con una zona demasiado baja;
  • si el campo de lectura parece estrecho, el problema puede ser anchura útil y no adición central;
  • si el usuario acerca el texto, puede salir del rango incluso mirando por la zona correcta.

Una sola gafa monofocal no cubre automáticamente 30 cm–1 m en un présbita sin reserva. Las opciones geométricas son:

  • aceptar desenfoque o aumentar tamaño;
  • usar varias gafas;
  • emplear bifocal, trifocal o progresiva;
  • combinar ojos con focos diferentes;
  • distribuir energía en varios focos;
  • extender profundidad de foco;
  • utilizar una potencia variable.

Las ventajas y costes de esas soluciones pertenecen a PBR-C15 y a los capítulos terapéuticos; aquí basta reconocer qué intervalo intentan llenar.

Para un objeto de altura h a distancia x:

θ = 2 arctan[h/(2x)]

Para ángulos pequeños:

θ ≈ h/x radianes

Duplicar la altura o reducir a la mitad la distancia duplica aproximadamente el ángulo. Una letra de 2 mm a 40 cm y una de 3 mm a 60 cm subtienen el mismo ángulo: 0,005 rad, unos 17,2 minutos de arco.

En un ojo reducido:

h_r ≈ f′_ojo · θ

Si se utiliza una distancia nodal-retina aproximada de 17 mm, el ángulo de 0,005 rad forma una imagen cercana a 0,085 mm. El valor exacto depende de la anatomía y del sistema corrector; la proporcionalidad permite comparar tareas.

Una cartilla solo conserva su valor angular nominal a la distancia para la que fue diseñada. Si una línea se lee a 20 cm en vez de 40 cm, su ángulo se duplica y la agudeza aparente mejora 0,30 logMAR si no se corrige la escala. Por eso deben registrarse simultáneamente:

  • tamaño o notación de la línea;
  • distancia exacta;
  • ojo y corrección;
  • luminancia y contraste;
  • lectura de letras, palabras o frases.

Bailey y Lovie desarrollaron una cartilla de cerca con progresión logarítmica y control de tipografía, espacio y dificultad para hacer comparables agudeza y eficiencia lectora.[14] En 2026, Murphy et al. midieron 19 cartillas frente a ISO 7921:2024: solo una tuvo todos los tamaños dentro de tolerancia y ninguna cumplió todas las condiciones evaluadas.[15] Un cambio de cartilla puede parecer un cambio clínico.

La agudeza de lectura es el texto mínimo descifrable; el tamaño crítico es el menor que permite velocidad máxima o casi máxima. Entre ambos existe una reserva de agudeza. Chung et al. indujeron 0–3 D de desenfoque en 19 adultos jóvenes: al aumentar el desenfoque creció mucho el tamaño crítico; la velocidad máxima se conservó hasta cierto punto si la letra era suficientemente grande, pero cayó aproximadamente un 23 % con 3 D.[16]

Una corrección que permite leer N5 una vez puede no sostener una página. Para evaluar una adición deben importan el tamaño crítico, los errores, la velocidad y la duración.

Dexl et al. validaron un escritorio de lectura que registra distancia y velocidad con cartillas logarítmicas. En 27 présbitas, la distancia media preferida fue 49,74 ± 4,43 cm; la velocidad permaneció estable con tamaños grandes y disminuyó al reducir la letra.[17] El resultado ilustra la diferencia entre imponer 40 cm y observar la estrategia funcional.

8.6. Pantallas: tamaño y número de caracteres

Sección titulada «8.6. Pantallas: tamaño y número de caracteres»

En una pantalla pequeña, agrandar mejora resolución, pero reduce el contenido visible. Atilgan et al. midieron lectura en portátil, tableta y teléfono. Para alcanzar el 80 % de la velocidad máxima se necesitaron al menos 13 caracteres por línea en visión normal y 8 en baja visión dentro de su experimento.[18] La cifra no es una norma universal; demuestra que tamaño y campo de texto forman una restricción conjunta.

9. Magnificación: cinco conceptos que no deben mezclarse

Sección titulada «9. Magnificación: cinco conceptos que no deben mezclarse»

Si se compara con una distancia de referencia x_ref:

M_dist = x_ref/x_nueva

Pasar de 40 a 20 cm duplica el ángulo y proporciona 2×, si el ojo puede enfocar. Una lente positiva de alta potencia permite acercar el objeto y aprovechar esta magnificación. Usando 25 cm como referencia y colocando el objeto en el foco de una lente F:

M ≈ F/4

Una lente de +10,00 D permite un objeto a 10 cm y ofrece aproximadamente 2,5× frente a 25 cm. El convenio debe declararse: elegir 40 cm como referencia cambiaría la cifra.

9.2. Magnificación angular de un instrumento

Sección titulada «9.2. Magnificación angular de un instrumento»

Compara el ángulo subtendido a través del instrumento con el de referencia sin él. Depende de posiciones de objeto, lente y ojo. No es necesariamente igual a la potencia dividida por cuatro si el objeto no está en el foco o la referencia es otra.

Una lente oftálmica cambia el tamaño de la imagen por su forma y posición. Para una lente gruesa centrada, una aproximación es:

SM ≈ [1/(1 − (t/n)F₁)] · [1/(1 − dF_v)]

donde:

  • t es el espesor central;
  • n, el índice;
  • F₁, la potencia de la superficie anterior;
  • F_v, la potencia de vértice posterior;
  • d, la distancia desde el vértice posterior a la pupila de entrada o al plano elegido.

El primer término es el factor de forma; el segundo, el factor de potencia. Una lente positiva suele magnificar y una negativa, minificar. Curva, espesor e índice permiten modificar tamaño sin cambiar la potencia rotulada, principio de las lentes iseicónicas.

La imagen final depende también del ojo: longitud axial, potencias corneal e interna y planos cardinales. Dos personas con la misma gafa pueden no tener el mismo tamaño retiniano. En afáquicos corregidos con gafas, Godio y Keating mostraron que la predicción individual requería longitud axial, potencia corneal, lente, espesor, curva y vértice; los tamaños retinianos variaron considerablemente.[19]

La diferencia calculada de tamaño entre ojos no se traduce linealmente en síntomas. Intervienen adaptación, distorsión, orientación y correspondencia binocular. En ocho miopes de hasta −12,25 D, Koh y Charman no encontraron una diferencia sistemática de percepción del tamaño de objetos cercanos al alternar gafas y contactos, pese a las diferencias teóricas de demanda.[20] La muestra fue pequeña; sirve para no equiparar óptica calculada y percepción consciente.

Una apertura delante del ojo limita el haz. El campo aumenta si:

  • la apertura es mayor;
  • la lente está más cerca del ojo;
  • el objeto está más lejos, para un tamaño de zona fijo;
  • el centro útil acompaña a la línea de mirada.

Una adición alta permite acercar, pero el mismo diámetro de lente abarca menos objeto. Potencia y distancia de trabajo se intercambian con campo.

Fuera del centro óptico aparece prisma P = cF. Con +4,00 D y una mirada 8 mm inferior:

P = 0,8 × 4 = 3,2 Δ

En ambos ojos una potencia igual desplaza imágenes de forma simétrica. Con anisometropía, la diferencia vertical puede generar diplopía en lectura aunque la visión de lejos sea cómoda.

El cálculo debe hacerse con la potencia en el meridiano de mirada, no solo con la esfera. En un cilindro oblicuo o alto, la potencia vertical efectiva exige descomposición vectorial.

En un bifocal, anchura, altura y descentramiento determinan el campo y los prismas. Un segmento más ancho no siempre resuelve una tarea panorámica si la distancia cambia en los extremos. En una progresiva, la anchura funcional se limita por la distribución de astigmatismo y por la adición; no puede deducirse del diámetro bruto de la lente.

Una gafa afáquica alta positiva produce:

  • magnificación aproximada importante;
  • distorsión en cojín;
  • sensibilidad extrema a vértice e inclinación;
  • prisma periférico;
  • escotoma anular y fenómeno de aparición/desaparición;
  • campo binocular reducido, sobre todo si la afaquia es unilateral.

La óptica explica por qué una lente de contacto o una LIO cambia radicalmente la rehabilitación aunque proporcione una refracción central equivalente.

11. Astigmatismo, anisometropía y visión próxima

Sección titulada «11. Astigmatismo, anisometropía y visión próxima»

En astigmatismo regular, un punto forma dos líneas focales. Una equivalencia esférica puede colocar el círculo de menor confusión sobre retina, pero no restaura la nitidez direccional. En cerca, una adición esférica desplaza ambos focos por igual; no corrige cilindro residual.

Antes de aumentar la adición por borrosidad debe revisarse:

  • cilindro y eje de lejos;
  • cambio refractivo próximo verdadero;
  • inclinación y centrado de la montura;
  • lágrima y córnea;
  • astigmatismo inducido por una LIO o por una lente fuera de eje.

11.2. Potencia meridional y prisma diferencial

Sección titulada «11.2. Potencia meridional y prisma diferencial»

Para una lente esferocilíndrica, la potencia en un meridiano a ángulo θ respecto al eje del cilindro es:

F_θ = S + C sin²θ

Esta potencia se usa en Prentice para el desplazamiento correspondiente. Dos lentes con el mismo equivalente esférico pueden inducir distinto desequilibrio vertical si sus cilindros difieren.

La anisometropía combina:

  • diferente demanda efectiva por vértice;
  • diferente magnificación de gafas;
  • prisma desigual en infraversión;
  • posible diferencia de acomodación efectiva;
  • y adaptación binocular.

Una adición igual en ambos ojos no garantiza un sistema simétrico. Pueden considerarse centros ópticos rebajados, segmentos distintos, prisma compensador, lentes de contacto o estrategias de tarea, según magnitud y tolerancia.

12. Ojo fáquico, pseudofáquico y afáquico

Sección titulada «12. Ojo fáquico, pseudofáquico y afáquico»
EstadoElemento internoCambio dinámico esperadoVisión próxima posibleRiesgo interpretativo
fáquico jovencristalino naturalacomodación objetivaacomodación + profundidad de focosobrestimar por acercamiento
fáquico présbitacristalino naturalreducido y variableresto acomodativo + correcciónconfundir esfuerzo con respuesta
pseudofáquico monofocalLIO fijamínimo/no demostradofoco residual + profundidad de focollamar acomodación a legibilidad
pseudofáquico multifocal/EDOFLIO con varios focos o foco extendidono necesariovisión simultánea o rango extendidoconfundir rango con dinámica
pseudofáquico con LIO acomodativadispositivo móvil/deformabledependiente del diseñosi cambia potencia objetivamenteinferirlo solo por agudeza
afáquicosin cristalino ni LIOausentecorrección externa + profundidad de focoignorar magnificación y campo

En el ojo fáquico, la acomodación verdadera se define por cambio refractivo. La amplitud funcional puede superar la respuesta objetiva por profundidad de foco. Una gafa modifica el estímulo y, en potencias altas, la demanda efectiva.

Elder et al. compararon diez ojos pseudofáquicos y diez fáquicos bajo cicloplejía y pupila artificial de 2,5 mm. La profundidad de campo para agudeza cercana fue ±0,85 D, mientras la amplitud de legibilidad alcanzó ±1,94 D; no hubo diferencia significativa entre grupos.[21] El resultado muestra cuánto puede aparentar «acomodación» una prueba de lectura.

Ravalico y Baccara relacionaron la acomodación aparente de pseudofáquicos con diámetro pupilar y profundidad de cámara anterior.[22] Miopía residual, astigmatismo y tamaño del estímulo completan la explicación. Ninguno demuestra que una LIO monofocal cambie potencia.

12.3. LIO acomodativa y profundidad de campo

Sección titulada «12.3. LIO acomodativa y profundidad de campo»

Ale et al. analizaron paraxialmente LIO acomodativas de uno y dos elementos. La posición y potencia modificaron la profundidad de campo efectiva en menos de 0,02 D en los rangos modelados; aumentar rango por esas variables era clínicamente irrelevante.[23] La profundidad de foco existe, pero no debe acreditarse como movimiento acomodativo.

La revisión BCLA CLEAR de LIO describe monovisión, multifocalidad, EDOF y diseños que intentan desplazarse o cambiar curvatura. La fibrosis capsular continúa siendo una barrera para mantener mecanismos activos.[24] Una LIO «acomodativa» requiere curva estímulo–respuesta objetiva y no solo una curva de desenfoque amplia.

El afáquico no tiene cristalino ni LIO. Su punto remoto sin corrección es virtual y muy hipermetrópico; una gafa alta positiva lo lleva a lejos, pero introduce efectos de lente separados del ojo. Para cerca necesita la demanda completa mediante adición, salvo tolerancia por profundidad de foco.

Una lente de contacto:

  • reduce magnificación y aniseiconía respecto a gafa;
  • amplía campo;
  • elimina gran parte del prisma por mirada;
  • estabiliza efectividad de vértice;
  • pero no restaura la acomodación perdida.

13. Diseños de corrección vistos desde la geometría

Sección titulada «13. Diseños de corrección vistos desde la geometría»

Morgan et al. revisaron gafas monofocales, bifocales, progresivas y lentes de contacto para presbicia.[25] Charman analizó la evolución y los compromisos de las correcciones ópticas.[26] Sin anticipar su comparación terapéutica, la geometría permite clasificarlas:

Cada zona tiene una potencia y se selecciona con la mirada:

  • gafa de cerca;
  • bifocal;
  • trifocal;
  • progresiva;
  • lente de contacto alternante.

El rango depende de la zona elegida y de la acomodación residual. La limitación principal es acceder a la zona apropiada y disponer de campo suficiente.

Más de un foco contribuye a la retina al mismo tiempo:

  • lente de contacto multifocal;
  • LIO bifocal o trifocal;
  • ciertos perfiles corneales.

No existe una suma simple Add + acomodación que describa calidad. La energía se reparte y la respuesta puede elegir una de varias posiciones de mejor foco.

El sistema amplía el intervalo tolerable mediante aberraciones, asfericidad, pequeña apertura o diseño de fase. Puede mejorar rango sin focos discretos, pero la profundidad no es acomodación y suele intercambiarse con luz, contraste o artefactos.

Una lente autofocal cambia potencia según distancia o mirada. Geométricamente puede restituir una demanda externa variable sin dividir el campo; funcionalmente debe resolver latencia, precisión, peso, campo y estabilidad.

14. Punto remoto óptimo y distribución del desenfoque

Sección titulada «14. Punto remoto óptimo y distribución del desenfoque»

Un présbita sin respuesta no puede mantener infinitas distancias nítidas. Puede colocarse su punto remoto en lejos, intermedio o cerca. Thibos analizó el punto remoto que maximiza profundidad de campo para texto y mostró que moverlo recentra el intervalo, pero no aumenta necesariamente su anchura.[27]

La distinción es esencial:

  • trasladar el intervalo: cambiar refracción o adición;
  • ensanchar el intervalo: modificar pupila, aberraciones o multifocalidad;
  • cubrir varios intervalos: cambiar de zona, lente, ojo o potencia.

Una mini-monovisión traslada de forma diferente el intervalo de cada ojo; no incrementa la profundidad monocular de cada uno. La binocularidad integra regiones diferentes, con costes potenciales de estereopsis y contraste.

15. Adaptación a la primera corrección próxima

Sección titulada «15. Adaptación a la primera corrección próxima»

Existe el temor de que las primeras gafas «debiliten» el ojo. Una lente positiva reduce el estímulo acomodativo mientras se usa y puede inducir adaptación transitoria. Vedamurthy et al. estudiaron preprésbitas y présbitas incipientes antes, durante y después de utilizar su primera corrección próxima. Observaron cambios de corto plazo en la función estímulo–respuesta y su interacción con convergencia, con recuperación después de interrumpir el uso.[28]

El estudio no demuestra que cualquier prescripción sea neutra ni que no exista adaptación. Sí contradice la idea simplista de una pérdida irreversible creada por comenzar las gafas. El proceso biológico continúa independientemente; el objetivo óptico es reducir demanda y mejorar función.

Una aplicación puede conocer tamaño de pantalla, controlar el estímulo y estimar distancia con una cámara. En 20 présbitas, una aplicación de teléfono mostró R² = 0,82 con la adición clínica, pero sobrestimó en promedio 0,22 ± 0,38 D; los límites de concordancia fueron ±0,74 D y solo el 61,7 % quedó dentro de 0,25 D.[29]

Varios autores declararon vínculos con la empresa desarrolladora. La prueba de concepto es interesante, sobre todo para seguimiento o cribado, pero no sustituye:

  • refracción de lejos;
  • cilindro;
  • valoración binocular;
  • salud ocular;
  • contraste y tarea;
  • verificación en montura.

La automatización será más robusta cuando integre distancia real, calibración del tamaño, refracción previa, pupila, respuesta objetiva y resultado funcional.

Antes de calcular: presupuesto de incertidumbre

Sección titulada «Antes de calcular: presupuesto de incertidumbre»

La cifra final no puede ser más precisa que sus datos de entrada. Una distancia supuesta de 40 cm equivale a 2,50 D, pero 38 cm equivalen a 2,63 D y 35 cm a 2,86 D. Un cambio postural pequeño puede consumir un escalón de 0,25 D; acercar el teléfono 5 cm puede alterar la demanda más que una diferencia sutil entre dos métodos de adición. Si el paciente oscila entre 35 y 50 cm, su tarea no es «40 cm»: ocupa un intervalo de 2,00–2,86 D.

También aportan incertidumbre la refracción manifiesta, el cilindro, el vértice real, la inclinación de la montura, el criterio de primera borrosidad y la variación de la respuesta acomodativa. En graduaciones bajas, omitir 2 o 3 mm de vértice suele tener poca trascendencia; en potencias altas puede cambiar la demanda o la adición efectiva. Una amplitud comunicada con dos decimales no justifica una adición con esa precisión si procede de acercar un optotipo sostenido con la mano.

Es útil separar tres resultados:

  • valor calculado, producido por el modelo y sus supuestos;
  • intervalo probable, considerando variación de distancia y medida;
  • potencia dispensable, limitada por pasos comerciales y validada en uso.

Esta disciplina evita una falsa exactitud. El objetivo no es que una suma cierre algebraicamente, sino que la solución tolere las oscilaciones normales de la tarea sin imponer una postura rígida.

Datos:

  • tarea principal: libro a 40 cm (2,50 D);
  • amplitud subjetiva binocular: 2,00 D;
  • se decide utilizar inicialmente 1,00 D.

Cálculo:

Add = 2,50 − 1,00 = +1,50 D

Rango aproximado:

  • remoto: 1/1,50 = 67 cm;
  • próximo: 1/(1,50 + 1,00) = 40 cm.

El punto nominal de 40 cm queda en el límite próximo, no en el centro. Si la tarea fluctúa a 35 cm, puede necesitar algo más de plus o utilizar más reserva. Debe probarse texto continuo. Si +1,75 D mejora comodidad sin sacrificar el monitor, puede ser preferible; la ecuación no decide sola.

Datos:

  • monitor: 65 cm (1,54 D);
  • papel: 40 cm (2,50 D);
  • amplitud utilizable: 0,75 D.

Para monitor:

Add ≈ 1,54 − 0,75 = +0,79 D

Para papel:

Add ≈ 2,50 − 0,75 = +1,75 D

Una monofocal no centra ambos intervalos. Una solución ocupacional puede progresar entre aproximadamente +0,75 y +1,75 D, o pueden usarse dos gafas. Prescribir +2,00 D por edad probablemente obligaría a acercar el monitor o elevar el mentón en una progresiva general.

Caso 3. Miope de −7,00 D que cambia a contacto

Sección titulada «Caso 3. Miope de −7,00 D que cambia a contacto»

Con gafas a 15 mm y objeto a 33,3 cm, la demanda calculada fue 2,37 D. Con la lente de contacto equivalente es 3,00 D. La diferencia, 0,63 D, puede revelar presbicia incipiente. No significa que el contacto haya envejecido el cristalino; ha retirado la ventaja de vértice de la gafa negativa.

También aumenta la convergencia motora al desaparecer el prisma base interna. Deben valorarse adición, diseño multifocal o gafa próxima sobre contactos y equilibrio binocular.

Con gafa a 15 mm y objeto a 33,3 cm, la demanda aproximada es 3,56 D. Con contacto, 3,00 D. El paso a contacto puede aliviar la demanda próxima, aunque cambien magnificación, foria y tolerancia.

Si se rotula +2,50 D de adición sobre la gafa alta, su efecto corneal supera 2,50 D. La comprobación del rango es más segura que trasladar sin cálculo la misma cifra a una lente de contacto multifocal.

Caso 5. Pseudofáquico monofocal que lee a 50 cm

Sección titulada «Caso 5. Pseudofáquico monofocal que lee a 50 cm»

Datos:

  • refracción residual: −0,75 D;
  • pupila próxima pequeña;
  • lectura grande a 50 cm (2,00 D).

La miopía neutraliza 0,75 D y la profundidad de foco puede tolerar parte del resto. Leer no demuestra una respuesta dinámica de 1,25 D. Para afirmarla habría que medir cambio refractivo con estímulos, controlar pupila y separar multifocalidad o movimiento del dispositivo.

La potencia alta exige registrar vértice. Una adición rotulada puede tener una efectividad corneal muy superior a su diferencia nominal. Antes de explicar una dificultad de lectura como «adición insuficiente» deben comprobarse:

  • distancia e inclinación de la montura;
  • centrado y mirada a través de la zona;
  • magnificación y campo;
  • escotoma anular;
  • aniseiconía si el otro ojo no es afáquico;
  • posibilidad de contacto o corrección intraocular.

Caso 7. Dos distancias que una monofocal no puede cubrir

Sección titulada «Caso 7. Dos distancias que una monofocal no puede cubrir»

Datos:

  • cuadro de instrumentos a 80 cm (1,25 D);
  • pantalla a 55 cm (1,82 D);
  • acomodación utilizable: 0,25 D.

La separación entre tareas es 1,82 − 1,25 = 0,57 D, mayor que los 0,25 D utilizables. Ninguna adición monofocal puede situar ambos planos dentro del intervalo claro geométrico. Con +1,25 D, los límites aproximados serían 80 y 67 cm; con +1,50 D, 67 y 57 cm; con +1,75 D, 57 y 50 cm. Aumentar plus acerca el intervalo, pero no lo ensancha.

La respuesta no es promediar automáticamente y aceptar borrosidad en ambos extremos. Puede modificarse la disposición del puesto para aproximar las demandas, utilizar una lente ocupacional con variación de potencia o asignar dos correcciones. El caso demuestra por qué «una gafa de ordenador» no es una categoría dióptrica: depende de las distancias que ese puesto exige.

Caso 8. Anisometropía miópica y demanda desigual con gafas

Sección titulada «Caso 8. Anisometropía miópica y demanda desigual con gafas»

Supóngase una corrección aproximada de −6,00 D en un ojo y −2,00 D en el otro, con vértice de 12 mm y objeto a 40 cm. Aplicando la traslación de vergencias, la demanda calculada es aproximadamente 2,12 D en el primer ojo y 2,32 D en el segundo. La diferencia aparece porque la lente negativa más potente proporciona mayor ventaja de vértice en cerca. Con lentes de contacto equivalentes, la demanda geométrica de ambos ojos se aproxima a 2,50 D.

La acomodación binocular es esencialmente consensual: el sistema no puede generar de forma voluntaria dos respuestas independientes para neutralizar demandas distintas. Además, las gafas producen diferencias de magnificación y prismas al mirar fuera de los centros. Por eso el cambio de gafas a contactos puede modificar simultáneamente nitidez, foria, fusión y percepción espacial, aunque la refracción de lejos esté correctamente compensada.

El cálculo identifica el conflicto, pero no autoriza a prescribir adiciones diferentes sin evaluar sus consecuencias. La prueba debe incluir visión monocular y binocular, equilibrio vertical y horizontal, tolerancia a la aniseiconía, distancia real y lectura sostenida. A veces una corrección de contacto reduce el problema óptico; otras veces la solución prioriza el ojo funcional o la tarea dominante.

Caso 9. Objetivo pseudofáquico para un intervalo concreto

Sección titulada «Caso 9. Objetivo pseudofáquico para un intervalo concreto»

Un paciente sin acomodación desea leer partituras situadas habitualmente entre 60 y 75 cm. Las demandas correspondientes son 1,67 y 1,33 D. Un objetivo refractivo de alrededor de −1,50 D centra geométricamente ese intervalo: el desenfoque sería de unas ±0,17 D en sus extremos. Sin embargo, esta observación no convierte −1,50 D en un objetivo quirúrgico universal.

Antes de elegirlo deben considerarse el ojo contralateral, la binocularidad, el astigmatismo, la tolerancia a la anisometropía, la distancia lejana necesaria, la estabilidad del plano efectivo de la LIO y el error esperado del cálculo biométrico. La profundidad de foco puede ampliar la tolerancia, pero no debe contarse dos veces ni confundirse con acomodación. El valor óptico es un centro de intervalo; la decisión implantorrefractiva exige incorporar incertidumbre y preferencias.

18. Cómo informar y comparar resultados de visión próxima

Sección titulada «18. Cómo informar y comparar resultados de visión próxima»

Un resultado reproducible debería incluir:

  1. ojo monocular o binocular;
  2. refracción de lejos y corrección utilizada;
  3. tipo y potencia de adición;
  4. plano o distancia de vértice si es relevante;
  5. distancia real del blanco;
  6. cartilla, escala, tipografía y contraste;
  7. luminancia;
  8. tamaño pupilar cuando influya;
  9. criterio: agudeza, primera borrosidad, lectura sostenida o velocidad;
  10. acomodación objetiva si se afirma restauración;
  11. límites remoto y próximo;
  12. síntomas y tarea real.

Hammer et al. introdujeron aberrometría con estimulación dinámica binocular y encontraron amplitud objetiva menor que la estimada por acercamiento y que valores históricos; en mayores de 50 años la media fue 0,1 ± 0,4 D frente a 3,8 ± 0,9 D entre 30–39 años.[30] Instrumentos así pueden separar respuesta de legibilidad, pero tampoco sustituyen el resultado funcional.

La secuencia clínica puede resumirse:

tarea y distancia

↓

demanda en el plano de la corrección

↓ aplicar lente y traslación

demanda efectiva en el ojo

↓ restar respuesta utilizable

adición tentativa

↓ medir intervalo y texto

adición funcional mínima

↓ comprobar campo, prisma y binocularidad

prescripción para la tarea

La ecuación abre el proceso; la validación funcional lo cierra.

  • Un objeto a x metros tiene vergencia −1/x y demanda escalar 1/x en aire.
  • La distancia debe medirse desde un plano declarado; «40 cm» no basta en cálculos de alta potencia.
  • La lente delgada cambia vergencia según L′ = L + F; la propagación entre planos sigue L₂ = L₁/[1 − dL₁] en aire.
  • Punto remoto y próximo deben expresarse en el mismo plano.
  • La amplitud es L_R − L_P; no es una diferencia de centímetros.
  • El punto próximo subjetivo incluye profundidad de foco, magnificación proximal y criterio perceptivo.
  • Las amplitudes objetivas suelen ser inferiores a las subjetivas.
  • Una gafa negativa alta reduce la demanda próxima respecto a una lente de contacto equivalente; una positiva alta la aumenta.
  • El cambio de gafas a contactos modifica también la convergencia por desaparición del prisma inducido.
  • La adición rotulada y la efectiva en córnea divergen en graduaciones altas.
  • Adición ≈ demanda − acomodación utilizable es una estimación, no una prescripción terminada.
  • Reservar la mitad de la amplitud es una heurística; el porcentaje útil varía con método, edad y tarea.
  • Debe elegirse la menor adición que cubra el intervalo funcional, no el máximo plus tolerado.
  • Tamaño físico y distancia determinan tamaño angular; alejar reduce demanda y ángulo simultáneamente.
  • Agudeza umbral, tamaño crítico y velocidad de lectura no son equivalentes.
  • La magnificación por distancia, la angular, la de gafas y la retiniana necesitan definiciones separadas.
  • El campo depende de apertura, vértice, potencia, distancia de trabajo y zona óptica.
  • Una gafa afáquica alta produce magnificación, distorsión, prisma y escotoma anular.
  • Leer con una LIO monofocal no demuestra acomodación; puede reflejar foco residual y profundidad de foco.
  • Una restauración acomodativa exige cambio refractivo dinámico objetivo, además de visión útil.

Controversias, lagunas y líneas de investigación

Sección titulada «Controversias, lagunas y líneas de investigación»

No existe un porcentaje universal que conecte amplitud máxima y respuesta sostenible. Se necesitan estudios que midan simultáneamente respuesta objetiva, síntomas y rendimiento prolongado a varias distancias en présbitas incipientes.

Los trabajos comunican distancia desde cartilla, córnea o dispositivo sin uniformidad. Un estándar debería especificar planos para demanda, refracción, adición y vértice, especialmente en ametropías altas.

La adición rotulada puede no coincidir con el perfil efectivo, y la suma a una potencia base altera la efectividad de forma no lineal. Hacen falta perfiles in situ y modelos que integren lente, ojo, pupila y distancia.

Los estudios suelen capturar una postura breve. Sensores de distancia podrían caracterizar distribución temporal, cambios por fatiga y relación con tamaño de texto, pero requieren privacidad y calibración.

La variabilidad frente a ISO demuestra que el tamaño nominal no asegura equivalencia. Deben validarse escalado, densidad de píxel, distancia, contraste, reflexión y actualización automática de las pantallas.

Curvas de desenfoque, agudeza próxima y profundidad de foco se siguen usando como sustitutos de respuesta. Los ensayos de LIO acomodativas deberían exigir refracción dinámica, control pupilar, demanda graduada y comparación enmascarada.

La magnificación calculada no predice por completo percepción ni tolerancia. Modelos personalizados deberían incorporar longitud axial, lente, vértice, distorsión y adaptación, y validarse con tareas espaciales.

El futuro no es una fórmula de edad más compleja, sino un modelo que combine tarea, rango objetivo, reserva, binocularidad, texto, iluminación, ergonomía y preferencia, y que produzca una recomendación comprobable en montura.

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