Capítulo 47. Selección, complicaciones, rescate y secuencia quirúrgica corneal
Sinopsis
Sección titulada «Sinopsis»La cirugía corneal de la presbicia no termina cuando concluye el láser, se implanta un dispositivo o se alcanza una agudeza próxima satisfactoria. Es una decisión longitudinal sobre un ojo que habitualmente ve bien con corrección y que seguirá envejeciendo. Seleccionar bien significa identificar una necesidad visual proporcionada, demostrar estabilidad refractiva y tisular, comprender la binocularidad, descartar enfermedad y anticipar cómo una córnea modificada convivirá con una futura catarata. Rescatar bien significa averiguar qué mecanismo ha fallado antes de intentar corregir el número que aparece en el autorrefractómetro.
La evaluación debe integrar superficie ocular, refracción manifiesta y ciclopléjica cuando proceda, dominancia y tolerancia a anisometropía, topografía, tomografía, paquimetría, mapa epitelial, aberrometría, pupila y exploración completa. Ninguna medida aislada certifica una córnea segura. Del mismo modo, una agudeza decimal alta no excluye mala calidad visual, dolor neuropático, intolerancia binocular o insatisfacción con tareas reales. La indicación surge de la concordancia entre historia, anatomía, función y valores del paciente.
Las complicaciones se ordenan mejor por mecanismo que por técnica: superficie y nervio; error esferocilíndrico; irregularidad óptica; desequilibrio binocular; cicatrización, haze o interfaz; infección e inflamación; debilitamiento estructural; dispositivo intrastromal; y patología lenticular o retiniana que progresa. Este marco evita el reflejo de atribuir todo síntoma al procedimiento y, en sentido contrario, evita minimizar un daño real porque la agudeza de alto contraste sea buena.
El rescate sigue una jerarquía conservadora. Primero se escucha, se reconstruye la cronología y se recuperan los datos preoperatorios. Después se estabiliza la superficie y se repiten medidas reproducibles. Se ofrece corrección óptica diagnóstica —gafa, lente rígida o escleral— antes de añadir tejido, energía o cirugía. El retoque, la reversión de monovisión, el cross-linking, la explantación o la cirugía del cristalino se reservan para un mecanismo demostrado, una diana explícita y un balance favorable entre ganancia y pérdida.
La reversibilidad debe comunicarse con precisión. Retirar un inlay no devuelve necesariamente una córnea virgen; levantar un flap antiguo puede inducir crecimiento epitelial; una ablación de superficie sobre flap puede generar haze; y neutralizar una monovisión elimina a la vez su ayuda de cerca. La mejor estrategia de rescate es con frecuencia no necesitarla: selección prudente, prueba preoperatoria cuando sea posible, consentimiento basado en resultados funcionales y archivo completo de las mediciones para la futura cirugía de catarata.
Objetivos de aprendizaje
Sección titulada «Objetivos de aprendizaje»Al terminar el capítulo, el lector podrá:
- convertir una petición de independencia de gafas en una indicación clínica proporcional;
- reconocer contraindicaciones absolutas, relativas y modificables de cirugía corneal presbiópica;
- estabilizar la superficie ocular antes de interpretar refracción, queratometría o aberrometría;
- integrar topografía, tomografía, paquimetría, epitelio, biomecánica y plan tisular sin depender de un único índice;
- evaluar pupila, aberraciones, dominancia, estereopsis y tolerancia a anisometropía en condiciones relevantes;
- estructurar un consentimiento que explique pérdida potencial de calidad, regresión y límites de la reversibilidad;
- diagnosticar por capas a una persona insatisfecha después de cirugía refractiva;
- diferenciar ojo seco nociceptivo, disestesia y dolor corneal neuropático;
- elegir entre observación, rehabilitación óptica, retoque, reversión, explantación, estabilización o cirugía lenticular;
- prevenir y manejar ectasia sin confundir regularización óptica con detención biomecánica;
- preservar los datos necesarios para calcular una LIO tras cirugía corneal previa;
- diseñar una secuencia de decisiones que proteja la visión futura y respete las preferencias informadas.
1. Un capítulo longitudinal de seguridad
Sección titulada «1. Un capítulo longitudinal de seguridad»Las técnicas corneales se han estudiado individualmente en los capítulos precedentes. Aquí la unidad de análisis cambia: no es el procedimiento, sino la trayectoria del paciente. La Preferred Practice Pattern de cirugía refractiva de la American Academy of Ophthalmology sitúa selección, información, examen, seguimiento y manejo de complicaciones dentro de un mismo proceso asistencial [1]. La revisión BCLA de técnicas corneales para presbicia confirma que monovisión, perfiles multifocales y dispositivos intrastromales producen intercambios ópticos diferentes y una evidencia de profundidad desigual [2]. La revisión Cochrane de 2025 añade una advertencia transversal: para varias intervenciones presbiópicas la certeza comparativa sigue siendo limitada, los desenlaces no están uniformados y el seguimiento largo es escaso [3].
Por ello, «éxito» no puede significar solo alcanzar J1 o una agudeza próxima determinada en una visita. Debe incluir seguridad, binocularidad, calidad visual, función a distancias reales, carga de síntomas, satisfacción informada, estabilidad y facilidad de adaptación futura. Una persona puede leer una línea más y conducir peor de noche; otra puede perder una línea monocular y, sin embargo, ganar autonomía valiosa. La decisión clínica consiste en hacer visibles ambos lados del intercambio antes de operar y en medirlos después.
También debe distinguirse complicación de resultado no deseado previsible. Un halo dentro de la distribución explicada no equivale a infección, pero puede ser clínicamente inaceptable para un conductor nocturno. Una anisometropía planificada no es un error refractivo, aunque puede ser intolerable. La clasificación regulatoria o técnica no sustituye la relevancia para la vida de esa persona.
2. De la demanda a una indicación proporcionada
Sección titulada «2. De la demanda a una indicación proporcionada»2.1. La tarea, no la edad, define el problema
Sección titulada «2.1. La tarea, no la edad, define el problema»«Quiero quitarme las gafas» es el inicio de la entrevista, no una diana quirúrgica. Hay que descomponerlo en distancias, tamaños, contraste, iluminación, duración y frecuencia. Leer una pantalla a 65 cm, planos a 45 cm, una partitura a 80 cm o mensajes a 33 cm exige soluciones distintas. También importa qué desea conservar: conducción crepuscular, estereopsis fina, rendimiento deportivo, visión de lejos sin corrección o posibilidad de usar ocasionalmente una gafa.
Se registrarán profesión, aficiones, horario, exposición a pantallas, conducción nocturna, lateralidad manual, experiencias con lentes de contacto y reacción ante pequeñas pérdidas de nitidez. Las expectativas absolutas —visión perfecta a toda distancia, para siempre y sin fenómenos luminosos— no se corrigen con una técnica más sofisticada, sino con educación y, si persisten, con no intervención.
2.2. Valor esperado y alternativa reversible
Sección titulada «2.2. Valor esperado y alternativa reversible»El beneficio incremental debe compararse con una corrección óptica bien prescrita. Si una progresiva, una lente ocupacional o una lente de contacto resuelve la tarea con poca carga, la cirugía debe ofrecer una ventaja que justifique riesgo y coste. La prueba con lentes de contacto es especialmente informativa para monovisión, aunque no reproduce por completo óptica corneal, sequedad posoperatoria ni neuroadaptación.
La edad cronológica orienta, pero el estado del cristalino manda. En un emétrope de 47 años con córnea normal y cristalino claro, alterar la córnea puede ser razonable si la demanda y el intercambio son aceptables. En una persona de 61 años con dispersión luminosa, cambio miópico y opacidad inicial, un retoque corneal puede perseguir una diana móvil. La exploración del cristalino no es una formalidad: decide si se trata presbicia estable o la primera manifestación funcional de catarata.
2.3. Semáforo clínico
Sección titulada «2.3. Semáforo clínico»Puede pensarse en tres estados:
- verde: necesidad concreta, expectativas calibradas, refracción estable, superficie controlada, córnea simétrica y estructuralmente adecuada, buena función binocular y ausencia de enfermedad relevante;
- ámbar: variable modificable o incertidumbre que exige tratamiento, prueba o reevaluación —ojo seco, uso crónico de lentes, alergia, frotamiento, control glucémico irregular, sospecha topográfica, tolerancia binocular dudosa o catarata incipiente—;
- rojo: enfermedad progresiva, ectasia, inflamación activa, embarazo con inestabilidad, expectativa incompatible, pérdida visual inexplicada, incapacidad para consentir el intercambio o falta de seguimiento fiable.
El ámbar no es un «sí con advertencias». Es una pausa diagnóstica. Solo cambia a verde si la variable se corrige y las mediciones convergen.
3. Superficie ocular: medir después de tratar
Sección titulada «3. Superficie ocular: medir después de tratar»3.1. La superficie es parte del sistema óptico
Sección titulada «3.1. La superficie es parte del sistema óptico»La primera superficie refractiva es la película lagrimal. Su inestabilidad cambia queratometría, topografía, refracción, aberrometría y calidad subjetiva. Un mapa irregular por ruptura lagrimal puede simular asimetría; repetir la prueba tras parpadeo puede ocultar una enfermedad real si no se registra la dinámica. El algoritmo preoperatorio de ASCRS propone buscar y tratar trastornos de superficie antes de cirugía refractiva o de catarata porque pueden distorsionar datos y empeorar resultados [4].
La evaluación combina síntomas y signos: cuestionario breve, tiempo de ruptura, tinción corneal y conjuntival, menisco, osmolaridad o marcadores inflamatorios si aportan a la decisión, meibografía, expresión glandular, posición palpebral y exposición. Se revisan blefaritis, demodicosis, alergia, toxicidad medicamentosa, cirugía previa, enfermedad autoinmune y uso de pantallas. La discordancia importa: síntomas intensos con poca tinción pueden apuntar a componente neuropático; signos marcados con pocos síntomas no hacen segura una ablación.
3.2. Optimización antes de la línea basal
Sección titulada «3.2. Optimización antes de la línea basal»El tratamiento se adapta al mecanismo: educación y entorno, lubricación sin conservantes, higiene y calor, manejo de disfunción meibomiana, control de alergia, antiinflamación, oclusión cuando esté indicada y corrección palpebral si es relevante. Se suspende o modifica el porte de lentes el tiempo suficiente para recuperar una geometría estable. No existe un número universal de días: se exige concordancia seriada de refracción y mapas.
En una cohorte de 25.317 ojos, aproximadamente el 6 % desarrolló ojo seco clínicamente relevante después de cirugía refractiva, con factores de riesgo que incluían sexo femenino, lentes de contacto y determinados parámetros preoperatorios [5]. La cifra no predice el riesgo individual ni recoge todas las molestias transitorias, pero recuerda que «sin tinción hoy» no significa «sin riesgo mañana». Una superficie compensada puede descompensarse por denervación, medicación, exposición y cambio de hábito.
3.3. Criterio de salida
Sección titulada «3.3. Criterio de salida»La intervención solo se reconsidera cuando síntomas y signos están controlados en grado suficiente, la refracción se repite, la queratometría es estable y los mapas son plausibles. Deben conservarse las imágenes anteriores y posteriores al tratamiento. Si la supuesta irregularidad desaparece, se ha evitado una falsa contraindicación; si persiste, se ha descubierto que era corneal y no lagrimal.
4. Expectativas, síntomas y resultados comunicados por el paciente
Sección titulada «4. Expectativas, síntomas y resultados comunicados por el paciente»4.1. Preguntar de forma estructurada cambia lo que se descubre
Sección titulada «4.1. Preguntar de forma estructurada cambia lo que se descubre»Los estudios PROWL de la FDA mostraron que algunas personas sin un síntoma antes de LASIK comunicaron nuevos halos, deslumbramiento, diplopía o sequedad a los tres meses. Según el estudio y el síntoma, se notificaron hasta un 46 % de nuevos síntomas visuales, hasta un 40 % de halos y hasta un 28 % de síntomas de ojo seco; al mismo tiempo, más del 95 % declaró satisfacción y menos del 1 % refirió gran dificultad o incapacidad para actividades habituales por un síntoma individual [6]. Estas cifras no son contradictorias: un síntoma nuevo puede ser leve y coexistir con un balance global positivo.
La enseñanza más importante es metodológica. Los participantes tenían más del doble de probabilidad de revelar problemas en un cuestionario que de contarlos espontáneamente al profesional. Por tanto, «no se queja» no equivale a «no tiene». La consulta preoperatoria debe establecer una línea basal de halos, sequedad, fluctuación, dolor, diplopía y dificultad nocturna; el seguimiento repetirá el mismo instrumento.
4.2. La experiencia de monovisión no cabe en una tabla
Sección titulada «4.2. La experiencia de monovisión no cabe en una tabla»Un estudio cualitativo de 2025 entrevistó a 17 personas antes y después de monovisión LASIK y mostró que adaptación, información, autonomía y correspondencia entre expectativa y experiencia condicionan la valoración [7]. No permite estimar frecuencias poblacionales, pero ayuda a comprender por qué dos resultados ópticos semejantes se viven de modo distinto. El consentimiento debe incluir la vida que se gana y la función que puede sacrificarse.
La decisión compartida no consiste en trasladar al paciente una lista de riesgos y pedir una firma. El clínico traduce probabilidades e incertidumbres, recomienda o desaconseja según el caso y verifica comprensión. Una pregunta útil es: «si consigue leer el móvil sin gafa, pero nota más halos o necesita corrección para conducir de noche, ¿seguiría considerando valioso el resultado?». Otra: «si la presbicia progresa y necesita una pequeña ayuda en unos años, ¿lo viviría como fracaso?».
5. Binocularidad y tolerancia a anisometropía
Sección titulada «5. Binocularidad y tolerancia a anisometropía»5.1. Dominancia no es destino
Sección titulada «5.1. Dominancia no es destino»La monovisión utiliza una diferencia refractiva para repartir distancias entre ojos. La revisión clásica subraya que dominancia, supresión, estereopsis, contraste y magnitud de anisometropía interactúan, y que no existe una prueba única que prediga adaptación [8]. La dominancia sensorial puede variar con distancia, desenfoque y tarea; seguir automáticamente «dominante para lejos» simplifica en exceso.
Se medirán agudezas monoculares y binoculares a varias distancias, estereopsis, alineamiento, vergencias y, cuando esté indicado, supresión y acomodación residual. Ante estrabismo previo, ambliopía, diplopía, anisometropía antigua o enfermedad unilateral, el umbral de prudencia aumenta. La visión binocular compensada puede desestabilizarse al desenfocar de forma permanente un ojo.
5.2. Probar la diana completa
Sección titulada «5.2. Probar la diana completa»La simulación con lentes de contacto debe reproducir la refracción propuesta y mantenerse el tiempo necesario para probar lectura sostenida, ordenador, escaleras, conducción y noche. Unos minutos en consulta detectan rechazo franco, no garantizan neuroadaptación. Se documenta qué ojo se orienta a cada distancia, cuánto desenfoque se tolera y qué corrección adicional mejora cada tarea.
Una revisión sistemática de 2026 reunió 35 estudios y 3.186 participantes expuestos a anisometropía inducida quirúrgicamente. La tolerancia media fue mejor con diferencias algo inferiores a 1,00 D, pero la heterogeneidad fue grande y no permite fijar una frontera universal [9]. El promedio orienta el inicio de la prueba; la respuesta individual define la diana.
5.3. La intolerancia tiene más de una causa
Sección titulada «5.3. La intolerancia tiene más de una causa»Después de operar, «no me adapto» puede significar anisometropía excesiva, error de diana, astigmatismo, dominancia cruzada, insuficiencia de cerca, pérdida de contraste, ojo seco o patología nueva. Antes de neutralizar la monovisión se simula la reversión con gafa o lente. Si desaparece la queja, aumenta la plausibilidad binocular; si persiste, un nuevo láser podría eliminar cerca sin resolver el síntoma.
6. Forma corneal y riesgo estructural
Sección titulada «6. Forma corneal y riesgo estructural»6.1. Topografía, tomografía y contexto
Sección titulada «6.1. Topografía, tomografía y contexto»La topografía anterior describe curvatura; la tomografía añade elevaciones, espesor y superficies anterior y posterior. Ningún mapa se interpreta fuera de edad, refracción, calidad de adquisición, porte de lentes, alergia, frotamiento, antecedentes familiares y evolución. El consenso global sobre queratocono y ectasia destacó la importancia de la elevación posterior, la distribución paquimétrica y el cambio progresivo, además de la curvatura anterior [10].
Una imagen sospechosa se repite tras estabilizar superficie y suspender lentes. Se inspeccionan simetría, ejes, skew, curvatura inferior, punto más fino, progresión del espesor y correspondencia entre dispositivos. La indicación no se rescata promediando pruebas discordantes. Si la duda estructural persiste, no realizar una ablación electiva es una decisión terapéutica válida.
6.2. Los consensos también evolucionan
Sección titulada «6.2. Los consensos también evolucionan»Una reevaluación de 2025 cuestionó que determinados acuerdos históricos sobre queratocono subclínico, incluida la obligatoriedad de elevación posterior anormal, describan toda la enfermedad temprana [11]. Esto no invalida la tomografía; recuerda que una definición consensuada no es un test perfecto. La sensibilidad y especificidad cambian con población, aparato y desenlace.
El mapa epitelial puede mostrar compensación sobre una irregularidad estromal o una alteración puramente epitelial. La biomecánica aporta variables de deformación, pero depende de presión intraocular, espesor y plataforma. Estas tecnologías modifican probabilidad; ninguna firma aislada convierte un ojo dudoso en candidato seguro.
6.3. El plan tisular pertenece al diagnóstico
Sección titulada «6.3. El plan tisular pertenece al diagnóstico»La forma preoperatoria y el tejido que se pretende alterar son inseparables. En LASIK se estiman espesor de flap, ablación, lecho residual y porcentaje de tejido alterado; en PRK se considera profundidad y distribución de ablación; en KLEx se valora espesor y geometría del lentículo. El porcentaje de tejido alterado se ha asociado a riesgo ectásico y puede complementar otros factores, pero no funciona como umbral absoluto [12].
Los tratamientos presbiópicos no siempre son una ablación uniforme. Perfiles multifocales, hiperprolados o combinados redistribuyen tejido y aberraciones. Deben evaluarse diámetro óptico, transición, centrado sobre referencia pertinente, asfericidad prevista y posibilidad de retoque. Un plan matemáticamente ejecutable puede ser clínicamente imprudente si consume reserva para una ganancia modesta o crea una óptica difícil de revertir.
6.4. Incidencia: usar el denominador correcto
Sección titulada «6.4. Incidencia: usar el denominador correcto»Una revisión sistemática de ectasia sin factores preoperatorios identificados estimó aproximadamente 20 casos por 100.000 ojos tras PRK, 90 por 100.000 tras LASIK y 11 por 100.000 tras SMILE [13]. Son cocientes construidos con casos publicados y volúmenes quirúrgicos estimados, vulnerables a infranotificación y clasificación; no equivalen a una vigilancia poblacional prospectiva. Sirven para confirmar que el evento es raro, posible y diferente entre técnicas, no para prometer un riesgo individual exacto.
7. Prevención y tratamiento temprano de ectasia
Sección titulada «7. Prevención y tratamiento temprano de ectasia»7.1. Antes de operar
Sección titulada «7.1. Antes de operar»La prevención integra exclusión de enfermedad, reducción de frotamiento, tratamiento de alergia, plan tisular conservador y documentación basal. El cross-linking profiláctico combinado en córneas dudosas no debe utilizarse para transformar una contraindicación en indicación sin evidencia suficiente. Si se considera una estrategia combinada, hay que explicar que estabilidad biomecánica, resultado refractivo, haze y recuperación son desenlaces distintos.
7.2. Después de operar
Sección titulada «7.2. Después de operar»La ectasia se sospecha ante aumento progresivo de miopía o astigmatismo, pérdida de mejor agudeza, asimetría creciente, adelgazamiento o cambios posteriores. Se confirma con series comparables, no con un mapa aislado. También se excluyen sequedad, acomodación, catarata, desplazamiento epitelial y error de medición.
El informe de la AAO de 2024 revisó seis ensayos aleatorizados de cross-linking epitelio-off, uno de ellos en ectasia posrefractiva, con seguimiento medio de 2,4 años, y concluyó que reduce progresión frente a control en los contextos estudiados [14]. El objetivo primario es estabilizar. Una mejoría de curvatura o agudeza puede ocurrir, pero no debe prometerse como regularización completa.
7.3. Separar tres objetivos
Sección titulada «7.3. Separar tres objetivos»En ectasia establecida se distinguen:
- detener progresión, mediante cross-linking cuando está indicado;
- mejorar óptica, con gafa, lente rígida, híbrida o escleral y, en casos seleccionados, procedimientos regularizadores;
- rehabilitar enfermedad avanzada, incluyendo trasplante cuando las opciones conservadoras fracasan.
Mezclar objetivos conduce a secuencias peligrosas. Una lente escleral que proporciona visión excelente no detiene ectasia. Un cross-linking que estabiliza no garantiza tolerancia a gafa. Una ablación guiada puede regularizar, pero consume tejido. La secuencia se individualiza y documenta.
8. Pupila, aberraciones y centrado
Sección titulada «8. Pupila, aberraciones y centrado»8.1. Medir en la condición que genera el síntoma
Sección titulada «8.1. Medir en la condición que genera el síntoma»El diámetro pupilar modifica cuánto participan la zona central, las transiciones y la córnea periférica. La pupila fotópica explica parte de la lectura; la mesópica se relaciona con halos y conducción nocturna. No debe utilizarse como una cifra binaria de aptitud, sino junto a zona óptica, descentramiento, aberraciones, ángulo kappa o chord mu, refracción y tareas. Una pupila amplia no condena una técnica y una pequeña no garantiza calidad.
La aberrometría de frente de onda se interpreta con diámetro explícito y película lagrimal estable. Coma, aberración esférica y trefoil pueden explicar pérdida de contraste aun con cilindro pequeño. Los perfiles presbiópicos inducen deliberadamente aberración esférica o gradientes de potencia para ampliar profundidad de foco; «más aberración» no es por sí sola una complicación. Lo relevante es si la combinación real ofrece un rango útil sin degradar de modo inaceptable la imagen.
8.2. Centrado funcional
Sección titulada «8.2. Centrado funcional»El eje pupilar, el vértice corneal y la línea de mirada no coinciden necesariamente. La referencia de centrado debe corresponder a la plataforma y al propósito óptico, y documentarse para futuros análisis. En una óptica multifocal, un pequeño descentramiento puede cambiar qué zonas atraviesa la pupila; en un inlay de pequeña apertura puede producir sombra, pérdida de luz o fenómenos monoculares.
Cuando aparece mala calidad, se comparan centrado, pupila y mapa aberrométrico en condiciones fotópicas y mesópicas. No se programa una ablación «para corregir coma» sin confirmar repetibilidad, contribución corneal frente a interna y relación con el síntoma. El cristalino envejecido puede generar aberraciones internas que una nueva ablación corneal compense solo transitoriamente.
9. Patología asociada y reserva visual
Sección titulada «9. Patología asociada y reserva visual»La exploración completa incluye presión intraocular, nervio óptico, mácula y periferia cuando proceda. Glaucoma, membrana epirretiniana, alteración macular, neuropatía, ambliopía o catarata limitan el resultado y pueden reducir la capacidad para tolerar reparto binocular o pérdida de contraste. Una tomografía macular preoperatoria es especialmente útil si la edad, síntomas o exploración crean duda.
La reserva funcional importa más que una etiqueta estable. Un ojo con ambliopía leve puede ser el único que ofrece buena visión próxima; desenfocar el mejor ojo para lejos podría comprometer la binocularidad global. En glaucoma inicial, una técnica que reduce sensibilidad al contraste puede dificultar vida y seguimiento. En enfermedad retiniana unilateral, crear monovisión puede privar a la persona de redundancia.
También se consideran enfermedades sistémicas y fármacos: control diabético, cicatrización, autoinmunidad, inmunosupresión, isotretinoína, medicación que altera lágrima o acomodación y cambios hormonales. No todas son exclusiones permanentes. Se pregunta si la condición está estable, si distorsiona las mediciones y si aumenta un riesgo que el beneficio electivo no justifica.
10. Consentimiento: una conversación sobre intercambios
Sección titulada «10. Consentimiento: una conversación sobre intercambios»10.1. Contenido mínimo
Sección titulada «10.1. Contenido mínimo»El consentimiento especifica técnica y lateralidad, diana de cada ojo, beneficios esperables, necesidad posible de gafas, pérdida potencial de líneas, contraste, halos, deslumbramiento, sequedad, dolor, fluctuación, infección, inflamación, cicatrización, ectasia, regresión, retoque y cirugía futura. Diferencia frecuencia conocida de incertidumbre no cuantificable. Explica alternativas no quirúrgicas y la opción de no tratar.
En presbicia se añade que el proceso biológico continúa. Una diana útil hoy puede resultar insuficiente al avanzar la pérdida acomodativa o la catarata. Si el método crea multifocalidad, se advierte que ampliar rango suele distribuir luz o tolerar desenfoque. Si crea monovisión, se explican estereopsis y noche. Si implanta un dispositivo, se describen seguimiento, retirada y posibilidad de cambios residuales.
10.2. Reversibilidad honesta
Sección titulada «10.2. Reversibilidad honesta»«Reversible» no debe emplearse como sinónimo de «volver exactamente al estado inicial». Neutralizar una diana puede requerir más ablación; retirar un inlay deja una herida, posible fibrosis y cambios epiteliales; levantar un flap antiguo añade riesgos de interfaz; una lente de contacto puede simular una reversión sin reproducir la cirugía definitiva. La formulación apropiada es «existe una opción de modificación o retirada, con estas limitaciones y riesgos».
10.3. Decisión y documentación
Sección titulada «10.3. Decisión y documentación»La persona debe explicar con sus palabras qué gana, qué puede perder y qué hará si persiste necesidad de corrección. Se registran distancia de trabajo, prioridad visual, prueba de monovisión, tolerancia nocturna y umbral personal para usar gafas. El consentimiento firmado no compensa una conversación pobre; la documentación clínica permite verificar que la decisión fue específica.
11. La consulta del paciente insatisfecho
Sección titulada «11. La consulta del paciente insatisfecho»11.1. Escuchar antes de medir
Sección titulada «11.1. Escuchar antes de medir»Una serie clásica de 101 personas y 161 ojos remitidos por insatisfacción tras cirugía refractiva halló visión borrosa en el 59 %, deslumbramiento o dificultad nocturna en el 43,5 % y sequedad en el 21,1 %. Entre los diagnósticos figuraron sobrecorrección, astigmatismo irregular, sequedad, fenómenos luminosos y haze; el 68,3 % fue manejado inicialmente con tratamiento médico u observación [15]. Es una cohorte de referencia terciaria, no una incidencia de complicaciones, pero muestra que la queja suele ser multifactorial y que no toda consulta termina en cirugía.
Se permite al paciente relatar el problema sin interrumpir para defender el resultado. Se precisan comienzo, lateralidad, distancia, iluminación, fluctuación, dolor, diplopía, cierre de un ojo, relación con parpadeo y cambio a lo largo del día. Preguntar «¿qué no puede hacer ahora que hacía antes?» convierte insatisfacción global en un desenlace investigable.
11.2. Reconstruir la cronología
Sección titulada «11.2. Reconstruir la cronología»Se recuperan refracciones, mapas, paquimetría, aberrometría, pupilas, técnica, parámetros, centrado, diámetro óptico, espesor de flap o lentículo, medicación, incidencias y evolución. La fecha importa: defecto epitelial precoz, infección aguda, haze de meses, crecimiento epitelial tardío y ectasia progresiva viven en escalas diferentes.
Si los datos no están disponibles, no se inventan. Se registra la incertidumbre y se eligen pruebas que reduzcan riesgo. Una OCT de segmento anterior puede identificar interfaz o flap; el mapa epitelial distingue compensación; la tomografía seriada busca progresión; la prueba con lente rígida estima cuánto del problema es superficie anterior irregular.
11.3. Exploración en siete capas
Sección titulada «11.3. Exploración en siete capas»Una secuencia práctica evita saltos:
- síntoma y función: tarea, intensidad, cuestionario y calidad de vida;
- refracción y binocularidad: manifiesta, ciclopléjica si procede, agudezas, dominancia, estereopsis y simulaciones;
- lágrima, párpado y nervio: tinción, meibomio, exposición, sensibilidad y dolor;
- epitelio y estroma: mapa epitelial, haze, cicatriz, infiltrado, pérdida tisular;
- forma e interfaz: topografía, tomografía, flap, lentículo, bolsillo o dispositivo;
- óptica completa: pupila, aberrometría corneal e interna, contraste y dispersión;
- resto del ojo: cristalino, presión, nervio óptico, mácula y retina.
El diagnóstico final puede contener más de una capa. Tratar primero la más reversible y dominante permite observar qué síntomas quedan.
12. Ojo seco, disestesia y dolor neuropático
Sección titulada «12. Ojo seco, disestesia y dolor neuropático»12.1. El continuo neuro-lagrimal
Sección titulada «12.1. El continuo neuro-lagrimal»La cirugía corneal altera inervación, parpadeo, secreción, epitelio y percepción. Puede producir sequedad evaporativa o acuodeficiente, inflamación, hiposensibilidad, disestesia o dolor neuropático. En un estudio prospectivo de 100 ojos, el dolor corneal neuropático se identificó aproximadamente en el 13,3 % tras SMILE y el 10,5 % tras LASIK, sin diferencia significativa; diseño, definición y centro limitan la generalización [16]. No es una cifra para informar como riesgo universal, sino evidencia de que el fenotipo existe y requiere búsqueda estructurada.
La revisión del síndrome de disfunción lagrimal y disestesia pos-LASIK describe cómo síntomas, daño nervioso y signos pueden divergir [17]. Dolor intenso con poca tinción, alodinia al viento o luz, persistencia pese a superficie aparentemente estable y respuesta incompleta a anestésico tópico sugieren componente neuropático periférico o central. La ausencia de lesión visible no invalida el sufrimiento.
12.2. Tratamiento escalonado y multidisciplinar
Sección titulada «12.2. Tratamiento escalonado y multidisciplinar»Se corrigen primero exposición, blefaritis, meibomio, inflamación y toxicidad. Se usan lubricantes, medidas ambientales, antiinflamatorios, suero autólogo u otras opciones según fenotipo y contexto. Una lente escleral puede proteger y también actuar como prueba, aunque no todos toleran su presión o manipulación. Si se sospecha neuropatía, se documenta sensibilidad, microscopía confocal cuando aporte, respuesta anestésica y comorbilidades de dolor; la colaboración con unidades de dolor o neurología puede ser necesaria.
No se propone un retoque para un síntoma fluctuante hasta estabilizar la superficie. Una nueva ablación sobre un sistema neuro-lagrimal enfermo puede aumentar el daño aunque mejore la refracción. El éxito se mide por función, dolor y calidad de vida, no solo por tinción.
13. Regresión, error refractivo e intolerancia de monovisión
Sección titulada «13. Regresión, error refractivo e intolerancia de monovisión»13.1. Definir qué ha cambiado
Sección titulada «13.1. Definir qué ha cambiado»Regresión significa desplazamiento desde un resultado inicial, no simplemente que la refracción actual no sea la deseada. Se comparan diana, refracción temprana estable y evolución. Las causas incluyen remodelado epitelial, respuesta estromal, progresión hipermetrópica o miópica natural, cambio lenticular, ectasia y error inicial. La prueba con gafa muestra si el defecto explica la queja, pero no su causa.
Antes de retocar se exige estabilidad seriada, superficie controlada, forma segura, reserva tisular y beneficio demostrado con corrección. En presbicia se pregunta además qué ocurrirá con la otra distancia. Corregir el ojo cercano hacia lejos puede resolver desequilibrio y recuperar conducción, pero elimina la estrategia de cerca.
13.2. Reversión de monovisión
Sección titulada «13.2. Reversión de monovisión»En una serie de 172 pacientes con monovisión LASIK, el 7 % requirió revertir el ojo de cerca y el 27,9 % recibió una mejora del ojo de lejos; la prueba preoperatoria redujo incertidumbre pero no eliminó retoques [18]. Son datos de una práctica y época concretas, no probabilidades universales. Ilustran que «reversión» y «optimización» son decisiones diferentes.
La secuencia recomendable es simular emetropía bilateral, comprobar binocularidad y tareas, estabilizar mediciones y elegir la mínima intervención capaz de alcanzar la nueva prioridad. Si existe catarata incipiente, puede ser mejor esperar o planificar cirugía lenticular que acumular ablaciones.
14. Mala adaptación a perfiles multifocales
Sección titulada «14. Mala adaptación a perfiles multifocales»La óptica presbiópica puede fallar por descentramiento, inducción aberrométrica excesiva, error de diana, pupila desfavorable o incapacidad neural para utilizar el rango. Se mide refracción, calidad, centrado y aberraciones; se prueba cuánto mejora una corrección esferocilíndrica y si una pupila distinta modifica el síntoma. La respuesta a una lente rígida diferencia irregularidad anterior de óptica interna, aunque no reproduce por completo un perfil multifocal.
La reversión de una ablación presbiópica no es una operación estandarizada. Un caso publicado mostró reversión de un tratamiento presbyLASIK con mejoría, pero un caso demuestra factibilidad, no predictibilidad [19]. Neutralizar un perfil requiere conocer la geometría original, el epitelio actual y la contribución lenticular. Una ablación guiada por topografía o frente de onda puede regularizar ciertos patrones, pero consume tejido y puede desplazar la refracción.
Se pacta una prioridad: calidad de lejos, equilibrio binocular, cerca o preparación para futura cirugía. Intentar recuperar simultáneamente una córnea «normal», emetropía y rango completo suele generar un plan imposible. A veces la mejor solución es una gafa ligera, lente de contacto o espera hasta que el cristalino justifique otra estrategia.
15. Retoque después de LASIK o PRK
Sección titulada «15. Retoque después de LASIK o PRK»15.1. Indicación antes que técnica
Sección titulada «15.1. Indicación antes que técnica»Un retoque requiere defecto estable que reproduzca el síntoma, mejoría con corrección, anatomía favorable y expectativa concreta. Se revisan edad del flap, grosor, epitelio, lecho residual, haze, sequedad y riesgo de crecimiento epitelial. En PRK se pondera respuesta cicatricial y uso de mitomicina según profundidad y protocolo.
Una serie comparó 5.468 retratamientos: 5.196 mediante levantamiento de flap y 272 mediante PRK sobre flap. El crecimiento epitelial se observó en el 13,55 % del grupo de levantamiento, con limpieza en 704 casos; en el grupo PRK se comunicó haze en el 14,34 %, descrito como no clínicamente relevante en esa cohorte [20]. La asignación no fue aleatoria y los grupos eran muy desiguales. Los datos ayudan a explicar riesgos específicos, no a declarar una vía universalmente superior.
15.2. Levantar, tratar superficie o no intervenir
Sección titulada «15.2. Levantar, tratar superficie o no intervenir»Levantar un flap conserva recuperación rápida, pero un flap antiguo puede ser más adherente y susceptible a crecimiento epitelial, desgarro o estrías. PRK evita reabrir la interfaz, a costa de epitelización, dolor, haze y cambio más lento. En defectos mínimos o síntomas no explicados, ninguna vía supera la observación.
La ablación se recalcula sobre la córnea actual. No se resta simplemente el defecto de la cirugía original. Se incorpora transición, asfericidad, centrado y plan para ambas distancias. Un retoque técnicamente preciso puede ser clínicamente incorrecto si neutraliza la cerca que el paciente desea conservar.
16. Retoque después de extracción lenticular corneal
Sección titulada «16. Retoque después de extracción lenticular corneal»Tras SMILE o procedimientos de extracción lenticular de pequeña incisión, las opciones incluyen conversión del cap a flap, ablación de superficie, creación de flap u otras estrategias dependientes de plataforma. La revisión de opciones tras SMILE muestra ventajas y riesgos distintos, así como una literatura dominada por series y experiencia técnica [21]. Deben conocerse profundidad original, cap, espesor corneal, mapa epitelial y forma residual.
La elección no se hace por familiaridad del cirujano. Una conversión puede facilitar corrección estromal pero crea una nueva interfaz; la superficie preserva arquitectura del cap pero añade cicatrización. En presbicia, cualquier retoque debe respetar el diseño binocular. Si existe irregularidad, se determina primero si procede de centrado, lentículo residual, interfaz o epitelio.
17. Dispositivos intrastromales: vigilancia y rescate
Sección titulada «17. Dispositivos intrastromales: vigilancia y rescate»17.1. El dispositivo puede retirarse; la respuesta tisular no
Sección titulada «17.1. El dispositivo puede retirarse; la respuesta tisular no»Los inlays pueden asociarse a haze, fibrosis, infiltrados, desplazamiento, adelgazamiento, necrosis, cambio refractivo o pérdida de calidad. Se examinan posición, profundidad, centrado, transparencia, epitelio y estroma anterior y posterior. La OCT de segmento anterior ayuda a localizar plano y tejido; la microscopía confocal puede caracterizar activación celular, pero no sustituye la decisión clínica.
La FDA clasificó como clase I la retirada de los inlays Raindrop por aumento del riesgo de haze y recomendó seguimiento continuado incluso después de explantación. El expediente de retirada fue cerrado administrativamente en 2024, lo que no significa rehabilitación comercial ni desaparición del riesgo [22]. En un paciente implantado, la conducta se guía por estado individual y recomendaciones regulatorias vigentes, no por la fecha administrativa.
17.2. Explantación
Sección titulada «17.2. Explantación»La explantación se considera ante opacidad progresiva, pérdida de visión, inflamación, adelgazamiento, intolerancia óptica o riesgo estructural. Se explica que puede detener un estímulo, pero no borrar cicatriz. En una serie de cuatro ojos tras explantación de inlay hidrogel persistieron alteraciones y un ojo perdió una línea de mejor visión corregida [23]. En diez ojos con explantación de inlay de pequeña apertura también se documentó haze residual; la ausencia de algunos datos basales limita atribución y magnitud [24].
La histopatología de inlays KAMRA explantados demostró tejido fibroconectivo adherido, prueba anatómica de que la interfaz puede cicatrizar alrededor del implante [25]. Por ello, la retirada debe planificarse con imagen, consentimiento sobre defecto residual y estrategia posterior conservadora. No se encadena automáticamente una ablación en la misma sesión.
17.3. Después de retirar
Sección titulada «17.3. Después de retirar»Se espera a estabilización epitelial, refractiva y cicatricial. Se tratan inflamación y superficie; se repiten mapas y se prueba corrección óptica. La prioridad inicial es recuperar una córnea silenciosa y estable. Solo después se decide si la refracción residual merece tratamiento o si una lente ofrece mejor relación beneficio-riesgo.
18. Rehabilitación óptica antes de una nueva cirugía
Sección titulada «18. Rehabilitación óptica antes de una nueva cirugía»Una lente rígida permeable al gas crea una superficie óptica regular y permite estimar cuánto de la pérdida procede de irregularidad anterior. En una serie de 67 ojos con problemas tras cirugía refractiva, las lentes de contacto tuvieron utilidad terapéutica y diagnóstica, aunque la tolerancia y la heterogeneidad de casos limitan generalización [26]. Una mejoría marcada con lente rígida orienta a irregularidad; una mejoría escasa obliga a buscar retina, nervio, dispersión interna o componente neural.
Las lentes esclerales pueden neutralizar aberraciones, mantener un reservorio y proteger superficie. En 46 ojos con ectasia pos-LASIK, queratocono o degeneración marginal pelúcida mejoraron visión y óptica; 19 ojos correspondían a ectasia pos-LASIK [27]. No corrigen el riesgo biomecánico ni toda neuropatía, pero pueden evitar cirugía adicional y devolver función excelente.
La rehabilitación no es un fracaso menor frente al retoque. Para una córnea fina, irregular o dolorosa puede ser la opción más segura. Se consideran manejo, coste, oxigenación, hipoxia, prolapso conjuntival, empañamiento y seguimiento. Una gafa ocupacional o nocturna también puede ser la solución óptima si cumple la tarea con mínima carga.
19. Infección, inflamación, haze e interfaz
Sección titulada «19. Infección, inflamación, haze e interfaz»Dolor creciente, fotofobia, infiltrado, defecto epitelial o reacción anterior requieren evaluación urgente. Se distingue queratitis infecciosa de inflamación estéril, queratitis lamelar difusa, infiltrados periféricos y toxicidad. Antes de esteroides intensivos, la probabilidad infecciosa debe haberse valorado y, cuando corresponda, obtener muestras. La ventana terapéutica puede ser corta.
El haze después de ablación de superficie se relaciona con profundidad, corrección, radiación ultravioleta, cicatrización y factores individuales. Se documenta densidad, localización y efecto visual; se optimizan superficie y fotoprotección. Las opciones incluyen tratamiento médico y, en casos seleccionados, retirada superficial o queratectomía, pero cada nueva manipulación puede reiniciar cicatrización.
En LASIK se inspeccionan estrías, detritos, crecimiento epitelial, queratitis lamelar y fusión irregular. Un crecimiento pequeño y estable puede observarse; progresión hacia eje, fusión, astigmatismo o riesgo de melt justifican intervención. La urgencia depende del mecanismo, no de la ansiedad por «limpiar» una interfaz visible.
20. Cuándo no volver a tocar la córnea
Sección titulada «20. Cuándo no volver a tocar la córnea»No se reopera cuando el síntoma no tiene correlato reproducible, la superficie está activa, la refracción cambia, la forma progresa, la reserva es insuficiente, el cristalino explica la pérdida o una corrección óptica ya ofrece el resultado con menor riesgo. Tampoco cuando el paciente solicita perfección incompatible con el sistema visual o no acepta que un rescate puede empeorar otra distancia.
La catarata incipiente merece atención especial. Puede producir cambio refractivo, dispersión, halos y variabilidad que parecen regresión corneal. Retocar la córnea puede retrasar el diagnóstico, alterar aún más la queratometría y complicar cálculo de LIO. Si la pérdida funcional es lenticular, la conversación debe pasar a cirugía de catarata o recambio, sin convertir esa transición en obligación de operar inmediatamente.
21. Preservar la futura cirugía del cristalino
Sección titulada «21. Preservar la futura cirugía del cristalino»21.1. El archivo es una intervención preventiva
Sección titulada «21.1. El archivo es una intervención preventiva»Se conservan refracción preoperatoria y posoperatoria estable, queratometría, topografía/tomografía, paquimetría, longitud axial si existe, técnica, zona óptica, centrado, fecha, ojo y parámetros de ablación o dispositivo. Se entrega una copia comprensible al paciente. Décadas después, esos datos pueden aclarar si hubo ablación miópica, hipermetrópica o multifocal y ayudar a interpretar una córnea irregular.
La cirugía corneal altera la relación entre curvatura anterior y potencia corneal total y puede inducir error del índice queratométrico y de la estimación de posición efectiva de la LIO. Las fórmulas modernas sin historia reducen dependencia de datos antiguos, pero el historial sigue siendo valioso para validar y explicar discrepancias.
21.2. Fórmulas y medida total
Sección titulada «21.2. Fórmulas y medida total»En 96 ojos post-LASIK/PRK miópicos y 47 hipermetrópicos, una estrategia Barrett True-K integrada en biómetro obtuvo errores absolutos medios aproximados de 0,36 D y 0,41 D, respectivamente, comparables a un enfoque de múltiples fórmulas [28]. No garantiza cada ojo; muestra que una fórmula moderna puede simplificar sin perder rendimiento medio en esa cohorte.
La queratometría total intenta incorporar superficie posterior. En una serie de 72 ojos con cirugía láser previa, su empleo se estudió dentro del cálculo de LIO con resultados útiles, pero el rendimiento depende de aparato y fórmula [29]. No se intercambian valores de plataformas como si fueran idénticos. Se compara consistencia entre medidas, se revisa calidad de adquisición y se comunica incertidumbre refractiva residual.
Los ojos con ablación hipermetrópica o perfiles presbiópicos pueden ser especialmente complejos. Un estudio de 2026 comparó fórmulas históricas y nuevas sin historia en 153 ojos postcorrección hipermetrópica, aportando evidencia específica para un grupo menos estudiado [30]. Una córnea presbyLASIK no es siempre reducible a «hipermetrópica»: la distribución multifocal y el centrado deben verse en mapas.
21.3. Elegir LIO después de una córnea modificada
Sección titulada «21.3. Elegir LIO después de una córnea modificada»Antes de implantar una óptica multifocal o de profundidad extendida se evalúan irregularidad, contraste, aberraciones, pupila y expectativas. Acumular multifocalidad corneal y lenticular puede ampliar rango o degradar calidad de forma difícil de predecir. Una LIO monofocal, tórica o ajustable puede ser más prudente; la elección depende del patrón real, no de una prohibición categórica.
La diana binocular también se reabre. Al operar catarata puede conservarse, reducirse o invertir monovisión, pero conviene simular y explicar. La biometría se repite tras estabilizar superficie, y una fórmula tórica exige comprobar que el astigmatismo sea regular y reproducible.
22. Lo que la evidencia permite y no permite afirmar
Sección titulada «22. Lo que la evidencia permite y no permite afirmar»La revisión sistemática de las técnicas presbyLASIK más recientes incluyó 23 estudios, de los cuales 21 fueron series de casos y dos estudios comparativos no aleatorizados [31]. Describe resultados favorables de agudeza y satisfacción en poblaciones seleccionadas, pero la arquitectura de la evidencia limita comparaciones entre perfiles y predicción de eventos infrecuentes. Diferencias de definición, distancia de prueba, iluminación, adición, binocularidad y seguimiento impiden convertir una media publicada en promesa individual.
Una revisión de ablaciones excímer presbiópicas llegó a una conclusión semejante: existen múltiples diseños capaces de ampliar rango, pero con intercambios ópticos y necesidad de selección cuidadosa [32]. Las revisiones narrativas ayudan a comprender mecanismos; no sustituyen ensayos directos ni registros largos. Un producto de generación posterior tampoco hereda automáticamente la eficacia de otro que comparte nombre de familia.
Para comunicar evidencia conviene separar cuatro niveles:
- plausibilidad: el diseño óptico puede crear profundidad de foco o reparto binocular;
- eficacia en cohortes seleccionadas: mejora media observada bajo criterios y mediciones concretos;
- comparación: superioridad o no inferioridad frente a una alternativa relevante;
- trayectoria: estabilidad, rescates, catarata posterior, calidad de vida y eventos raros durante años.
La selección clínica puede apoyarse en los dos primeros, pero el consentimiento debe reconocer lo que falta en los dos últimos. El entusiasmo por una plataforma no corrige una evidencia incompleta.
23. Algoritmo de selección preoperatoria
Sección titulada «23. Algoritmo de selección preoperatoria»Paso 1. Formular la diana funcional
Sección titulada «Paso 1. Formular la diana funcional»Registrar distancias, tareas, condiciones de luz, prioridad y tolerancia a gafa. Traducir «independencia» en escenarios observables. Si la persona exige perfección simultánea y permanente, detener el proceso educativo antes de pedir pruebas costosas.
Paso 2. Identificar la etapa ocular
Sección titulada «Paso 2. Identificar la etapa ocular»Determinar refracción, amplitud residual, estado del cristalino y trayectoria esperable. Distinguir presbicia con cristalino claro de catarata funcional. Explorar retina, nervio y motilidad. Si otra enfermedad limita el resultado, tratarla o incorporarla explícitamente al pronóstico.
Paso 3. Estabilizar superficie y geometría
Sección titulada «Paso 3. Estabilizar superficie y geometría»Tratar lágrima, párpado, alergia y frotamiento; suspender lentes según respuesta; repetir refracción y mapas. La prueba solo es basal cuando es reproducible. No seleccionar el examen que «sale mejor»: explicar discordancia o no operar.
Paso 4. Estimar seguridad estructural
Sección titulada «Paso 4. Estimar seguridad estructural»Integrar topografía, tomografía, paquimetría, epitelio, biomecánica cuando aporte y plan tisular. Buscar progresión con estudios previos. Calcular reservas con incertidumbre real de flap o ablación. Una córnea sospechosa no se normaliza añadiendo una técnica de estabilización no validada para ese uso.
Paso 5. Probar binocularidad y óptica
Sección titulada «Paso 5. Probar binocularidad y óptica»Simular monovisión completa en tareas cotidianas. Medir estereopsis y alineamiento. Relacionar pupila, centrado y aberraciones con el diseño propuesto. Probar noche cuando sea decisiva. Registrar el resultado de la simulación, incluido lo que no tolera.
Paso 6. Comparar familias, incluida ninguna cirugía
Sección titulada «Paso 6. Comparar familias, incluida ninguna cirugía»Contrastar gafa, lente de contacto, ablación monovisión, perfil multifocal, procedimiento intrastromal y estrategia lenticular futura. No ofrecer una técnica corneal solo porque es la disponible en el centro. Si la catarata es próxima, preservar córnea puede tener más valor que una independencia breve.
Paso 7. Consentir mediante escenarios
Sección titulada «Paso 7. Consentir mediante escenarios»Explicar resultado esperado, variabilidad, necesidad de corrección y plan si aparece sequedad, halo, regresión o intolerancia. Verificar comprensión con devolución del paciente. Dejar tiempo para decidir. La ausencia de prisa forma parte de la seguridad en cirugía electiva.
Paso 8. Crear la línea basal y el pasaporte corneal
Sección titulada «Paso 8. Crear la línea basal y el pasaporte corneal»Archivar pruebas, dianas y parámetros. Entregar un resumen que identifique procedimiento, fecha y ojo. Programar seguimiento suficiente para detectar superficie, infección, cicatrización y cambio estructural.
24. Algoritmo del resultado insatisfactorio
Sección titulada «24. Algoritmo del resultado insatisfactorio»Paso 1. Detectar urgencia
Sección titulada «Paso 1. Detectar urgencia»Dolor progresivo, infiltrado, defecto, reacción anterior, pérdida rápida, presión extrema o signos retinianos se atienden sin esperar la batería electiva. Se cultiva o trata según probabilidad y protocolo. Una supuesta «mala adaptación» puede ocultar infección o inflamación.
Paso 2. Describir el fenotipo
Sección titulada «Paso 2. Describir el fenotipo»Separar borrosidad, fluctuación, halo, deslumbramiento, diplopía, dolor, fotofobia y pérdida de una distancia. Localizar el ojo y la condición. Cuantificar impacto y comparar con línea basal.
Paso 3. Corregir lo corregible sin cirugía
Sección titulada «Paso 3. Corregir lo corregible sin cirugía»Realizar refracción, prueba binocular y prueba lagrimal. Tratar superficie; ofrecer gafa o lente diagnóstica. Si mejora, se obtiene a la vez alivio e información. No retrasar rehabilitación por esperar una solución «definitiva».
Paso 4. Localizar la capa causal
Sección titulada «Paso 4. Localizar la capa causal»Usar mapa epitelial, topografía, tomografía, OCT, aberrometría y exploración del cristalino de forma dirigida. Evitar acumular pruebas sin hipótesis. Cada examen debe poder cambiar la decisión.
Paso 5. Observar estabilidad
Sección titulada «Paso 5. Observar estabilidad»Salvo urgencia, repetir medidas. El remodelado temprano puede resolverse; una tendencia progresiva cambia la prioridad hacia estabilización. Documentar la evolución permite evitar una ablación basada en ruido.
Paso 6. Elegir el rescate menos irreversible
Sección titulada «Paso 6. Elegir el rescate menos irreversible»Orden habitual: explicación y tiempo; tratamiento médico; gafa; lente rígida o escleral; modificación del dispositivo; estabilización; retoque; reversión; cirugía del cristalino; queratoplastia. No es una escalera obligatoria: una infección o ectasia progresiva salta pasos, pero la carga probatoria aumenta con la irreversibilidad.
Paso 7. Definir éxito y salida
Sección titulada «Paso 7. Definir éxito y salida»Antes de intervenir, pactar qué síntoma se pretende mejorar, qué corrección seguirá siendo aceptable y cuándo se dejará de reoperar. La cirugía repetida sin criterio de salida puede convertir una imperfección tolerable en enfermedad corneal compleja.
25. Secuencias quirúrgicas razonables
Sección titulada «25. Secuencias quirúrgicas razonables»25.1. Superficie activa y demanda alta
Sección titulada «25.1. Superficie activa y demanda alta»Una ejecutiva de 49 años solicita monovisión por dificultad con portátil y móvil. Presenta meibomio obstructivo, tinción inferior y queratometrías variables. La secuencia correcta es tratar superficie, modificar hábitos, repetir mapas y probar lente de contacto. Solo después se decide. Operar el primer día no ahorra tiempo: traslada la incertidumbre al posoperatorio.
25.2. Monovisión intolerable con buena córnea
Sección titulada «25.2. Monovisión intolerable con buena córnea»Un paciente ve 1,0 de lejos y lee sin gafa, pero nota inseguridad en escaleras y cierra el ojo cercano al conducir. La refracción y topografía son estables; una lente neutralizadora recupera confort. Se discuten gafa nocturna frente a reducción o reversión de anisometropía. La decisión depende de cuánto valora la cerca. La prueba demuestra mecanismo, no obliga al láser.
25.3. Fluctuación, dolor y refracción pequeña
Sección titulada «25.3. Fluctuación, dolor y refracción pequeña»Una persona solicita retoque por −0,50 D después de LASIK, pero la queja varía con parpadeo y se acompaña de quemazón. Hay disfunción meibomiana y tinción; la agudeza con corrección cambia poco. Se trata el sistema neuro-lagrimal y se reevalúa. El defecto no justifica nueva denervación mientras no explique la función.
25.4. Aberración tras perfil multifocal
Sección titulada «25.4. Aberración tras perfil multifocal»La visión lejana es buena en luz intensa y mala de noche. Existe coma reproducible, perfil descentrado y cristalino claro. Se comprueba mejora con corrección y lente rígida, se cuantifica reserva y se define si la prioridad es regularizar lejos aun perdiendo cerca. Si el beneficio previsto es pequeño o el tejido insuficiente, la rehabilitación óptica puede superar la reversión.
25.5. Inlay con haze
Sección titulada «25.5. Inlay con haze»Una córnea con dispositivo intrastromal muestra opacidad creciente y pérdida de mejor agudeza. Se documenta profundidad, cicatriz y estructura; se revisan recomendaciones regulatorias y se indica explantación si el riesgo lo exige. Después se espera estabilidad. Añadir simultáneamente una ablación impide saber qué parte de la respuesta procede de retirada, herida o láser.
25.6. Progresión ectásica
Sección titulada «25.6. Progresión ectásica»Un ojo desarrolla miopía y astigmatismo crecientes, adelgazamiento y cambios tomográficos concordantes. La prioridad es detener progresión, no alcanzar emetropía. Se trata frotamiento y alergia, se valora cross-linking y se rehabilita con lente. Cualquier regularización posterior se plantea sobre una córnea estable.
25.7. Catarata tras cirugía presbiópica corneal
Sección titulada «25.7. Catarata tras cirugía presbiópica corneal»Una paciente de 66 años presenta deslumbramiento y cambio refractivo. Los mapas muestran perfil multifocal estable; la dispersión interna y la opacidad aumentan. Se optimiza superficie, se realiza biometría con fórmulas postrefractiva, se revisa el pasaporte corneal y se escoge LIO considerando calidad, no solo independencia. Un retoque corneal no elimina la fuente lenticular.
26. Qué debe contener el informe de derivación
Sección titulada «26. Qué debe contener el informe de derivación»Un informe útil para rescate o futura catarata incluirá:
- queja principal, tarea y fecha de inicio;
- agudezas monoculares y binoculares a distancias relevantes;
- refracción preoperatoria, diana, resultado estable y refracción actual;
- técnica, plataforma, parámetros, zonas y cualquier incidencia;
- superficie ocular, sensibilidad y tratamiento realizado;
- topografía, tomografía, espesor, mapa epitelial y progresión;
- pupila, centrado y aberrometría con condiciones de medición;
- prueba con gafa o lente rígida y respuesta;
- estado del cristalino, mácula, nervio y presión;
- hipótesis jerarquizadas, opciones discutidas y preferencia del paciente.
El informe distingue datos de interpretación. «Coma 0,42 µm a 6 mm» es un dato; «explica toda la disfotopsia» es una inferencia. Separarlos facilita segunda opinión y reduce tratamientos dirigidos a una sola cifra.
27. Puntos clave
Sección titulada «27. Puntos clave»- La cirugía corneal presbiópica modifica un ojo habitualmente funcional; el umbral de beneficio y seguridad debe ser alto.
- La indicación comienza por tareas, prioridades y alternativas, no por edad ni por disponibilidad de plataforma.
- Una superficie inestable invalida parte de refracción, queratometría, topografía y aberrometría; se trata antes de fijar línea basal.
- Topografía, tomografía, paquimetría, epitelio, biomecánica y plan tisular aportan piezas; ninguna certifica seguridad por sí sola.
- La tolerancia a monovisión es individual. Dominancia y una prueba breve no predicen toda la adaptación.
- Los cuestionarios descubren síntomas que no siempre aparecen en conversación espontánea; satisfacción global y síntomas nuevos pueden coexistir.
- «Reversible» significa que existe una opción de modificación, no que la córnea vuelva necesariamente a su estado inicial.
- Ante insatisfacción se reconstruyen cronología y capas causales antes de prescribir un retoque.
- Dolor intenso con pocos signos merece evaluación neuropática; una nueva ablación puede empeorarlo.
- La corrección óptica diagnóstica puede localizar irregularidad y devolver función sin añadir cirugía.
- En ectasia, estabilizar, regularizar y rehabilitar son objetivos distintos.
- La catarata y el envejecimiento lenticular pueden simular regresión; no toda pérdida tardía pertenece a la córnea.
- Conservar datos preoperatorios y parámetros mejora la interpretación de la futura biometría de LIO.
- El rescate más seguro es el mecanismo demostrado tratado con la opción menos irreversible capaz de lograr la prioridad acordada.
28. Controversias, lagunas y líneas de investigación
Sección titulada «28. Controversias, lagunas y líneas de investigación»28.1. ¿Puede construirse un modelo individual de ectasia?
Sección titulada «28.1. ¿Puede construirse un modelo individual de ectasia?»Los índices actuales combinan geometría o deformación, pero faltan modelos externos que integren edad, progresión, epitelio, frotamiento, genética, presión, técnica y distribución tisular. El desenlace debe ser ectasia clínica longitudinal, no solo pertenencia a una base de queratocono manifiesto.
28.2. ¿Qué prueba predice tolerancia binocular?
Sección titulada «28.2. ¿Qué prueba predice tolerancia binocular?»Dominancia, estereopsis y simulación ayudan, pero ninguna predice por completo adaptación. Se necesitan estudios prospectivos que incluyan tareas, noche, personalidad visual, tiempo de prueba y magnitud de anisometropía, con criterios de reversión predefinidos.
28.3. ¿Cómo se define una complicación relevante?
Sección titulada «28.3. ¿Cómo se define una complicación relevante?»Agudeza de alto contraste y equivalente esférico no capturan halo, dolor ni esfuerzo. Hace falta un conjunto mínimo de desenlaces presbiópicos: lectura a distancia real, velocidad, contraste, estereopsis, síntomas, función nocturna, calidad de vida, corrección adicional, retoques y explantaciones.
28.4. ¿Cuándo es mejor levantar un flap antiguo?
Sección titulada «28.4. ¿Cuándo es mejor levantar un flap antiguo?»Las grandes series observacionales informan riesgos, pero selección y épocas tecnológicas confunden la comparación con PRK. Ensayos pragmáticos o registros ajustados por edad del flap, corrección, superficie y reserva ayudarían a individualizar.
28.5. ¿Puede revertirse de forma reproducible presbyLASIK?
Sección titulada «28.5. ¿Puede revertirse de forma reproducible presbyLASIK?»La literatura dispone de casos y series heterogéneas, no de algoritmos validados para cada perfil. Deben publicarse mapas, cambios epiteliales, aberraciones, tejido consumido, visión binocular y resultados después de catarata.
28.6. ¿Qué ocurre décadas después de un inlay?
Sección titulada «28.6. ¿Qué ocurre décadas después de un inlay?»Las explantaciones muestran fibrosis y haze, pero se desconocen denominadores y trayectorias completas. Registros por dispositivo, con vigilancia incluso tras retirada, permitirían estimar riesgo y orientar seguimiento.
28.7. ¿Cómo tratar el dolor corneal neuropático?
Sección titulada «28.7. ¿Cómo tratar el dolor corneal neuropático?»Faltan criterios diagnósticos uniformes, biomarcadores y ensayos específicos posrefractivos. Deben distinguirse nocicepción de superficie, neuropatía periférica y sensibilización central, e incluir dolor y función como desenlaces principales.
28.8. ¿Qué LIO funciona mejor tras óptica corneal presbiópica?
Sección titulada «28.8. ¿Qué LIO funciona mejor tras óptica corneal presbiópica?»La evidencia posrefractiva suele agrupar ablaciones miópicas o hipermetrópicas convencionales. Se necesitan series específicas por perfil presbyLASIK, centrado y aberrometría que comparen monofocal, tórica, EDOF, multifocal y ajustable.
28.9. ¿Qué significa éxito longitudinal?
Sección titulada «28.9. ¿Qué significa éxito longitudinal?»Un tratamiento a los 50 años debería evaluarse a través de regresión, retoques, catarata, biometría, elección de LIO y calidad de vida posterior. Los registros interoperables pueden transformar episodios quirúrgicos en trayectorias y revelar consecuencias que un ensayo de doce meses no ve.
29. Conclusión
Sección titulada «29. Conclusión»La calidad de la cirugía corneal de la presbicia se decide tanto antes y después del procedimiento como durante su ejecución. La selección excelente no busca al candidato que supera una batería, sino la concordancia entre necesidad, anatomía, óptica, binocularidad, etapa lenticular y capacidad de aceptar intercambios. Una pausa para tratar superficie, repetir un mapa o probar monovisión puede aportar más valor que una tecnología nueva.
Cuando el resultado decepciona, la primera obligación es reconstruir el mecanismo. Refracción residual, lágrima, nervio, epitelio, estroma, interfaz, biomecánica, binocularidad y cristalino pueden producir síntomas parecidos y coexistir. El retoque es una de muchas herramientas y con frecuencia no es la primera. Gafas, lentes rígidas, tratamiento neuro-lagrimal, observación, cross-linking, explantación o cirugía de catarata tienen lugares diferentes dentro de una secuencia explícita.
Preservar el futuro completa el deber clínico. Una córnea electivamente modificada debe llegar a la vejez con sus datos, su reserva y opciones suficientes para tratar catarata o enfermedad. La excelencia no se mide por cuántas gafas se eliminan, sino por cuánta función valiosa se obtiene sin comprometer la siguiente decisión.
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