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Capítulo 69. LIO monofocal, monovisión y monofocales mejoradas

PBR-C69 Versión 0.2 Borrador academico no validado

La lente intraocular monofocal es el punto de referencia de la cirugía del cristalino. Su aparente sencillez es engañosa: elegir un foco principal obliga a decidir qué distancia quedará libre de corrección, qué tareas requerirán gafas y cuánto valor se concede a la simetría binocular. Una misma óptica puede implantarse con ambos ojos dirigidos a lejos, con ambos ligeramente miopes o con objetivos distintos. Esa última estrategia, la monovisión, amplía el rango funcional sin dividir simultáneamente la luz, pero introduce desenfoque interocular deliberado.

La monovisión no restaura la acomodación. En cada distancia, el sistema visual combina de forma desigual dos imágenes y atenúa la que está más desenfocada. El beneficio de cerca crece con la diferencia refractiva, pero también pueden aumentar aniseiconia, inhibición binocular, pérdida de estereopsis y dificultad en tareas exigentes. Por eso la magnitud se entiende mejor como una dosis. El nombre —micro, mini o convencional— es insuficiente si no se declaran el objetivo y el resultado de cada ojo.

Las monofocales mejoradas añaden otra posibilidad. Modifican el perfil óptico para obtener un incremento modesto de visión intermedia conservando, en promedio, la calidad lejana de una monofocal. No son necesariamente lentes de profundidad de foco extendida y no garantizan visión próxima sin gafas. La clasificación funcional mediante curvas de desenfoque permite describirlas con mayor rigor que términos comerciales como plus, premium monofocal o mono-EDOF.

Este capítulo estudia la estrategia completa: óptica, objetivos refractivos, dominancia, binocularidad, selección, simulación, biometría, astigmatismo, consentimiento, resultados y rescate. La pregunta no es solo «qué lente», sino qué sistema binocular se desea construir para una persona concreta.

Al finalizar el capítulo, el lector podrá:

  • explicar por qué una LIO monofocal no equivale a una única experiencia visual;
  • distinguir profundidad de foco, pseudoacomodación y acomodación verdadera;
  • describir emetropía bilateral, micromonovisión, mini-monovisión, monovisión convencional, cruzada y modificada;
  • tratar la anisometropía objetivo como una variable graduable con beneficios y costes;
  • integrar dominancia, preferencia, binocularidad y tareas reales sin absolutizar una prueba;
  • interpretar agudeza, curva de desenfoque, contraste, estereopsis y resultados comunicados por pacientes;
  • diferenciar monofocal convencional, monofocal mejorada y EDOF mediante rendimiento funcional;
  • comunicar límites de independencia de gafas y fenómenos visuales de forma compartida;
  • prevenir errores refractivos que convierten una buena idea en una mala experiencia; y
  • aplicar un rescate escalonado antes de considerar una intervención intraocular.
Sección titulada «1. Una decisión binocular, no una elección de catálogo»

La cirugía sustituye un cristalino por una lente de potencia fija. Incluso cuando el implante se denomina monofocal, el resultado no está completamente definido hasta establecer la refracción de ambos ojos, el cilindro residual, la posición efectiva, la pupila, la córnea y la función neural. Dos pacientes con el mismo modelo pueden terminar con experiencias opuestas: uno con visión lejana simétrica y gafas de lectura; otro con un ojo próximo a plano y el compañero miope, capaz de usar un ordenador sin corrección pero menos cómodo en conducción nocturna.

La guía europea actual sitúa la emetropía práctica entre +0,25 y −0,25 D. Define mini-monovisión como un ojo, habitualmente el dominante, dirigido a emetropía y el otro entre −0,25 y −0,75 D; la monovisión clínica suele emplear aproximadamente −1,00 a −2,00 D en el ojo de cerca [1]. Esas definiciones ordenan el lenguaje, pero no reflejan toda la literatura. Numerosos trabajos llaman mini-monovisión a −1,00, −1,25 o incluso −1,75 D. Por ello, un informe que solo diga «mini-monovisión» no permite reproducir ni comparar resultados.

La unidad clínica correcta es el sistema binocular alcanzado. Deben constar, para cada ojo, equivalente esférico, cilindro y eje, agudeza monocular a distancias definidas y rendimiento binocular. También debe distinguirse objetivo de resultado: seleccionar −1,25 D no significa alcanzarlo. Una sorpresa hipermetrópica pequeña en el ojo de lejos puede ser más incapacitante que la misma magnitud miópica, mientras un exceso de miopía en el ojo próximo puede abrir un hueco intermedio.

La elección comienza por una historia funcional. «Quiero ver sin gafas» carece de distancia, iluminación, duración y tolerancia. Leer mensajes a 35 cm, revisar una pantalla a 65 cm, operar con microscopio, reconocer una señal nocturna y ver una pelota no son versiones de la misma tarea. El objetivo editorial y clínico es traducir deseos en distancias y prioridades observables.

Una monofocal concentra la energía óptica alrededor de un foco dominante. Su imagen no es infinitamente fina: difracción, aberraciones, pupila, dispersión y procesamiento producen una zona dentro de la cual el desenfoque todavía se tolera. Esa profundidad de foco puede proporcionar visión intermedia parcial aunque la potencia se haya calculado para lejos.

La profundidad de foco no es una propiedad exclusiva de la lente. Aumenta con pupila pequeña y puede aumentar con determinadas aberraciones o astigmatismo, aunque a cambio de reducir la calidad máxima. La retina y el cerebro admiten cierto emborronamiento antes de que una tarea cruce su umbral. La misma curva óptica puede ser suficiente para letras grandes de alto contraste y no para texto tenue o conducción con glare.

Después de una implantación monofocal pueden observarse cambios aparentes de enfoque por miosis, movimiento de cabeza, elección de distancia, profundidad de foco, astigmatismo o interpretación. Se habla de pseudoacomodación cuando existe función próxima sin un cambio dinámico suficiente de potencia ocular. El término no debe usarse para afirmar que el músculo ciliar ha vuelto a modificar de forma útil una LIO convencional.

Esta distinción protege expectativas y metodología. Una agudeza de cerca medida una vez no demuestra respuesta acomodativa; deben controlarse distancia, iluminación, pupila y corrección lejana. Si el paciente acerca el texto hasta el punto remoto de su miopía, utiliza una refracción fija, no acomoda.

2.3. La calidad máxima y el intervalo útil

Sección titulada «2.3. La calidad máxima y el intervalo útil»

Una óptica puede maximizar contraste en el foco y perderlo con rapidez al desenfocar, o sacrificar ligeramente el pico para ensanchar el intervalo. Ninguna opción es abstractamente superior. Un conductor nocturno puede preferir el pico; una persona que trabaja a pantalla puede aceptar un cambio mínimo a cambio de más intermedio. La evaluación necesita MTF o curva de desenfoque cuando se compara diseño, pero la decisión debe volver a la tarea binocular.

El objetivo emétrope bilateral ofrece la mayor simetría para distancia y suele preservar sumación, estereopsis y tolerancia a condiciones de bajo contraste. No garantiza ausencia de gafas para lejos: astigmatismo, error de cálculo, superficie ocular o retina pueden limitarla. Para cerca, la mayoría necesitará una adición, y para intermedio la necesidad dependerá de profundidad de foco, tamaño de letra y distancia.

Es una elección excelente cuando conducir, deporte, campo binocular o precisión espacial pesan más que la lectura espontánea. También es prudente si existe una reserva binocular delicada. Presentarla como «opción básica» distorsiona la decisión: es una estrategia deliberada de máxima similitud interocular.

Una persona miope de larga evolución puede valorar más leer sin gafas que ver lejos sin ellas. Dirigir ambos ojos a una miopía moderada conserva simetría y estereopsis en el intervalo próximo, con gafas para lejos. La pregunta no debe ser por qué alguien «renuncia» a emetropía, sino qué hábito desea conservar.

La distancia de enfoque aproximada se relaciona con la inversa de la miopía en dioptrías, pero no debe prometerse como un punto exacto. −2,00 D sugiere un remoto alrededor de 50 cm; cilindro, profundidad de foco y tolerancia desplazan la zona legible. Un músico, ilustrador o usuario de ordenador puede preferir un objetivo menos próximo que un lector de letra fina.

También es posible dirigir ambos ojos a una miopía pequeña. Puede facilitar intermedio manteniendo buena distancia funcional, pero la pérdida binocular de lejos afecta a ambos ojos y puede requerir gafas para conducción. No debe confundirse con monovisión: no hay una diferencia deliberada, sino dos focos similares desplazados.

3.4. El antecedente refractivo como experimento natural

Sección titulada «3.4. El antecedente refractivo como experimento natural»

La experiencia del paciente aporta datos. Quien ha usado monovisión de contacto durante años ya ha probado supresión, tareas y tolerancia; quien se quitaba las gafas miópicas para leer conoce el valor de cerca; quien ha tenido anisometropía sintomática ofrece una advertencia. Sin embargo, catarata, cambios de graduación y corrección en plano corneal o de gafas no reproducen exactamente una LIO.

En la monovisión clásica, un ojo se dirige a lejos y el otro a cerca. En distancia, la imagen enfocada recibe más peso; en cerca, aumenta el peso de la imagen del ojo miope. El cerebro no apaga necesariamente el ojo desenfocado. Dependiendo del estímulo puede existir supresión parcial, rivalidad, suma o inhibición.

La selección cambia con luminancia y contraste. Un texto negro grande permite ignorar más fácilmente una imagen borrosa que una figura tenue. De noche, pupila mayor y halos de desenfoque pueden hacer visible la contribución del ojo miope. En una distancia intermedia, quizá ninguno alcance su foco máximo, aunque sus profundidades de foco se solapen.

4.2. La evidencia contemporánea obliga a graduar la estrategia

Sección titulada «4.2. La evidencia contemporánea obliga a graduar la estrategia»

Un ensayo aleatorizado de 188 pacientes comparó emetropía bilateral, mini-monovisión con −1,25 D, monovisión con −2,50 D y una lente de rango parcial extendido cercana a plano. Todas las ramas mejoraron los cuestionarios sin diferencias significativas entre grupos. La monovisión de −2,50 D dio mejor cerca y menor uso de gafas, pero aumentó aniseiconia, deterioró estereopsis y visión binocular lejana, produjo más halos, menor recomendación y una reoperación por quejas binoculares del 6,7 % [2].

No se debe extrapolar ese 6,7 % a toda monovisión. Describe una diferencia intensa, un protocolo y una población. Su valor conceptual es mayor: demuestra en un ensayo reciente que la ganancia próxima tiene un precio medible y que una monofocal no elimina el riesgo de reintervención refractiva.

La revisión sistemática más reciente sobre anisometropía inducida reunió 35 estudios y 3.186 pacientes. La satisfacción fue generalmente alta y la astenopia escasa; el análisis sugirió que una diferencia justo por debajo de 1 D puede ofrecer buena independencia de lectura con síntomas mínimos [3]. La heterogeneidad de objetivos, correcciones, selección y medidas impide convertir «por debajo de 1 D» en receta universal.

Una revisión pseudofáquica anterior incorporó 18 estudios descriptivos y 12 comparativos y concluyó que la monovisión era una opción eficaz en candidatos seleccionados [4]. Su búsqueda terminó en 2015 y predominaban diseños no aleatorizados. Es una base histórica, no el último nivel de certeza.

5. Vocabulario: micro, mini, convencional, cruzada y modificada

Sección titulada «5. Vocabulario: micro, mini, convencional, cruzada y modificada»

Micromonovisión suele describir una diferencia muy pequeña, pensada para extender intermedio. Mini-monovisión designa una diferencia moderada. Monovisión convencional o completa asigna más miopía al ojo próximo. Pero los intervalos se solapan entre publicaciones. Cada capítulo, estudio e informe debe expresar objetivo y refracción alcanzada por ojo.

Es más informativo decir «plano en el ojo derecho y −1,10 D con −0,35 D de cilindro en el izquierdo» que «mini-monovisión exitosa». El primer enunciado puede relacionarse con tareas y reproducirse; el segundo depende de la taxonomía del autor.

La convencional deja lejos en el ojo dominante. La cruzada asigna lejos al no dominante. Esta última puede surgir por anatomía, resultado del primer ojo, preferencia o historia refractiva. No es automáticamente un error.

«Modificada» se ha usado para combinaciones diversas: una lente multifocal en un ojo y monofocal en otro; adiciones distintas; una EDOF con un compañero monofocal; o dos lentes de rango extendido con un pequeño desplazamiento miópico. El término no describe el reparto de luz ni el objetivo. Debe explicarse cada componente.

C69 se limita a la lógica binocular. Las propiedades, indicaciones y riesgos de multifocales, EDOF y combinaciones se desarrollan en los capítulos siguientes. Aquí basta recordar que una óptica extendida y una anisometropía pueden sumar rango, pero también dificultar atribuir un síntoma.

Una diferencia pequeña mantiene imágenes relativamente semejantes. Suele conservar mejor estereopsis y distancia, y puede mejorar pantalla o tablero. No lleva necesariamente a lectura fina sin gafas. Es adecuada cuando se prioriza naturalidad binocular y se acepta una adición para cerca.

Alrededor de 1,00–1,50 D se busca solapamiento entre el ojo de lejos y el próximo. En una simulación con 35 pseudofáquicos, 1,50 D produjo el mejor compromiso según criterios definidos por los investigadores: cerca binocular aproximada 20/38, distancia mejor de 20/21 y estereopsis de 100 segundos de arco. Con 2,00 D la cerca mejoró a 20/31, pero la estereopsis cayó a 158 segundos [5].

El estudio utilizó lentes añadidas en pacientes ya pseudofáquicos y solo 35 participantes. No prueba que −1,50 D sea óptimo en toda córnea o estilo de vida. Sí ilustra una curva de dosis-respuesta: el beneficio próximo y el coste binocular no avanzan de forma idéntica.

Una diferencia de alrededor de 2 D o mayor aproxima el foco y puede reducir gafas de lectura, pero aumenta el desenfoque del ojo próximo en distancia. La estereopsis fina, contraste binocular y percepción nocturna pueden deteriorarse. Debe reservarse a prioridades explícitas, experiencia favorable o pruebas convincentes, con un plan de corrección para tareas críticas.

6.4. El cilindro también forma parte de la dosis

Sección titulada «6.4. El cilindro también forma parte de la dosis»

El equivalente esférico oculta orientación y calidad. −1,00 D esférico no equivale a plano con −2,00 D de cilindro: pueden compartir equivalente, pero no imagen. Un astigmatismo oblicuo o irregular reduce rendimiento en más de una distancia y dificulta supresión. Planificar monovisión sin tratar astigmatismo clínicamente relevante crea un experimento distinto del pretendido.

El ojo de lejos hipermétrope no posee acomodación pseudofáquica para compensar. Incluso +0,50 D puede reducir la nitidez que debía anclar el sistema. El cerebro no puede seleccionar una imagen verdaderamente nítida si ambos ojos están desenfocados en distancia. Por eso la precisión refractiva no es un refinamiento; es parte del mecanismo.

El test del agujero en la tarjeta mide dominancia de mira: qué ojo alinea una tarea direccional. Una prueba de desenfoque mide qué ojo tolera peor o mejor degradación. La rivalidad mide predominio bajo estímulos competitivos. No son variantes intercambiables de una propiedad única.

Un ensayo prospectivo aleatorizado de 59 pacientes comparó monovisión convencional y cruzada. Ambas ofrecieron rendimiento y satisfacción útiles, por lo que invertir el patrón puede ser una opción seleccionada [6]. Una cohorte posterior revisó 7.311 historias, identificó 44 casos cruzados y comparó 30 pares; con anisometropía media de aproximadamente 1,1 D, la satisfacción e independencia fueron comparables y algunas tareas favorecieron numéricamente la cruzada [7]. El emparejamiento reduce, pero no elimina, selección y confusión.

7.3. Preferencia directa frente a etiqueta dominante

Sección titulada «7.3. Preferencia directa frente a etiqueta dominante»

En 20 présbitas, las pruebas de dominancia sensorial y de mira coincidieron en solo 55 %. Un simulador que pedía escoger entre ambas configuraciones estimó mejor la preferencia que el test de mira, que habría acertado el patrón preferido en 43 % según el criterio experimental [8]. Es un estudio pequeño con tecnología específica, no un nuevo estándar obligatorio. Refuerza que probar la combinación es más próximo a la decisión que asignar un ojo por etiqueta.

Se registra dominancia de mira, respuesta al desenfoque, fuerza o consistencia, ojo históricamente mejor, ojo usado en cámara/microscopio, mano dominante y tareas monoculares. Se estudia por qué un ojo tiene mejor potencial: no se destina a cerca un ojo con mácula peor solo para «proteger» el bueno si ello impide lectura útil, ni se asigna automáticamente lejos al mejor sin discutir prioridades.

Si la dominancia es débil o cruzada con la preferencia, no es un problema que deba corregirse. Si es intensa y el paciente rechaza desenfoque en ese ojo, condiciona la estrategia. El resultado del primer ojo, en cirugía secuencial, ofrece una prueba más real que el test preoperatorio.

8. Binocularidad: lo que puede perderse aunque cada ojo vea bien

Sección titulada «8. Binocularidad: lo que puede perderse aunque cada ojo vea bien»

Con imágenes similares, la visión binocular puede superar al mejor ojo. Cuando una imagen es mucho peor, puede ser ignorada o reducir el rendimiento conjunto: inhibición binocular. La agudeza de alto contraste no capta siempre esta diferencia. Contraste, glare y velocidad de reconocimiento son más sensibles.

Una prueba práctica compara binocular con el mejor ojo, con y sin corrección completa de ambos. Si el binocular es peor, existe una señal de interferencia. El hallazgo debe repetirse en condiciones relevantes, porque puede cambiar con luz y distancia.

La estereopsis necesita correspondencia entre detalles de ambos ojos. El desenfoque asimétrico reduce frecuencias espaciales en uno y empeora la correspondencia. No toda profundidad depende de estereopsis: perspectiva, movimiento, tamaño y oclusión aportan claves monoculares, lo que explica buena adaptación cotidiana en muchos pacientes.

Un experimento con monovisión inducida mostró deterioro de la discriminación de grandes disparidades a 3 m en jóvenes y présbitas [9]. La extrapolación a caídas o cirugía es limitada, pero desmonta la idea de que solo se pierde estereopsis fina de laboratorio. Escaleras, bordillos, conducción, cirugía, deporte de pelota y herramientas pueden exigir un umbral mayor de prudencia.

La aniseiconia es diferencia de tamaño o forma percibida entre imágenes. Puede proceder de anisometropía axial o refractiva, corrección en gafas, córnea, retina o diferencias ópticas. Una LIO no produce la misma magnificación que unas gafas, pero el ensayo de 2026 demostró mayor aniseiconia con la monovisión intensa [2].

Los síntomas incluyen esfuerzo, sensación espacial extraña, mareo o dificultad para fusionar, aunque muchas personas no los presentan. Medir solo refracción no identifica toda la experiencia. Cuando hay sospecha, se comparan aniseiconia, estereopsis y síntomas con corrección binocular completa.

Una historia de estrabismo, parche, cirugía muscular, diplopía o ambliopía exige valoración ortóptica. La monovisión puede descompensar una foria o, en alguien con supresión estable, no aportar la cooperación esperada. La ausencia de diplopía preoperatoria no garantiza reserva fusional suficiente bajo desenfoque asimétrico.

La visión nocturna combina pupila mayor, menos contraste, glare, aberraciones y tiempo de decisión. El ojo miope puede generar una imagen amplia desenfocada alrededor de luces o reducir la distancia a la que se reconoce una señal. La adaptación neural puede ayudar, pero no convierte el ojo de cerca en irrelevante.

En un circuito nocturno, once présbitas no habituados probaron correcciones en orden aleatorio. La distancia de legibilidad de señales fue menor con monovisión y lentes multifocales de contacto que con gafas monofocales o progresivas [10]. La muestra es mínima, los usuarios no estaban adaptados y las lentes eran corneales; la evidencia es indirecta para LIO.

En otra prueba, trece usuarios adaptados de monovisión de contacto no mostraron peor conducción diurna en carretera que con su corrección habitual [11]. Los resultados no se contradicen: cambian adaptación, noche, diseño y tarea. No se debe declarar «la monovisión impide conducir» ni «no afecta a la conducción».

La evaluación clínica pregunta por horario, kilómetros, carreteras, profesión y confianza. Se comprueba mejor corrección binocular de lejos. Unas gafas finas que neutralicen el ojo miope y el cilindro pueden mejorar conducción nocturna sin invalidar la estrategia durante el día. Esta opción debe explicarse antes de operar, no presentarse después como fracaso inesperado.

10. Monovisión frente a multifocalidad: perfiles, no ganadores

Sección titulada «10. Monovisión frente a multifocalidad: perfiles, no ganadores»

El ensayo multicéntrico de Moorfields aleatorizó 212 pacientes a una multifocal difractiva bilateral o monofocal con −1,25 D de objetivo en un ojo. A cuatro meses, 71,3 % del grupo multifocal y 25,8 % del de monovisión declaró no usar gafas; la visión intermedia favoreció monovisión y la próxima multifocalidad. Se intercambiaron lentes en 5,7 % del grupo multifocal y en ninguno del monofocal [12]. Son modelos de una época concreta, pero el estudio demuestra intercambio entre independencia y complejidad óptica.

Una red meta-analítica posterior reunió 32 estudios y 3.082 pacientes. La multifocalidad bilateral presentó mayor independencia completa que monovisión, con razón de riesgos de 2,06, mientras monovisión produjo menos glare [13]. Las comparaciones indirectas, heterogeneidad de objetivos y generaciones de lentes limitan el rango exacto.

La conversación correcta no enfrenta una lente «de calidad» a otra «sin gafas». La monovisión evita dividir luz en cada ojo, pero desenfoca deliberadamente uno según distancia. La multifocalidad distribuye luz simultáneamente en ambos ojos y suele cubrir mejor cerca, pero aumenta fenómenos fóticos. Un paciente puede valorar más cualquiera de los dos perfiles.

11. Qué resultados puede ofrecer la monovisión monofocal

Sección titulada «11. Qué resultados puede ofrecer la monovisión monofocal»

En una cohorte prospectiva de 26 pacientes con objetivo de −1,00 a −1,50 D en el segundo ojo, la anisometropía media fue 1,16 D. El 96 % logró al menos 20/30 binocular de lejos y el 92 % N8/J4 de cerca; solo el 25 % fue completamente independiente de gafas [14]. La agudeza funcional no equivale a ausencia total de corrección.

Otra cohorte prospectiva de 56 pacientes definió mini-monovisión con −0,75 a −1,75 D. El 93 % comunicó poca o ninguna gafa para ordenador y distancia, y el 87 % para uso general [15]. Las preguntas y el intervalo objetivo difieren del estudio anterior. La aparente discrepancia ilustra por qué deben publicarse tareas y denominadores.

La independencia tiene al menos cuatro dimensiones:

  • frecuencia: nunca, ocasional o habitual;
  • distancia: lejos, intermedio y cerca;
  • contexto: luz, duración, tamaño y precisión; y
  • tolerancia: poder hacer una tarea no significa preferir hacerla sin gafas.

Una puntuación global puede ocultar que alguien conduce con gafas pero usa móvil sin ellas, o al revés. La decisión compartida debe pactar qué patrón constituirá éxito.

12. Monofocales mejoradas: por qué surgió una categoría nueva

Sección titulada «12. Monofocales mejoradas: por qué surgió una categoría nueva»

Varias lentes modifican el perfil central, la asfericidad o la distribución radial de potencia para extender modestamente intermedio sin producir los focos de una multifocal. Se comercializaron como monofocales mejoradas, plus, mono-EDOF o de intermedio optimizado. Una revisión de alcance comprobó que algunas mejoraban intermedio pero no cumplían todos los criterios ANSI para EDOF [16].

La ambigüedad no es semántica menor. Si se llama EDOF a una lente con incremento pequeño, se puede prometer un rango que no posee. Si se llama monofocal a toda lente de pico único, se oculta una modificación clínicamente útil. Hace falta describir rendimiento.

12.2. Clasificación funcional por curva de desenfoque

Sección titulada «12.2. Clasificación funcional por curva de desenfoque»

Una revisión con análisis de conglomerados propuso clasificar LIO por profundidad de campo en la curva monocular corregida para lejos y por la forma de la transición entre intermedio y cerca. Diferenció rango parcial estrecho, mejorado y extendido, y familias de rango completo [17]. El consenso global de 2026 respaldó el enfoque funcional para lentes de visión simultánea y actualizó el lenguaje de profundidad de campo [18].

En la correspondencia habitual, una monofocal convencional ocupa PARTIAL-DOFi Narrow, una monofocal mejorada PARTIAL-DOFi Enhanced y una EDF PARTIAL-DOFi Extended. No es una clasificación por marca ni mecanismo. Dos diseños distintos pueden terminar en la misma categoría si sus curvas son comparables; dos lentes llamadas «mejoradas» podrían no hacerlo.

La curva de desenfoque muestra agudeza mientras se añaden lentes negativas o positivas sobre la corrección lejana. Cero representa lejos; valores negativos simulan distancias progresivamente próximas. Una curva más alta —menor logMAR— durante un intervalo indica mejor agudeza bajo esas condiciones.

No es una fotografía perfecta de la vida. Cada punto se mide con optotipos, iluminación, pasos dióptricos y tiempo. La curva monocular corregida para lejos aísla óptica, pero elimina el efecto de la refracción objetivo y la binocularidad. Para entender una mini-monovisión se necesitan curvas monoculares y binocular sin corrección, además de tareas.

Un metanálisis de 31 estudios, incluidos ocho ensayos aleatorizados y 23 series, comparó varias monofocales mejoradas con convencionales. No encontró diferencia significativa en agudeza lejana corregida; observó mejoras medias de 0,11 logMAR en intermedio y 0,12 logMAR en cerca corregidas para lejos. No halló diferencias significativas en contraste o fenómenos fóticos, aunque la certeza fue menor para varios resultados. La independencia intermedia favoreció a las mejoradas con OR 7,85 [19].

La razón de oportunidades parece grande porque parte de una probabilidad base y definiciones concretas. No indica que casi ocho de cada diez personas queden sin gafas ni que el beneficio individual sea enorme. La ganancia de alrededor de una línea puede ser relevante para pantalla y escasa para letra fina.

Un segundo metanálisis restringido a seis RCT y 429 pacientes halló una mejora de 0,10 logMAR en visión intermedia binocular no corregida y 0,09 monocular [20]. Todos los ensayos evaluaron la misma plataforma mejorada, por lo que la inferencia sobre toda la categoría es limitada. Los resultados secundarios no mostraron una ventaja amplia y uniforme.

La conclusión equilibrada es triple: existe un beneficio intermedio medio; suele conservarse la distancia; y la magnitud no permite prometer cerca ni trasladar datos entre modelos. Tampoco se debe asumir ausencia absoluta de halos o pérdida de contraste porque un promedio no detecte diferencia.

14. Monofocal mejorada más mini-monovisión

Sección titulada «14. Monofocal mejorada más mini-monovisión»

La extensión óptica y la anisometropía son mecanismos distintos. Una lente mejorada ensancha el intervalo monocular; desplazar ligeramente el foco del ojo compañero mueve ese intervalo. Si se solapan bien, la combinación puede cubrir lejos e intermedio con una diferencia menor que la necesaria con una monofocal estrecha.

Una revisión de 19 estudios y 1.530 pacientes comunicó visión intermedia binocular media de 0,16 logMAR con monofocales, 0,11 con mejoradas y 0,08 con EDOF bajo mini-monovisión. La independencia media fue 51 %, 55 % y 63,4 %, respectivamente, pero las diferencias no alcanzaron significación y hubo gran variabilidad [21]. Los estudios no asignaron al azar todas las categorías ni emplearon el mismo objetivo.

Un ensayo doble enmascarado con 48 pacientes comparó una monofocal avanzada y una EDOF no difractiva, ambas en mini-monovisión. A tres meses no encontró diferencias binoculares significativas en agudeza lejana, intermedia o próxima. La EDOF rindió mejor en partes de la curva de desenfoque y la monofocal avanzada produjo un halo menor [22]. El resultado apoya perfiles parcialmente intercambiables en una estrategia específica, no equivalencia de todas las lentes.

La revisión de «enhanced monovision» publicada en 2026 solo pudo reunir 199 pacientes y detectó heterogeneidad sustancial [23]. Una serie con una monofocal mejorada y mini-monovisión comunicó buen rango y satisfacción, pero no separó el aporte del diseño, la refracción y la selección [24]. En consecuencia, se debe decir qué parte del resultado se espera de cada mecanismo y aceptar que no puede predecirse con precisión aditiva.

15. EDOF con micromonovisión como límite del capítulo

Sección titulada «15. EDOF con micromonovisión como límite del capítulo»

Las lentes EDOF suelen necesitar un desplazamiento miópico menor para añadir cerca funcional. En una subanálisis de 411 pacientes con una plataforma de rango extendido, diferencias alrededor de 0,75 D se asociaron con buena distancia e intermedio y cierta cerca [25]. No fue una aleatorización por nivel de monovisión y los resultados son específicos de la lente.

Una revisión que comparó monofocal mejorada con EDOF encontró solo cinco estudios y 672 ojos, con una única comparación aleatorizada; la heterogeneidad impidió sintetizar cuantitativamente intermedio [26]. Por ello, C69 no construye una jerarquía. C70 y capítulos posteriores estudiarán mecanismos EDOF y multifocales. La lección aquí es metodológica: «EDOF + −0,50 D» y «monofocal + −1,25 D» pueden perseguir un intervalo similar por rutas distintas y con perfiles distintos.

16.1. Convertir deseos en una matriz funcional

Sección titulada «16.1. Convertir deseos en una matriz funcional»

La entrevista identifica distancia, tamaño, iluminación, duración y frecuencia de cada tarea. Es útil medir físicamente el puesto: muchos pacientes llaman «cerca» a un monitor de 80 cm y «lejos» a una televisión de 2 m. Se jerarquizan, por ejemplo:

  • conducción nocturna y reconocimiento lejano;
  • ordenador, salpicadero, cocina o música;
  • móvil, libro, etiquetas y medicación;
  • precisión espacial, deporte, escalera o trabajo manual; y
  • voluntad de usar gafas en situaciones concretas.

La prioridad no se deduce de edad. Una persona joven con intercambio de cristalino puede exigir más calidad nocturna; otra mayor puede necesitar visión próxima para autonomía. La pregunta decisiva es qué compromiso lamentaría más.

Además de biometría y topografía, se evalúan:

  • refracción manifiesta/ciclopléjica cuando procede y estabilidad;
  • agudeza monocular y binocular de alto y bajo contraste;
  • pupila fotópica y mesópica;
  • superficie ocular y córnea;
  • mácula, nervio y campo cuando estén indicados;
  • estereopsis, alineación, motilidad y reserva fusional;
  • dominancia de mira y sensorial, sin convertirlas en veto; y
  • experiencia con anisometropía, lentes de contacto o cirugía refractiva.

Las diferencias entre ojos importan incluso fuera de monovisión. En una cohorte de 137 pacientes con catarata, la disparidad de agudeza y contraste se relacionó con estereopsis y rendimiento binocular a lo largo de las cirugías [27]. Medir solo el ojo programado ignora el sistema que recibirá el resultado.

16.3. Candidatos que requieren especial cautela

Sección titulada «16.3. Candidatos que requieren especial cautela»

Estrabismo, ambliopía, diplopía, supresión, queratocono/irregularidad, neuropatía, maculopatía, glaucoma avanzado o asimetría marcada pueden reducir el beneficio binocular. También importan conducción profesional, trabajo a altura, microscopía, tiro, aviación o deporte rápido. No son contraindicaciones automáticas; elevan el estándar de prueba y consentimiento.

Una retina peor en el ojo próximo puede impedir lectura; una córnea irregular en el de lejos puede eliminar el ancla nítida. «Poner lejos en el ojo bueno» parece intuitivo, pero la tarea prioritaria decide qué ojo necesita mejor resolución.

Una lentilla puede comparar −0,75, −1,00 o −1,50 D y explorar qué ojo tolera cerca. Debe probarse en actividades reales, idealmente con luz variada. Un armazón de prueba es más rápido, pero cambia magnificación y campo; una lente de contacto se aproxima mejor al plano ocular. Los simuladores permiten alternar configuraciones sin esos cambios, aunque todavía no reproducen dispersión, neuroadaptación ni toda la cirugía.

La simulación negativa es informativa: rechazo intenso, mareo o imposibilidad de realizar una tarea aconsejan reducir dosis o elegir simetría. Una prueba positiva no garantiza éxito. La catarata puede impedir una imagen nítida, el ensayo puede ser corto y la LIO final tendrá aberraciones y posición distintas.

17.2. La cirugía del primer ojo como experimento

Sección titulada «17.2. La cirugía del primer ojo como experimento»

En cirugía bilateral diferida, el primer ojo proporciona refracción y calidad reales. Si se dirige a lejos, puede probarse el compañero con lentilla o lentes de ensayo antes de fijar su objetivo. También se actualiza la predicción del segundo ojo con el error del primero cuando el protocolo de cálculo lo permite.

La estrategia exige no prometer el plan inicial como inmutable. Si el primer ojo termina miope, puede convertirse en ojo intermedio y recalcularse el segundo para lejos, siempre que binocularidad y preferencias lo apoyen. Eso no es improvisación: es adaptación informada.

La cirugía bilateral inmediata pierde la oportunidad de aprendizaje refractivo entre ojos. Puede ser adecuada por eficiencia y seguridad en sistemas seleccionados, pero una monovisión de precisión debe considerar el coste de no observar el primer resultado. Una incertidumbre biométrica alta o una preferencia binocular dudosa favorecen secuenciar.

18.1. El objetivo solo funciona si se alcanza

Sección titulada «18.1. El objetivo solo funciona si se alcanza»

La monovisión amplía rango mediante una diferencia controlada. El error aleatorio puede aumentar, reducir o invertirla. Se repiten medidas discordantes, se trata superficie ocular, se revisan longitud axial, queratometría, cámara y cirugía corneal previa, y se usa una fórmula apropiada. C55–C65 desarrollan el cálculo con detalle; aquí importa su consecuencia binocular.

El cilindro residual puede ampliar profundidad aparente, pero reduce el pico y orienta el desenfoque. No debe inducirse sin intención. Se calcula astigmatismo corneal posterior, incisión y rotación tórica. Un ojo de lejos con cilindro puede perder la función que debe dominar; un ojo de cerca con cilindro puede no leer aunque su equivalente parezca correcto.

18.3. Referencia de dominancia y lateralidad

Sección titulada «18.3. Referencia de dominancia y lateralidad»

Se documentan claramente ojo derecho/izquierdo, dominante/preferido y objetivo. Los errores de lateralidad en una estrategia asimétrica tienen consecuencias funcionales aunque ambas lentes sean correctas. La hoja quirúrgica debe mostrar el objetivo por ojo, no solo la potencia.

Superficie, incisión, edema, presión y neuroadaptación cambian en las primeras semanas. Se evita intervenir por una diferencia temprana salvo urgencia. La refracción estable se confirma y se prueba la corrección que resolvería el síntoma antes de seleccionar un procedimiento.

19. Consentimiento informado y decisión compartida

Sección titulada «19. Consentimiento informado y decisión compartida»

El consentimiento debe describir un perfil probable y sus incertidumbres:

  • la LIO monofocal no recupera acomodación;
  • ambos ojos para lejos suelen necesitar gafas de cerca;
  • la monovisión puede reducir gafas, no garantiza prescindir de ellas;
  • más miopía en un ojo suele dar más cerca y menos simetría;
  • pueden empeorar estereopsis, contraste o confort nocturno;
  • una monofocal mejorada mejora sobre todo intermedio y no equivale a EDOF;
  • pueden requerirse gafas para conducción, letra pequeña o baja luz;
  • el error refractivo y el astigmatismo modifican el resultado; y
  • el rescate puede ir de gafas a una nueva cirugía con riesgos crecientes.

Las probabilidades deben corresponder al modelo y protocolo propios cuando existan. No se mezclan porcentajes de estudios con objetivos distintos. El cirujano registra qué tareas priorizó el paciente y qué uso de gafas considera aceptable. Esa nota es clínicamente más útil que una casilla «desea independencia».

Una buena explicación no intenta eliminar toda incertidumbre. Permite elegir entre incertidumbres: gafas previsibles con simetría, desenfoque interocular con óptica monofocal, o distribución simultánea de luz con otra familia. La autonomía necesita comparadores honestos.

Se informan resultado por ojo y error respecto al objetivo. Las agudezas se miden monocular y binocular, sin corrección y corregidas, en distancias especificadas. «Intermedio» puede ser 60, 66 u 80 cm; «cerca» 33 o 40 cm. Sin distancia, no hay comparación válida.

La curva monocular corregida describe la lente; la binocular sin corrección describe mejor la estrategia. El área bajo la curva resume rango, pero puede ocultar un hueco. Se observa continuidad y umbrales de agudeza funcional, no solo el mejor punto.

Contraste fotópico/mesópico, glare, estereopsis, aniseiconia y comparación binocular-mejor ojo revelan costes que la agudeza esconde. Se eligen pruebas según síntomas y tarea, no una batería indiscriminada.

Un PROM validado debe complementarse con uso de gafas por distancia y actividad. Se pregunta frecuencia, dificultad y satisfacción. La mejoría de catarata puede producir un efecto techo: todos se sienten mucho mejor aunque existan diferencias entre estrategias, como mostró el ensayo de 2026 [2]. Por eso satisfacción global no elimina la necesidad de medidas específicas.

21. Insatisfacción: diagnóstico antes que intervención

Sección titulada «21. Insatisfacción: diagnóstico antes que intervención»

«No veo bien» se traduce en ojo, distancia, luz, duración y momento. Se pregunta si cerrar un ojo mejora; si una gafa de lejos elimina el problema; si el texto se aclara al acercarlo; si hay diplopía, halos o mareo. La respuesta formula hipótesis.

Se revisan lágrima, epitelio, edema, astigmatismo irregular, refracción, centrado/inclinación, cápsula, mácula, nervio, presión y motilidad. Una PCO puede simular falta de rango; una membrana epirretiniana puede impedir supresión; una foria puede descompensarse.

No se realiza Nd:YAG solo porque la visión está borrosa. Si la causa es intolerancia refractiva o puede requerirse intercambio, abrir la cápsula eleva el riesgo y la complejidad.

Corregir ambos ojos para lejos durante una prueba responde si la anisometropía es causa. Añadir cerca muestra si el problema es rango insuficiente. Una lentilla puede reducir miopía del ojo próximo o aumentarla gradualmente. Prismas o evaluación ortóptica se usan si hay componente motor.

La mejoría con una prueba no obliga al procedimiento equivalente; demuestra mecanismo. Después se compara el coste de gafas, lentilla, láser, lente suplementaria o intercambio.

Gafas de lectura, ocupacionales o de lejos pueden resolver la tarea. Unas gafas para conducción corrigen el ojo miope y cilindro, conservando monovisión el resto del día. Una lentilla temporal o permanente permite ajustar la dosis y es especialmente útil antes de cirugía de rescate.

Si la refracción es estable, córnea adecuada y el problema es esferocilíndrico, una ablación puede acercar el resultado al objetivo o eliminar monovisión. Deben considerarse superficie ocular, paquimetría, aberraciones y pérdida de opciones. La exactitud de un procedimiento secundario no es absoluta.

Una lente suplementaria, ajuste de una LIO ajustable o intercambio dependen de anatomía, plataforma, tiempo, cápsula y experiencia. El intercambio temprano suele ser técnicamente más sencillo que tras fibrosis o Nd:YAG, pero nunca es trivial. El beneficio esperado debe superar riesgos de zónula, cápsula, vítreo, córnea, retina e infección.

Dar tiempo puede ser razonable cuando anatomía y seguridad son correctas y hay mejoría. «Adáptese» no sustituye diagnóstico ni límite temporal. Se pacta seguimiento, corrección de prueba y criterio para cambiar de estrategia. La adaptación no corrige hipermetropía, cilindro alto, maculopatía o diplopía.

23.1. Conductor nocturno con alta prioridad de contraste

Sección titulada «23.1. Conductor nocturno con alta prioridad de contraste»

Se favorece simetría lejana o una diferencia pequeña, corrigiendo astigmatismo y explicando gafas de cerca. Una monofocal mejorada puede aportar intermedio si los datos del modelo y el ojo lo permiten. Si se usa mini-monovisión, se prueba visión nocturna y se ofrece corrección binocular de lejos.

Se mide distancia real, a menudo 60–80 cm. Una monofocal mejorada bilateral o una pequeña miopía en el ojo compañero puede cubrirla. Inducir −2,00 D quizá acerque demasiado el foco y deje un hueco. Las gafas ocupacionales siguen siendo una opción de gran calidad.

Puede preferir miopía bilateral o monovisión más intensa. Se compara conservación de estereopsis con prioridad de lectura y se realiza una prueba. La existencia de gafas de lejos no significa fracaso si fue la elección pactada.

Eliminar su visión próxima sin corrección puede ser una pérdida cultural y funcional. Se explora mantener un ojo o ambos miopes. La decisión no debe imponerse por la expectativa poblacional de «quitar gafas».

La incertidumbre de potencia y las aberraciones son mayores. Una monofocal de buena tolerancia y un plan secuencial pueden ser preferibles. La monofocal mejorada no compensa una córnea irregular por definición. Se simulan objetivos y se explica posibilidad de retoque.

La monofocalidad evita algunas pérdidas por distribución simultánea, pero la monovisión todavía exige dos imágenes útiles. Se mide contraste y potencial de cada ojo. Si el campo o mácula empeorarán, preservar redundancia binocular puede pesar más que independencia.

Se solicita historia detallada, alineación y reservas. La emetropía bilateral es la opción conservadora; una diferencia pequeña podría probarse si la función lo admite. Una prueba breve sin síntomas no descarta descompensación tardía.

Se confirma estabilidad y causa. Un primer ojo a −0,75 D puede utilizarse como intermedio y dirigir el segundo a plano, si preferencia y potencial lo apoyan. También puede corregirse el primero. La elección no se guía por salvar el plan, sino por construir el mejor sistema final.

  • «Monofocal» describe un diseño óptico, no el objetivo binocular completo.
  • La pseudoacomodación no es recuperación de acomodación verdadera.
  • La monovisión asigna intervalos diferentes a los ojos y depende de ponderación/supresión neural.
  • Micro, mini y convencional no tienen límites uniformes; siempre se declaran objetivos y refracciones alcanzadas.
  • La anisometropía es una dosis: más diferencia suele dar más cerca y menos simetría binocular.
  • Una diferencia intensa puede aumentar aniseiconia, reducir estereopsis y generar reoperación por intolerancia.
  • La dominancia de mira orienta, pero no determina la preferencia ni prohíbe monovisión cruzada.
  • El cilindro residual y la hipermetropía del ojo de lejos pueden deshacer la estrategia.
  • La conducción nocturna y las tareas estereoscópicas deben discutirse específicamente.
  • La multifocalidad suele lograr más independencia completa; la monovisión suele producir menos glare.
  • Una monofocal mejorada ofrece una ganancia media modesta de intermedio, no visión completa de cerca.
  • Monofocal mejorada y EDOF no son sinónimos; la curva de desenfoque permite clasificación funcional.
  • Combinar lente mejorada y mini-monovisión puede ampliar rango, pero la evidencia no establece una jerarquía universal.
  • La simulación informa, pero no garantiza; la cirugía secuencial permite recalibrar.
  • El éxito se mide por tareas, distancias y binocularidad, además de agudeza y satisfacción.
  • Ante insatisfacción, se prueba causalidad y se rescata desde lo menos invasivo.
  • Nd:YAG no corrige una mala estrategia refractiva y puede complicar un intercambio posterior.

25. Controversias, lagunas y líneas de investigación

Sección titulada «25. Controversias, lagunas y líneas de investigación»

25.1. Una nomenclatura de monovisión todavía inestable

Sección titulada «25.1. Una nomenclatura de monovisión todavía inestable»

Los mismos términos abarcan objetivos diferentes. Se necesitan estándares que publiquen objetivo, resultado, ojo, cilindro y ancho funcional, y no solo «mini» o «micro». La clasificación debería relacionar la diferencia refractiva con distancias y binocularidad.

25.2. ¿Cuál es la dosis individual óptima?

Sección titulada «25.2. ¿Cuál es la dosis individual óptima?»

Los promedios favorecen anisometropías leves/moderadas, pero no existe un modelo validado que prediga tolerancia desde dominancia, estereopsis, edad, pupila y tareas. Ensayos adaptativos podrían asignar dosis por respuesta funcional en lugar de grupos fijos.

25.3. Qué prueba predice mejor el ojo de lejos

Sección titulada «25.3. Qué prueba predice mejor el ojo de lejos»

La dominancia de mira es reproducible y fácil, pero coincide de forma incompleta con preferencia. Los simuladores perceptivos son prometedores; necesitan muestras mayores, comparación con resultados quirúrgicos y evaluación de coste/tiempo.

La mayoría de estudios mide puntos estáticos de cerca. Faltan desenlaces de escalera, bordillo, deporte, conducción y tareas profesionales en usuarios adaptados, con controles de edad y contraste. También falta conocer si una pequeña pérdida de estereopsis predice caídas.

25.5. Monofocales mejoradas como familia heterogénea

Sección titulada «25.5. Monofocales mejoradas como familia heterogénea»

Los metanálisis están dominados por una plataforma. Deben existir RCT independientes entre múltiples diseños, con curvas estandarizadas, contraste mesópico, halos, lectura, conducción y PROM. La etiqueta de categoría no debe heredarse por analogía.

25.6. Interacción entre óptica y refracción

Sección titulada «25.6. Interacción entre óptica y refracción»

Se necesitan ensayos factoriales que separen lente convencional/mejorada/EDOF y emetropía/anisometropía. Las revisiones actuales comparan combinaciones y no permiten saber cuánto aporta cada componente.

La mayoría de seguimientos es corta. Neuroadaptación, progresión de retina/glaucoma, opacificación capsular y cambios ocupacionales pueden modificar el balance. Un sistema que depende del ojo de lejos puede ser frágil si ese ojo enferma.

Faltan registros con denominadores sobre gafas de rescate, láser corneal, intercambio y descompensación binocular. La reoperación debe publicarse con razón, tiempo, cápsula y resultado, no solo como evento adverso agregado.

Los cuestionarios generales de catarata presentan efecto techo. Se necesitan instrumentos que discriminen dependencia por tarea, conflicto binocular, esfuerzo, profundidad, noche y arrepentimiento decisional, validados en diferentes lenguas.

La línea más fértil es abandonar el éxito reducido a «20/20» o «sin gafas» y modelar un perfil continuo: curva binocular, contraste, estereopsis, velocidad, síntomas y tareas priorizadas. Así la lente y el objetivo refractivo se convierten en medios para una función declarada, no en fines comerciales.

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Estado editorial: borrador académico sometido a verificación bibliográfica y controles estructurales internos. Requiere revisión experta, actualización antes de publicación y adaptación a cada contexto asistencial; no constituye una recomendación clínica individual.