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Capítulo 84. Uveítis, trauma, iris anómalo y cristalino inestable en la corrección de la presbicia

PBR-C84 Versión 0.2 Borrador academico no validado

En un ojo con uveítis, trauma, defecto iridiano o inestabilidad zonular, la corrección de la presbicia deja de ser una elección aislada de foco. Antes hay que controlar inflamación o infección, reconstruir la integridad del globo, estimar retina/nervio/córnea, asegurar soporte y decidir qué anatomía es probable que cambie. La independencia de gafas queda subordinada a una imagen estable, un ojo controlable y un rescate posible.

La etiqueta diagnóstica tampoco decide por sí sola. Una uveítis anterior remota y quieta no equivale a panuveítis con edema; una iridodiálisis pequeña no equivale a aniridia traumática; una diálisis zonular focal estable no equivale a ectopia lentis progresiva. Este capítulo construye la decisión desde actividad, daño, soporte, pupila y horizonte.

El objetivo no es excluir automáticamente ópticas de rango, sino exigir que su beneficio incremental sobreviva a la incertidumbre. Cuando inflamación, centrado, cápsula, pupila o función posterior son frágiles, una monofocal —tórica si procede— suele concentrar luz y preservar alternativas. Reparación de iris, anillo o segmento capsular y fijación secundaria resuelven problemas anatómicos concretos; ninguno restaura acomodación ni garantiza estabilidad tardía.

Al finalizar el capítulo, el lector podrá:

  • separar actividad inflamatoria, secuela anatómica y catarata;
  • definir quietud sin aplicar mecánicamente un calendario universal;
  • coordinar inmunomodulación, profilaxis y seguimiento macular;
  • estimar potencial en uveítis anterior, intermedia, posterior y panuveítis;
  • distinguir reparación urgente del globo de rehabilitación refractiva;
  • inventariar daño corneal, iridiano, zonular, capsular, retinal y neural tras trauma;
  • valorar fotofobia, glare, diplopía monocular y cosmesis en defectos de iris;
  • elegir entre sutura, cerclaje pupilar, prótesis o corrección externa;
  • reconocer ectopia lentis estática o progresiva y su asociación sistémica;
  • seleccionar dispositivos capsulares y soporte de LIO según la anatomía;
  • anticipar pupila pequeña e IFIS sin prescribir cambios farmacológicos inseguros;
  • limitar PrC-IOL cuando centrado, contraste, retina o rescate sean inciertos; y
  • auditar resultados anatómicos, inflamatorios, ópticos y funcionales a largo plazo.

La primera capa es actividad: células, flare, dolor, hiperemia, infiltrado, vasculitis, vitritis, edema o infección. La segunda es daño: sinequias, membranas, atrofia, glaucoma, cicatriz, pérdida de iris, catarata o mácula lesionada. La tercera es arquitectura: pupila, zónula, cápsula, saco, posición del cristalino y posibles fijaciones. La cuarta es función deseada: distancia, lectura, fotofobia, contraste, campo y tareas.

Mezclarlas produce errores. Operar una catarata no trata una uveítis activa; suprimir células no centra un saco; una prótesis de iris no corrige una mácula; una multifocal no compensa una pupila irregular. Cada intervención declara qué capa modifica.

La guía ESCRS sitúa comorbilidad, pupila, soporte y expectativas antes de seleccionar una LIO correctora de presbicia [1]. En estos ojos, «puede implantarse» es una pregunta técnica, mientras que «ofrece una ventaja neta robusta» es clínica. El comparador no es no hacer nada, sino monofocal/tórica, gafas, lente de contacto, reparación anatómica o una estrategia escalonada.

Una óptica sensible necesita córnea regular, centrado, pupila suficientemente predecible, cápsula estable, retina/nervio útiles y baja inflamación. Si varias variables ya consumen reserva, añadir reparto de luz o alta sensibilidad al descentramiento puede superar el presupuesto.

La complejidad quirúrgica tampoco debe acumularse sin beneficio demostrable. Sinequiolisis, expansión pupilar, vitrectomía anterior, soporte capsular, sutura iridiana y LIO avanzada en una misma sesión multiplican interacciones. A veces combinar evita reintervenciones; otras veces escalonar permite conocer el resultado de cada capa.

La reversibilidad se describe de forma real. Una gafa se retira; una lente de contacto se suspende; una sutura o prótesis requiere cirugía; un recambio después de fibrosis o YAG puede ser difícil. El horizonte incluye recurrencia, glaucoma, PCO, contracción capsular, rotura de sutura y nueva cirugía.

«Uveítis» comprende enfermedades infecciosas y no infecciosas, anteriores, intermedias, posteriores o panuveítis, episódicas o crónicas. Se documentan etiología, lateralidad, curso, última actividad, tratamiento, adherencia, infecciones descartadas, glaucoma, hipotensión, mácula, nervio y retina periférica. Fuchs no se gestiona igual que JIA, Behçet, VKH, herpética o toxoplasmosis.

La catarata puede proceder de inflamación y corticosteroides. La pérdida visual puede proceder además de edema macular, membrana, atrofia, cicatriz, neuropatía, queratopatía o glaucoma. Se repiten refracción, OCT y exploración posterior; si la opacidad impide ver, ecografía y la historia limitan expectativas.

Una revisión perioperatoria resume que mantener la enfermedad quieta al menos tres meses antes de cirugía maximiza resultados y reduce recurrencia/CME, aunque el riesgo persiste [2]. Es una regla general, no un ritual: una catarata que impide tratar retina, una complicación del cristalino o ciertas uveítis crónicas pueden requerir otra decisión. Se documenta por qué el ojo está suficientemente controlado o por qué el beneficio de no esperar supera el riesgo.

Quietud no es ausencia de síntomas una mañana. Incluye trayectoria clínica, células/flare interpretados según la enfermedad, vítreo, OCT, presión y estabilidad terapéutica. Algunas células persistentes pueden ser estructurales; un ojo blanco puede tener actividad posterior. Se compara con su baseline.

Se evita reducir inmunomodulación para «llegar limpio» si ello favorece brote. Uveítis y medicina sistémica coordinan biológicos, inmunosupresores, infección y cobertura perioperatoria. No existe un único régimen tópico, oral, periocular o intravítreo para todas las etiologías.

La decisión refractiva se retrasa hasta que sea razonable estimar refracción y pronóstico. Midriasis irregular, superficie por colirios, hipotonía o edema cambiante degradan biometría. Repetir mediciones no elimina incertidumbre biológica, pero la hace visible.

3. Resultados de catarata en uveítis: beneficio sin trivialización

Sección titulada «3. Resultados de catarata en uveítis: beneficio sin trivialización»

La cirugía puede aportar una ganancia importante. Una revisión sistemática/meta-análisis de 89 artículos encontró que, en ojos con uveítis quieta o mayoritariamente quieta, alcanzaron ≥20/40 el 68 % tras faco; con LIO lo hizo el 71 %, frente al 52 % de ojos dejados afáquicos [3]. El promedio no se aplica a cualquier etiología: actividad, afectación posterior y daño previo modificaron resultados.

Esto refuta el nihilismo, no demuestra idoneidad para multifocalidad. El desenlace ≥20/40 no mide contraste, halos, lectura, inflamación tardía ni recambio. Además, los casos que recibieron LIO pueden haber sido seleccionados por mejor anatomía.

Se comunica beneficio en componentes: retirada de opacidad, mejor luz/color, corrección de ametropía y acceso posterior. El techo se atribuye a mácula, nervio, córnea o ambliopía. Si la catarata es leve y el impulso principal es presbiópico, el umbral de seguridad es mayor que cuando la catarata bloquea función o tratamiento.

La pseudofaquia en uveítis moderna es habitual si hay soporte y control. Dejar afáquico puede ser apropiado cuando infección, cápsula, inflamación extrema o plan posterior hacen insegura una LIO primaria. La LIO secundaria se plantea después; no debe implantarse una óptica compleja para evitar una gafa temporal.

El saco es preferible cuando es estable. Sulcus, fijación iridiana/escleral o cámara anterior tienen requisitos de anatomía y riesgos desarrollados en C67. La uveítis añade pigmento, sinequias, CME, glaucoma y reacción a material/posición.

La potencia se calcula con superficie/biometría estables y objetivo binocular. Si hay baja visión unilateral, la anisometropía y el tamaño de imagen pueden importar más que la independencia cercana.

4. Inflamación perioperatoria y edema macular

Sección titulada «4. Inflamación perioperatoria y edema macular»

El plan especifica tratamiento antes, durante y después, quién lo modifica y cómo vigilar infección/PIO. Corticosteroides tópicos, sistémicos, perioculares o intravítreos y AINE se eligen por etiología, actividad, edema previo, glaucoma, superficie, diabetes y tratamiento sistémico. No se copia un protocolo de un ensayo a todos.

En 1.859 ojos inflamatorios sin edema visualmente significativo antes de catarata, 286 (15 %) desarrollaron PCME que causaba VA 20/50 o peor a seis meses; se resolvió en 81 % a 12 meses y 91 % a 24, pero hubo recaída en 12 % y 19 %, respectivamente [4]. La cohorte terciaria no estima el riesgo de cualquier uveítis leve; sí demuestra que el seguimiento no termina con una buena primera semana.

La OCT basal ayuda a distinguir edema uveítico, PCME y cavidades degenerativas. Una recidiva tardía puede reflejar la enfermedad, no simplemente la cirugía. Se registra exposición a esteroides, PIO y respuesta. El tratamiento no se usa como garantía de que una óptica de rango conservará contraste.

La uveítis puede elevar presión por inflamación, sinequias, esteroides o cirugía; también producir hipotonía por cuerpo ciliar. Se conoce nervio, ángulo, respuesta esteroidea y presión objetivo. Un implante de esteroide puede ser eficaz para edema y elevar PIO.

En hipotonía, AL/cámara/posición pueden variar; una refracción exacta prometida carece de base. En glaucoma avanzado se prioriza contraste/campo, como en C82. Si se prevé cirugía filtrante, se anticipan cambios de superficie, astigmatismo y logística.

Material y borde influyen en biocompatibilidad capsular/uveal, pero la enfermedad domina. Un estudio prospectivo multicéntrico de 140 ojos comparó materiales: 64 ojos (46,3 %) alcanzaron ≥20/40; la acrílica hidrofóbica tuvo menor inflamación temprana y la silicona mayor [5]. Es evidencia histórica de plataformas concretas, no una jerarquía eterna.

En general se favorece una LIO acrílica, de cámara posterior y saco estable, evitando materiales o posiciones incompatibles con retina/aceite previstos. La PCO y la contracción capsular son frecuentes; se controla centrado. El YAG solo se hace si PCO explica función y después de considerar recambio, soporte e inflamación.

Una PrC-IOL suma sensibilidad a PCO, descentramiento, pupila y pérdida de contraste. La evidencia directa en uveítis es insuficiente. En un episodio anterior remoto, retina normal, pupila regular, soporte firme y larga estabilidad puede discutirse una opción conservadora de rango; con edema, recurrencia, daño posterior o zónula incierta suele ser más robusta monofocal/tórica.

La pupila determina apertura, aberraciones y distribución efectiva de diseños dependientes del diámetro. Sinequias o atrofia sectorial pueden producir glare monocular. Una lente multifocal no regulariza la apertura y puede añadir imágenes.

Se prueba refracción, estenopeico, lente de contacto protésica o apertura externa cuando sea posible. Si reducir la apertura mejora mucho, reparar iris puede ser causal. Si no cambia porque la limitación es retinal, una cirugía de iris ofrece menos beneficio funcional.

6. Trauma ocular: una enfermedad multiestructural

Sección titulada «6. Trauma ocular: una enfermedad multiestructural»

La prioridad inicial es cerrar el globo, prevenir/tratar infección, retirar cuerpo extraño cuando proceda y conservar tejido. La refracción presbiópica no condiciona una reparación urgente. Un meta-análisis de 15 estudios y 8.497 ojos —todos retrospectivos— asoció reparación <24 h con menor endoftalmitis (OR 0,39; IC 95 % 0,19–0,79; I² 95 %), sin diferencia visual demostrada y con certeza baja [6].

Después se inventarían córnea y suturas, ángulo, iris, cápsula, zónula, vítreo, retina, nervio, infección, siderosis/cuerpos extraños y ambliopía. El pronóstico no depende solo de catarata. En 102 ojos con globo abierto, RD, hipema y laceración escleral predijeron peor visión; entre 64 cataratas traumáticas, el momento de extracción no fue predictor independiente [7].

La biometría temprana puede ser falsa por edema, suturas, hipotonía, cámara o desprendimiento. Se usan datos contralaterales con cautela; no se copia potencia sin considerar asimetría. El objetivo refractivo admite ajuste posterior con gafas.

6.1. Catarata traumática: inmediata o diferida

Sección titulada «6.1. Catarata traumática: inmediata o diferida»

Una cápsula abierta con material en cámara, inflamación o glaucoma puede exigir lensectomía en reparación; otras cataratas se difieren para estabilizar córnea y conocer retina. Un RCT de 60 ojos mayores de 12 años tras globo abierto comparó 30 operados en la primera semana y 30 entre el primer y segundo mes, sin diferencia significativa de BCVA ni complicaciones destacadas [8]. Sus criterios no autorizan intercambiar tiempos en infección, niño ambliogénico, cristalino intumescente o lesión posterior.

La implantación primaria depende de herida, contaminación, cápsula, zónula, cálculo y plan retinal. Una afacia temporal puede ser prudente. En trauma infantil, ambliopía cambia urgencia; en adulto, la rehabilitación puede escalonarse.

El consentimiento separa pronóstico del trauma de precisión de la LIO. Una emetropía no repara diplopía, astigmatismo irregular ni campo perdido. La mejor corrección externa se usa antes de añadir cirugía electiva.

7. Iris traumático o congénitamente anómalo

Sección titulada «7. Iris traumático o congénitamente anómalo»

Iridodiálisis, esfínter roto, corectopia, coloboma, aniridia parcial/completa y sinequias producen fotofobia, glare, diplopía monocular, aberraciones y preocupación estética. Se mide localización/tamaño, pupila fotópica/mesópica, córnea, ángulo, endotelio, cápsula, LIO y retina.

Una pequeña iridodiálisis superior cubierta por párpado puede ser asintomática; una inferior puede crear imagen fantasma. La midriasis traumática puede mejorar con tiempo. Antes de reconstruir se prueban gafas tintadas, filtros, lentes de contacto protésicas o mióticos si son seguros y eficaces.

Sutura directa, cerclaje pupilar, reparación de raíz y prótesis tienen indicaciones distintas. Se conserva tejido y se evita una pupila demasiado pequeña o desplazada. La meta es reducir luz parásita y restaurar una apertura funcional, no fabricar una pupila «perfecta».

El ensayo estadounidense prospectivo, multicéntrico, no aleatorizado de una prótesis personalizada mostró a 12 meses reducciones del 59,7 % en fotosensibilidad diurna marcada-grave, 41,5 % nocturna, 53,1 % en glare diurno y 48,5 % en glare nocturno; NEI VFQ-25 mejoró 15,4 puntos y 93,8 % informó mejor estética. La pérdida endotelial mediana fue 5,3 % a seis meses y 7,2 % a 12 [9]. Informa beneficio sintomático seleccionado, no ausencia de riesgo ni superioridad sobre sutura/contacto.

La FDA aprobó el dispositivo original para aniridia parcial o completa congénita o adquirida; la página P170039 registra decisión de 30-05-2018, actualización 20-07-2026 y suplementos [10]. No es autorización cosmética general ni sustituye comprobar etiquetado europeo/portugués/español vigente.

Implantar exige plan de cápsula, LIO, endotelio, glaucoma y retina. Puede combinarse con catarata o fijación, aumentando complejidad. Una prótesis no aporta acomodación; si el soporte es frágil, la óptica presbiópica se simplifica.

Se describe dirección, extensión, progresión, facodonesis, borde del cristalino, refracción, pupila, saco y vítreo. Se busca trauma, pseudoexfoliación, Marfan, homocistinuria, Weill-Marchesani, microsferofaquia y cirugía previa. Un hallazgo sistémico puede exigir derivación cardiovascular/metabólica/genética; la consulta ocular no termina en una LIO.

El cristalino subluxado puede causar miopía/astigmatismo lenticular, diplopía monocular, bloqueo pupilar, inflamación o ambliopía. Si la función se corrige con gafas/contacto y el cristalino es estable, observar puede preservar acomodación residual. La extracción se indica por función/riesgo, no por deseo abstracto de centrar.

Una revisión destaca extensión y localización de debilidad y si la enfermedad es estática o progresiva; recomienda preservar saco cuando sea viable, capsulorrexis centrada, retractores/dispositivos de tensión y minimizar rotación/estrés [11]. El dispositivo se elige por el defecto, no por costumbre.

Un CTR estándar distribuye tensión circunferencial y ayuda en diálisis limitada, pero no se fija a esclera ni detiene una zónula progresiva. Un segmento/MCTR puede anclar el saco; añade sutura, erosión/rotura tardía, inclinación y seguimiento. Si cápsula está rota, un CTR puede ser inapropiado.

Una serie de Marfan incluyó 109 pacientes/187 ojos; 174 (93,05 %) recibieron MCTR+LIO. Con 10,07±8,99 meses de seguimiento, PCO ocurrió en 41 ojos (23,56 %), ACO descentrada en 15 (8,62 %), RD en 2 (1,15 %) y no hubo luxación comunicada [12]. El seguimiento breve no prueba estabilidad durante décadas.

Una LIO multifocal sobre un saco reconstruido puede ser técnicamente centrada hoy y desplazarse después. Si la óptica penaliza inclinación/descentramiento, el riesgo incremental debe justificarse. Monofocal/tórica, gafa y posterior ajuste conservan margen.

Cuando no puede conservarse cápsula, se decide afacia, cámara anterior, iris-claw, fijación iridiana o escleral según endotelio, ángulo, iris, esclerótica, retina, edad y experiencia. No existe una técnica superior para toda anatomía. C67 desarrolla técnica; aquí importa la compatibilidad con objetivos presbiópicos.

Una LIO secundaria puede inclinarse, descentralizarse, erosionar, inflamar, producir CME/glaucoma o requerir PPV. Estos riesgos pesan más que el rango cercano. Una monofocal bien fijada y una gafa suelen ser referencia; soluciones suplementarias solo si espacio/soporte son adecuados y existe beneficio claro.

El objetivo de potencia incluye posición efectiva menos predecible. Una sorpresa refractiva se corrige primero externamente. El YAG no se realiza para tratar una imagen causada por inclinación o irregularidad pupilar.

10. Pupila pequeña y dispositivos de expansión

Sección titulada «10. Pupila pequeña y dispositivos de expansión»

Una pupila pequeña puede proceder de uveítis/sinequias, pseudoexfoliación, fármacos, trauma, cirugía o atrofia. Limita capsulorrexis, hidroprocedimientos, retirada cortical y colocación de la LIO. También modifica profundidad de foco y síntomas después de la operación.

La secuencia puede incluir viscomidriasis, sinequiolisis, membranectomía, estiramiento selectivo, ganchos o anillo. Se evita traumatizar un esfínter que ya es frágil. El diámetro necesario depende de densidad, zónula, técnica y dispositivo, no de una cifra universal.

En 9.552 casos, 425 (4,4 %) tuvieron pupila pequeña; 314 necesitaron anillo y 95 ganchos. Ambos lograron ganancias visuales equivalentes y no aumentaron complicaciones intraoperatorias en esa serie; el anillo fue más rápido, pero se asoció a más uveítis anterior y edema corneal posoperatorios [13]. Al ser observacional, selección y complejidad pueden explicar parte de la asociación.

Una pupila expandida mecánicamente puede quedar irregular, más grande o atónica. Se consiente fotofobia/glare y se mide cuando se estabilice. Una multifocal dependiente de pupila puede rendir distinto de la simulación preoperatoria.

Si el objetivo cercano dependía de una pupila pequeña y esta cambia, el rendimiento cambia. Por ello se selecciona óptica después de anticipar la pupila posquirúrgica, no a partir de su diámetro bajo sinequias.

La reparación secundaria del esfínter solo se indica por síntomas/función, no por estética automática. Antes se confirma que córnea, LIO y retina no son la causa principal.

IFIS combina iris flácido ondulante, prolapso y miosis progresiva. Se pregunta explícitamente por exposición actual o pasada a antagonistas alfa, además de otros fármacos y cirugías. El paciente puede no relacionar una medicación urológica antigua con el ojo.

En una comparación de 2.785 operaciones, 25 de 52 ojos (48 %) expuestos a tamsulosina mostraron al menos un rasgo IFIS, frente a 17 de 106 (16 %) con doxazosina; 18/52 (35 %) y 6/106 (6 %) necesitaron modificar técnica, y hubo 7/52 (13,5 %) y 2/106 (1,9 %) complicaciones, respectivamente [14]. Es observacional, pero apoya identificación y preparación.

No se ordena suspender un alfa-bloqueante unilateralmente. El efecto puede persistir y la retirada puede empeorar síntomas urinarios o tensión. Oftalmología y prescriptor deciden si modificarlo. Intracamerales, viscoelástico, fluidos, ganchos/anillo y experiencia forman un plan escalonado.

11.1. IFIS no equivale a mala visión inevitable

Sección titulada «11.1. IFIS no equivale a mala visión inevitable»

Un caso anticipado puede resolverse sin complicación. La información sirve para asignar equipo, tiempo y contingencia, no para alarmar. Si el iris se daña, se evalúan síntomas posteriormente.

Una LIO de rango no se excluye solo por exposición farmacológica, pero si la pupila queda irregular o el saco sufre, se cambia al plan monofocal. El consentimiento debe autorizar esa adaptación intraoperatoria.

El informe AAO sobre LIO multifocales/acomodativas confirma mayor independencia y rango en ojos seleccionados, con más fenómenos visuales y penalización de contraste frente a monofocales [15]. C84 pregunta si un ojo complejo conserva suficiente reserva y estabilidad para aceptar ese intercambio.

Una monofocal concentra luz y tolera mejor enfermedad posterior; una tórica corrige cilindro regular si el eje/cápsula son estables. Una monofocal mejorada o EDOF de baja adición puede ampliar intermedio, pero no es neutra ni una clase homogénea. Una multifocal exige máxima previsibilidad. La pequeña apertura puede reducir aberración por iris/córnea, pero resta luz y no es sustituto de reconstrucción.

La monovisión evita dividir luz en cada ojo, pero necesita binocularidad y prueba. Trauma o uveítis unilateral pueden haber creado supresión, aniseiconia o dominancia patológica. No se desenfoca el único ojo útil. C85 profundiza.

Favorecen una opción de rango: episodio remoto, etiología conocida, estabilidad prolongada, mácula/nervio sanos, pupila funcional, saco firme, córnea regular, baja probabilidad de reintervención y expectativas compatibles. No garantizan resultado.

Favorecen monofocal/tórica: actividad o tratamiento variable, CME/daño posterior, glaucoma relevante, pupila irregular sintomática, zónula progresiva, MCTR/fijación secundaria, trauma multiestructural, biometría incierta o necesidad probable de PPV/YAG/recambio.

El plan puede ser asimétrico, pero cada ojo tiene una función declarada. Una lente avanzada no se implanta en el ojo peor como experimento ni en el mejor como apuesta sin rescate.

Las posibles secuencias son: controlar uveítis→catarata; reparar globo→reevaluar→catarata/LIO; extraer cristalino→afacia temporal→LIO secundaria; catarata+reparación iridiana; catarata+soporte capsular; retina antes/durante/después. La secuencia explica qué incertidumbre resuelve.

Combinar reduce anestesias y tiempo afáquico, pero prolonga cirugía, mezcla inflamación y dificulta atribuir síntomas. Escalonar permite medir córnea, pupila y retina, pero añade episodios y anisometropía. La urgencia, edad, otro ojo, acceso y preferencias deciden.

En una catarata uveítica quieta con sinequias se puede resolver en una sesión; en un trauma abierto contaminado, la rehabilitación electiva suele esperar. En ectopia progresiva bilateral de una persona joven, el horizonte y la ambliopía pesan más que una rápida independencia.

13.1. Cuándo posponer una decisión de rango

Sección titulada «13.1. Cuándo posponer una decisión de rango»

Se pospone cuando no se conoce retina, la inflamación está cambiando, la córnea tiene suturas/edema, no se sabe si el saco sobrevivirá o el iris requiere reconstrucción compleja. Se puede calcular un plan A y un plan B antes, implantando la opción robusta según hallazgos.

Posponer no significa abandonar. Una gafa, contacto, afacia corregida o lente temporal mantiene función hasta estabilizar. La decisión posterior puede ser más informada y menos irreversible.

Uveítis altera superficie, PIO, cámara y a veces mácula; trauma altera córnea, AL y arquitectura; ectopia altera refracción lenticular y alineación. Se estabiliza lo corregible, repite K/AL y compara dispositivos/otro ojo. La ausencia de concordancia se conserva como intervalo de error.

El astigmatismo se separa en corneal regular, irregular por cicatriz/sutura, lenticular por subluxación e inducido por reparación. Una LIO tórica solo trata el componente corneal regular previsto después de la cirugía. Un eje medido antes de retirar suturas puede no persistir.

La ELP es menos predecible con saco fijado, sulcus o fijación escleral. Se usan constantes y fórmulas apropiadas sin prometer exactitud. El objetivo puede dejar miopía útil o evitar anisometropía; la emetropía no es una obligación.

Primero se confirma estabilidad, refracción en montura, superficie, centrado, pupila y retina. Gafas/contacto son diagnóstico y tratamiento. Un realce corneal requiere córnea adecuada y una LIO estable; add-on requiere sulcus seguro; recambio requiere valorar cápsula, uveítis y YAG.

La decisión de YAG se retrasa si el recambio sigue abierto. En uveítis se controla inflamación y edema. En zónula frágil, la capsulotomía puede alterar soporte. El rescate se ordena de menos a más invasivo.

El consentimiento se construye por capas: enfermedad causal, beneficio de retirar opacidad/cristalino, incertidumbre del potencial, riesgo específico, óptica propuesta, alternativas y rescate. Se explica que el objetivo presbiópico puede modificarse intraoperatoriamente si la cápsula o pupila no son seguras.

En uveítis incluye brote, CME, PIO, hipotonía, PCO/YAG, inmunomodulación y seguimiento. En trauma incluye infección, retina, cicatriz, astigmatismo, múltiples cirugías y pronóstico multiestructural. En iris incluye fotofobia, cosmesis, endotelio, centrado y glaucoma. En zonulopatía incluye desplazamiento tardío, sutura/dispositivo y nueva fijación.

No se presenta una prótesis de iris como corrección de presbicia, un CTR como seguro de por vida ni una lente «premium» como compensación del trauma. El paciente puede preferir gafas a aumentar el número de implantes; esa preferencia es clínicamente válida.

La libertad requiere conocer la alternativa más simple y qué problema quedará sin resolver. Una persona con fotofobia puede priorizar iris antes que cerca; otra con catarata uveítica puede aceptar gafas para minimizar incertidumbre. Se anotan tareas, tolerancia a halos, acceso a urgencias y capacidad de seguimiento.

El coste no debe ocultar incertidumbre ni crear presión por «aprovechar» una cirugía. Una segunda opinión es razonable cuando se propone PrC-IOL sobre soporte reconstruido, prótesis combinada o recambio transparente en enfermedad compleja.

El calendario se adapta a riesgo: células/flare, PIO, córnea, herida, pupila, LIO/saco, OCT y retina. Uveítis exige vigilancia más allá del periodo rutinario; trauma y Marfan requieren eventos tardíos. Se instruyen dolor, enrojecimiento, fotofobia nueva, pérdida, moscas/destellos, diplopía monocular y temblor de imagen.

Ante visión insatisfactoria se aplica el mapa de C79: urgencia; refracción/superficie; córnea; iris/pupila; LIO/cápsula/soporte; mácula/nervio; binocularidad. No se atribuye todo a «inflamación» ni se espera neuroadaptación sin diagnóstico.

El rescate trata causa: antiinflamatorio para actividad/edema, sutura/prótesis para apertura causal, estabilización/recambio para LIO móvil, gafa/contacto para error y baja visión para daño irreversible. Puede haber varias causas y una secuencia deliberada.

16.1. Horizonte vital y transición asistencial

Sección titulada «16.1. Horizonte vital y transición asistencial»

Muchos pacientes con ectopia lentis, trauma o uveítis desarrollan su problema décadas antes que la catarata senil habitual. Una intervención que funciona durante dos años puede no bastar para una persona de 20 o 35. El plan incluye durabilidad del material y de la sutura, crecimiento o cambio refractivo, riesgo retinal, acceso a inmunomodulación y posibilidad de que cambie de centro o país. Se entrega un resumen con diagnóstico, implantes, potencia/modelo, fijación, material, fechas, complicaciones y advertencias relevantes.

En enfermedad sistémica, el seguimiento ocular se coordina con cardiología, genética, reumatología, infecciosas, pediatría o medicina interna según causa. Una ectopia lentis puede revelar riesgo cardiovascular; una uveítis puede ser la primera manifestación sistémica. La cirugía visual no sustituye esa ruta. Tampoco debe suspenderse un tratamiento sistémico por una hipótesis ocular sin acuerdo con quien lo prescribe.

La transición de pediatría a adultos es especialmente vulnerable a pérdidas. Se documentan ambliopía, mejor ojo, corrección y necesidad de protección. En trauma laboral o deportivo se incluyen prevención y gafas de seguridad. En ojo único funcional, cada nuevo procedimiento exige mayor redundancia logística: acompañamiento, medicación comprensible, contacto urgente y plan si la visión baja temporalmente.

El envejecimiento añade nuevas capas: PCO, glaucoma, retina, superficie y destreza para lentes de contacto. Por ello, una estrategia inicialmente externa puede revisarse, y una LIO implantada debe permitir tratamientos futuros. La planificación a largo plazo no consiste en predecirlo todo, sino en evitar que una ganancia electiva cierre opciones desproporcionadamente valiosas.

Se registra etiología y actividad uveítica, tiempo quieto y tratamiento; tipo/zona de trauma; defecto de iris; grados de zonulopatía; soporte; óptica; dispositivos; complicaciones y procedimientos combinados. Sin estratos, una media mezcla ojos incomparables.

Los resultados incluyen CDVA/UDVA/UNVA, refracción, contraste, glare/fotofobia, pupila, centrado/inclinación, PCO/YAG, células/flare, CME/OCT, PIO, endotelio, RD, reoperación, gafas y PROM. Se informa tiempo y pérdidas.

El éxito puede ser reducir fotofobia y recuperar distancia aunque siga usando gafa cercana. El fracaso puede ser una emetropía con edema recurrente o diplopía monocular. La auditoría no premia complejidad, sino función sostenida y rescate accesible.

También se registra la carga asistencial: visitas, colirios, inmunomodulación, revisiones de otros especialistas, tiempo sin actividad y ayuda familiar. Una ganancia visual semejante puede tener valores muy distintos si una estrategia requiere múltiples reintervenciones o si otra mantiene autonomía con una corrección externa sencilla. Esa información mejora la siguiente decisión compartida.

  • Actividad, daño, arquitectura y tarea son capas distintas.
  • Tres meses de quietud es regla general, no calendario ciego.
  • Catarata uveítica puede mejorar mucho sin justificar automáticamente PrC-IOL.
  • OCT y control sistémico forman parte de la cirugía.
  • CME, glaucoma, hipotonía y PCO exigen seguimiento largo.
  • Material/diseño no sustituyen control inflamatorio.
  • La reparación del globo precede a la rehabilitación refractiva.
  • Trauma requiere inventario corneal, iridiano, zonular, retinal y neural.
  • Reparar iris trata luz parásita; no restaura acomodación.
  • Una prótesis de iris tiene indicación médica y regulación específica.
  • CTR distribuye tensión; no detiene zonulopatía progresiva.
  • MCTR/fijación pueden estabilizar y seguir fallando tarde.
  • Pupila pequeña e IFIS se anticipan con un plan.
  • Tamsulosina no se suspende sin coordinación médica.
  • Ópticas de rango exigen estabilidad y reserva adicionales.
  • Monofocal/tórica y gafas son una estrategia activa, no un fracaso.
  • El consentimiento incluye cambio intraoperatorio y rescate.

19. Controversias, lagunas y líneas de investigación

Sección titulada «19. Controversias, lagunas y líneas de investigación»

Faltan estudios directos de multifocal/EDOF/monovisión en uveítis por etiología, con contraste, CME, PCO, brotes y PROM a largo plazo. Se necesitan criterios de quietud validados que distingan células estructurales, actividad posterior y urgencia.

En trauma faltan comparaciones por OTS, zona, córnea/iris/zónula/retina y secuencia de LIO. Los ensayos de iris deben comparar sutura, contacto y prótesis con fotofobia, calidad óptica, endotelio, glaucoma y coste, no solo cosmesis.

En ectopia lentis faltan registros a décadas de CTR, MCTR, suturas y fijaciones, especialmente con ópticas sensibles. Deben medir centrado tridimensional, refracción, PCO, rotura de sutura, RD y reoperación. La investigación de IFIS necesita protocolos comparativos y resultados funcionales.

Los estudios deben declarar financiación, plataforma exacta, exclusiones, pérdida de seguimiento y resultados negativos. Una tecnología compleja debe demostrar beneficio incremental frente a una reconstrucción robusta y corrección externa.

  1. European Society of Cataract and Refractive Surgeons. ESCRS Guideline for Cataract Surgery. 2025.
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Estado editorial: borrador académico no validado. Requiere revisión por uveítis, trauma, segmento anterior complejo, iris, genética/sistémica, retina, glaucoma, biometría, implantorrefractiva y metodología; verificación editorial final y auditoría antiplagio antes de publicación.